“El gran Gatsby” se pasea por Cannes sin pasión
De la magnífica producción en 3D sólo subrayan la apuesta estética del director.
María Climent Mascarell
DPA
CANNES.- La melancolía no se capta con algo de 3D y un poco de hip hop. Sin embargo el director australiano Baz Luhrman lo intentó con “The Great Gatsby”, la película con la que arrancó ayer el Festival de Cannes.
Un significativo silencio acogió la primera proyección para la prensa, en la que no hubo aplausos pero tampoco abucheos. Luhrman, que ya inauguró Cannes en el 2001 con “Moulin Rouge”, repite honores ahora con otra obra cumbre de literatura norteamericana, la novela homónima de Francis Scott Fitzgerald, que se proyecta en la sección oficial.
“Ese pequeño libro tiene magia”, aseguró Luhrman, que contó que descubrió la novela hace diez años, cuando estaba viajando en un tren por Siberia y desde entonces supo que lo quería hacer.
Leonardo DiCaprio da vida al protagonista, el millonario Gatsby, y Carey Mulligan, encarna la mujer de sus deseos. Ambos toman el ejemplo de Robert Redford y Mia Farrow, en la hasta ahora la versión cinematográfica más conocida de la novela, que se rodó en los años 70.
A ellos se suma Tobey Maguire, el amigo de Gatsby (y uno de los mejores amigos de DiCaprio en la vida real), que será el narrador de la historia del millonario, que en los felices años 20 tiene todo en la vida menos el amor de la mujer que ama.
Para DiCaprio, que acaba de rodar su quinta colaboración con Martin Scorsese (“The Wolf of Wall Street”), uno de los aspectos “más potentes” de la novela es “el profundo sentido de la existencia” que revela. Además se mostró fascinado no por “la historia de amor de sus protagonistas, sino por la tragedia” que los envuelve.
Toda la opulencia que se ve en pantalla, las deslumbrantes mansiones, las fantásticas fiestas en 3D, los maravillosos trajes y los litros y litros de champaña tan sólo acentúan aún más el vacío existencial que une al trío protagonista. Pero las imágenes en tres dimensiones o la espectacular puesta en escena no aportan nada nuevo a la historia, sino que subrayan la apuesta estética del director.
Carey Mulligan, que está forjando su carrera a base de ser la pasión prohibida de otros (de Michael Fassbender en “Shame”, de Ryan Gosling en “Drive”, y ahora de DiCaprio en “El Gran Gatsby”), intervino poco en la rueda de prensa y tan sólo señaló que lo que más le inspiró para preparar su personaje fueron las cartas que leyó de la amante de Fitzgerald. “En sus cartas se podía ver cómo hablaba Daisy”, aseguró la actriz, una de las más elogiadas de la película.
La intérprete británica forma parte además de la competencia oficial junto con Justin Timberlake y Oscar Isaac en el nuevo trabajo de los hermanos Coen, “Inside Llewyn Davis”.
DiCaprio, que ya trabajó con Luhrman hace 20 años con otro clásico de la literatura (“William Shakespeare’s Romeo + Juliet”), señaló que el inquieto director australiano, que también ha puesto en escena varias óperas, siempre elige historias muy arriesgadas, está muy atento para que no “se pierda la esencia del drama”. Luhrman “inspira para soñar a lo grande”.
La espectacularidad de “The Great Gatsby” da paso a diez días de cine en los que se mostrarán las 20 películas a concurso y la primera en proyectarse será “Heli”, del mexicano Amat Escalante. El jurado presidido por Steven Spielberg será el encargado de seleccionar a la que se llevará la Palma de Oro, uno de los galardones más prestigiosos en el mundo del cine y que el propio director estadounidense no tiene.
María Climent Mascarell
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