El largo viaje: de una toma en Bariloche a parir en El Cóndor

Jazmín nació en la sala de salud del balneario, un día después de que sus padres llegaran, a dedo. Vivían en una carpa en una toma. El lunes les dan el alta y no tienen adónde ir.



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Nicolás, Laura y la pequeña Jazmín, en la puerta del residencial en el que pueden quedarse hasta el lunes. (Foto: Pablo Leguizamón)

Tercer nacimiento en 100 años

Enrique Camino ecamino@rionegro.com.ar

VIEDMA (AV).- Jazmín Bravo llegó al mundo el martes pasado, a las apuradas y entre viajes. Sus padres acababan de llegar de Bariloche y, como no tenían donde vivir, se instalaron una carpa tipo iglú en la toma del balneario El Cóndor. Cuando empezaron las contracciones, el único lugar al que pudieron llegar fue el centro de salud de la villa, donde los médicos la asistieron para que dé a luz. De allí fueron derivados al Hospital Zatti, y ahora, gracias a la solidaridad de una asistente social están un residencial. Pero no por mucho tiempo: el lunes ya no tienen adónde ir. La historia de los Bravo está llena de cambios de lugares. El último viaje, desde Bariloche, fue porque la madre de Nicolás (25) -el padre de la bebé- se estaba muriendo. Nicolás y la mama de Jazmín, Laura (35), se conocieron en el verano de 2015 en Bariloche y decidieron instalarse en Viedma, en la Toma. No les fue bien: al poco tiempo los echaron del rancho que ocupaban. Entonces, quisieron probar suerte en la ciudad cordillerana donde se habían conocido. Pero la suerte tampoco no los acompañó. Allí, ocupaban parte del edificio abandonado de la exclínica Arbos y les costó conseguir un empleo seguro.

“Por ahora nos está ‘bancando’ Verónica, la asistente social que consiguió alojamiento en el hotel por unos días. Después no sabemos qué hacer” – Nicolás Bravo, papá.

Al poco tiempo se enteraron de que Corina, la mamá de Nicolás, moría. Por suerte, un hermano de Laura les pagó pasajes hasta Bahía Blanca. Desde allí y con el riesgo de un embarazo de nueve meses, hicieron dedo hasta El Cóndor. Llegaron a destino el lunes. Al día siguiente, los Bravo vivieron dos sensaciones contrapuestas. La alegría del nacimiento de Jazmín y la enorme tristeza por la muerte de la mamá de Nicolás, Corina Rubilar. Ahora, los dos revuelven cielo y tierra para conseguir un lugar donde vivir. “Si fuera por nosotros dormiríamos en una carpa, sin embargo está de por medio la criatura”, dicen a dúo. El Servicio Social del hospital Zatti, donde Laura permaneció dos días tras ser derivada en ambulancia desde el Centro de Salud de El Cóndor, consiguió asilarlos hasta el lunes en un céntrico residencial. “Por ahora nos está ‘bancando’ Verónica, la asistente social que consiguió alojamiento en el hotel por unos días. Después no sabemos qué hacer y veremos qué surge porque no vemos ninguna oportunidad de vivienda”, dicen. Los dos mantienen firme la esperanza de volver a la villa marítima y encontrar trabajo. “Ahora falta mi vieja’ y me tengo que hacer cargo de mis cuatro hermanitos más chicos que viven en la Toma con mi padre”, contó.

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“Por ahora nos está ‘bancando’ Verónica, la asistente social que consiguió alojamiento en el hotel por unos días. Después no sabemos qué hacer” – Nicolás Bravo, papá.

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