El gran sueño norteamericano

Llegó la esperada y desmesurada película de Baz Luhrmann.

Por Redacción

el gran gatsby

Era el estreno más esperado en Cannes. Y es uno de los más comentados de esta semana en todo el mundo: la versión del clásico de Francis Scott Fitzgerald “El gran Gatsby” en manos del grandilocuente director australiano Baz Luhrmann. Las aguas, como ocurre con la mayoría de los filmes de este arriesgado director, se dividieron. Hay quienes apuestan por la maravilla del texto y ven los defectos del filme. Y hay quienes aplauden su osadía. En este caso, será mejor disfrutarla y sacar conclusiones propias, porque de cualquier manera no será un filme que deje indiferente. Lo que resulta innegable es que todos, a favor y en contra, se encontrarán con una película grandilocuente, colorida y con música para disfrutar. En su personal apuesta, Luhrmann envuelve esta historia de los felices años 20 con sonidos contemporáneos y constantes guiños a la música de la época. Y aunque los ritmos hip hop o las insinuaciones raperas distraigan de la historia, Luhrmann confecciona una banda sonora para ser escuchada en cualquier ocasión pero no obligatoriamente en una sala de cine. El director explicó que el propio Fitzgerald en su novela hace constantes alusiones a una música popular que entonces no era bien vista, el jazz, y por ello quiso trabajar con un ritmo que no siempre ha sido apreciado: el hip hop. Por eso reclutó al rapero y productor will.i.am y al empresario, cantante y también productor Shawn “Jay Z” Carter, quien junto a su esposa Beyoncé versiona el tema “Back to Black” de la fallecida Amy Winehouse. Lo que hay que entender es que esta versión es antes que nada una película inconfundiblemente ligada a su director: puro Baz Luhrmann, para bien o para mal. El diario “La Tercera” de Chile hizo una buena descripción: “Bajo aquella capa de maquillaje no hay demasiada alma, a pesar de que las actuaciones de Leonardo DiCaprio como Jay Gatsby y Carey Mulligan en el rol de Daisy Buchanan no decepcionen. Cuando Gatsby da sus grandes fiestas para divertir a la fauna de Nueva York la película brilla. Es lo que Baz Luhrmann mejor hace siempre. Cuando el misterioso millonario corre por las calles de Manhattan en su descapotable amarillo el filme satisface. El director filma las carreras como nadie. Pero cuando Gatsby le habla a Daisy acerca de recobrar el viejo lazo afectivo o se enfrenta a su rival, Tom Buchanan, todo cae bajo el nivel del melodrama de segunda. Luhrmann nunca ha sido bueno en los diálogos, y una película que se basa en una obra capital de la narrativa debería al menos tener algunos para recordar”.


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