El hambre se coló en el debate de los ejecutivos

En el encuentro del IAEF Isela Costantini dijo que no se puede hablar de seguridad jurídica con el que no tiene qué comer.



Ratazzi, Campenni y Costantini, en el centro del debate de ayer. Foto: Alfredo Leiva

Ratazzi, Campenni y Costantini, en el centro del debate de ayer. Foto: Alfredo Leiva

La necesidad de alcanzar “consensos de largo plazo” entre los actores políticos y económicos fue el tema del panel que abrió ayer la convención anual del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas.

Las exposiciones transitaban por consignas esperables como la prioridad que deberían tener los acuerdos sobre la educación, la apertura de mercados y la “seguridad jurídica”, cuando una de las panelistas, Isela Costantini, dijo que nada de eso tenía sentido “si hay una señora en una villa que no tiene qué comer”.

La disruptiva intervención de la expresidenta de Aerolíneas Argentinas y actual manager general del grupo financiero ST instaló cierta incomodidad en el aire del salón Bustillo, en el hotel Llao Llao, donde directivos de empresas, bancos y financieras de todo el país sesionarán hasta hoy.

Costantini había intervenido en réplica de lo que dijo un rato antes su compañero de panel Pablo De Gregorio (socio de la consultora EY) sobre la necesidad de buscar “consensos primarios” en materia de educación, seguridad jurídica, moneda y justicia.

Costantini intentó aclarar el punto: “podemos hablar de seguridad jurídica, pero antes que empresarios por un lado, sindicatos por otro y políticos por otro, somos parte de una sociedad. Una señora de una villa que no tiene qué comer no está preocupada ni un poco por la seguridad jurídica. La educación también es importante, pero para quien tiene las necesidades básicas cubiertas”.

Agregó, si le cabía ser más explícita, que “hay una diferencia enorme en la Argentina entre los que tienen sus necesidades primarias satisfechas y los que están en la cúspide de la pirámide”. Opinó que los consensos intersectoriales deberían resolver antes que nada “la situación de las mujeres que no tienen con quién dejar a sus hijos cuando salen a buscar trabajo, o quienes no saben qué van a comer esta noche”.

Del panel participaron también el presidente de Fiat Chrysler, Cristiano Rattazzi, el gerente general de Invap, Vicente Campenni, y el director ejecutivo de Georgalos, Guillermo Rimoldi.

De ladrones y genios

Rattazzi dijo que hace décadas que escucha hablar de consensos pero “hay que preguntarse qué tipo de consensos”, porque a la hora de hilar fino “aparecen quieren economía abierta pero protección para su negocio”.

Dijo que “salir del populismo es terriblemente difícil” y consideró que para la Argentina “no hay futuro sin acuerdos comerciales con Europa y con Brasil”. Criticó al gobierno actual al recordar que asumió con “promesa de inflación de un dígito, pobreza cero y pacto fiscal”, pero acumuló incumplimientos e índices peores que los del gobierno anterior.

Antes había dedicado también un sablazo al kirchnerismo, cuando se preguntó “cómo puede haber un 30% que vote a Alí Babá y los 40 ladrones” y logró uno de los dos aplausos espontáneos que surgieron en la sala.

Aclaró luego que Cristina Fernández había tenido la “genialidad” de designar como candidato a presidente a “alguien que no tiene sus rasgos y que no es Alí Babá”, en referencia a Alberto Fernández.

El primer aplauso de los empresarios y financistas había interrumpido a Campenni, cuando subrayó que Invap es “una sociedad del Estado que siempre vivió de lo que vende”.


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