El gesto de Alfonsín y la unión nacional





Cipolletti

Apenas asumido el gobierno de Raúl Alfonsín, que venía a cerrar el capítulo más oscuro de nuestro país, y con la firme decisión política de juzgar a los responsables de esa etapa, decidió ofrecerle la Presidencia de la Corte Suprema de Justicia de la Nación a quien fuera su adversario en esa puja electoral, Ítalo Argentino Luder. Ni falta hace aclarar que el peronismo no aceptó la invitación, entre muchas otras cosas porque no estaba de acuerdo con juzgar a la Junta Militar que se iba; de hecho, había hecho campaña política sosteniendo la vigencia de la ley de autoamnistía que los militares habían sancionado.


Fue un gesto democrático e institucional de enorme trascendencia. Era dejar en claro que no se quería una Justicia adicta, sometida a los deseos del sector político que había ganado las elecciones y que tampoco iba a ser una herramienta de venganza.


Desde aquel gesto, y ya con el peronismo en el gobierno, fue claro el manoseo de la institución judicial adecuándolo a las necesidades de sus funcionarios, para no ser investigados y mucho menos juzgados por los innumerables hechos de corrupción cometidos.


Hoy, en el medio de una situación de una gravedad inimaginable, el peronismo vuelve a recurrir a esta estrategia, con la única finalidad de garantizarle impunidad a los familiares, simpatizantes y amigos del poder, descaradamente.


Hoy, los desafíos de la hora implican la necesidad de hacer radicalismo, el de los orígenes de los principios. Deben dejarse de manosear las instituciones de la República para comenzar a tener una democracia de mejor calidad institucional. Los radicales lo haremos. Los que no lo entiendan, compartan o prioricen otros intereses, agradeceremos que dejen de confundir a la sociedad, autoproclamándose radicales y se afilien al Pro o al Frente para la Victoria.


Pedro Amadeo Rivero
DNI 24.581.369


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