El homenaje en Mauthausen, el último campo liberado
MAUTHAUSEN, Austria (AFP)- Con un llamado a la memoria y a evitar la intolerancia, representantes de 51 países, conmemoraron ayer la liberación de Mauthausen (norte de Austria), el último campo de concentración nazi liberado por los aliados, hace 60 años.
Varios centenares de ex detenidos participaron en las ceremonias a las que asistieron unas 21.000 personas, entre ellas gran cantidad de jóvenes, según la policía.
La ceremonia común, organizada por Austria, comenzó al mediodía cuando veteranos estadounidenses, miembros de las fuerzas que liberaron Mauthausen el 5 y el 6 de mayo de 1945, abrieron simbólicamente las puertas del campo. Desde el comienzo de la jornada el recogimiento ante los monumentos a los muertos en la segunda Guerra Mundial ha sido intenso en varias partes de Europa.
El jefe del gobierno socialista español, José Luis Rodríguez Zapatero, expresó su «reconocimiento a los supervivientes y los familiares de los republicanos españoles», de los que entre 5.000 y 7.000 murieron en Mauthausen.
La mitad de los 200.000 deportados de toda Europa, sobre todo políticos pero también judíos, gitanos y homosexuales, murieron por agotamiento, malos tratos o gaseados en este campo de trabajo.
Zapatero, que asistirá en Moscú a las celebraciones del fin de la Segunda Guerra Mundial en Europa, recordó la «doble tragedia» de los republicanos españoles, exiliados en Francia tras su derrota ante el franquismo y luego deportados.
«Nuestro deber, es que los hijos de nuestros hijos no olviden esta barbarie (…) Nunca más volverá el horror totalitario, la guerra ni el fascismo… Europa es ahora un continente en paz», declaró el jefe del ejecutivo español ante la secretaria francesa de los Derechos de las Víctimas, Nicole Guedj.
Evocando las imágenes de los detenidos tras su liberación, el «esqueleto entre la vida y la muerte», el presidente austríaco Heinz Fischer denunció las intenciones revisionistas de dos parlamentarios austríacos de extrema derecha. El presidente subrayó que todo el horror nazi era conocido, y que no había nada que «relativizar».
El cardenal arzobispo de Viena, Christoph Schonborn, recordó a sus compatriotas cristianos que «Mauthausen fue un infierno en la tierra», y que el combate contra el mal y las fuerzas oscuras no estaba ganado.
Según un sondeo publicado el sábado, la mitad de los austríacos consideran que la Segunda Guerra Mundial es un capítulo cerrado, y un cuarto de la población estima que el sufrimiento de los judíos en los campos nazis ha sido «exagerado».
El sábado por la noche los escolares de varios países encendieron 100.000 velas en memoria de las víctimas de Mauthausen.
Nota asociada: ANIVERSARIO DE LA 2º GUERRA MUNDIAL: Europa recordó los 60 años de la capitulación de los nazis
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