El legado del maestro según diez tangueros de hoy

Diez instrumentistas y compositores del tango contemporáneo aportaron suvisión sobre el legado de Astor Piazzolla y explicaron cuál fue lainfluencia de la obra del bandoneonista en sus procesos de formaciónmusical.

Por Redacción

Diego Schissi (pianista y director de Diego Schissi quinteto. Se

presenta el jueves en dúo con Santiago Segret en Studio L`ermitage de

París): “Tengo la idea, como ocurre en la literatura argentina con Jorge

Luis Borges, que los músicos tenemos que tener un `dialogo` con

Piazzolla: no se lo puede ignorar.

En ese sentido creo que somos todos post Piazzolla, ya sea porque

seguimos sus ideas musicales y estéticas o porque las rechazamos.

Es tan fuerte su marca musical, sumado a la resonancia que logró su obra

en el mundo entero, que es imposible obviarlo. Creo que, efectivamente,

tanto su obra como la repercusión que obtuvo son los principales motivos

para entender una influencia que no se apaga.

En lo personal, siento una deuda impagable con Piazzolla: me ensenó a

ver al tango como una música universal.

Fue el primero que puso en práctica la libertad musical para nutrir el

género de una forma personal y, a la vez, consiguió una producción de

excelencia.

Además es un enorme inspirador: nos habilitó a todos los que venimos

después a encontrar nuestra voz como compositores. Obviamente sin

intentar copiarlo, por nuestros propios medios, con nuestras propias

capacidades y limitaciones.

Aun confesando que todos los que intentamos hacer obra nueva enfrentamos

el riesgo de parecernos demasiado a Piazzolla, lo cierto es que una vez

superado el trance, y entendiendo la enseñanza profunda de la honestidad

que transmite su obra, nos encontramos con una de las herencias más

ricas que ha dado la música de nuestro país”.

Alejandro Bordas (guitarrista, compositor y director del quinteto La

Siniestra y guitarrista del dúo Humoller-Bordas. Se presenta con el

quinteto los sábados de julio desde las 22.30 en Guapachoza): “Descubrí

a Piazzolla en profundidad tocando algunos arreglos que Chocho Ruiz

(quien fue guitarrista del quinteto de Pedro Laurenz) solía enseñar los

arreglos de Astor en la Escuela de Música Popular de Avellaneda.

Comencé a escuchar las versiones de los temas que llevaba a la guitarra

y desde ahí empecé a indagar en el quinteto, su trabajo con la Orquesta

Típica de Aníbal Troilo del año `46 y otras grandes formaciones, como la

del sexteto.

Ha sido un gran compositor y un revolucionario en el mundo del tango y

con los años fue aceptado. Sus composiciones fueron polémicas y, como

todo vanguardista, en sus primeros momentos fue resistido.

Ha dejado mucho camino por recorrer y su música se puede continuar desde

muchos lugares pero sobre todo deja la convicción de creer en lo que uno

hace, sin pensar en lo que dirán. Fue un gran educador en ese sentido”.

Ramiro Gallo (violinista y director de la Orquesta Arquetípica y el

Quinteto. Se presenta los viernes 6, 13 y 20 de este mes, desde las 21,

en el Café Vinilo de Palermo): “La figura de Piazzolla por mucho tiempo

inmovilizó porque algunos autores no podían componer sin evitar citarlo.

Influyó en muchas generaciones. Emergió de la tradición y es una

ramificación de esa corriente. En ese sentido, y a pesar de todo lo que

se ha dicho, no hay una dicotomía.

No me parece que los músicos de hoy deban copiar sus fórmulas, pero sí

es interesante observar el camino que recorrió. Desde la orquesta de

Aníbal Troilo, como bandoneonista y como arreglador, al bagaje de otras

músicas hasta encontrar un sonido personal. Siempre tuvo las orejas

abiertas y, en ese sentido, su camino es muy atractivo.

El tanguero tradicional se veía a sí mismo como un artesano y Piazzolla

se concebía como un artista. Esa diferencia es esencial para entender

los diferentes caminos.

Es un eslabón de una evolución que admiro mucho, pero a la vez hay que

decir que no es el último”.

Federico Pereiro (bandoneonista de la Orquesta de Leopoldo Federico.

Presenta su álbum solista, “Referentes”, en formato de trío el viernes a

las 21 en el Café Homero): “Su genio se irradió en las facetas de

compositor, arreglador e instrumentista. Cuando empecé a estudiar no me

gustaba, porque en mi casa se escuchaba un tango más tradicional, pero a

los 17 o 18 años me alucinó y no podía creer la cantidad y la riqueza de

sus composiciones.

Gracias a él podemos hablar hoy de una generación de nuevos

compositores. Abrió una veta y eso es lo más importante.

Su figura atraviesa todas las épocas. Ya desde la Orquesta del `46 fue

diferente con orquestaciones innovadoras hasta el final de su obra”.

Lucas Ferrarra (guitarrista de 34 Puñaladas. La formación se presenta

el 26 de julio desde las 22 en el Centro Cultural Torquato Tasso):

“Piazzolla es el compositor argentino más interpretado en el mundo. Supo

reflejar con maestría y una sensibilidad única la Buenos Aires de su

época, que por supuesto no es la que vivimos nosotros.

Fue tan importante su influencia que durante décadas se llamó

post-piazzollismo a todo intento de ruptura o renovación que viniera

desde dentro de los límites del tango.

Para mí la era post-Piazzolla se cierra a principios de la década

pasada, donde empieza a aparecer una generación de músicos y poetas que

retoma la tradición tanguera (en la que indudablemente está inscripta la

etapa piazzolleana como uno de los momentos creativos más potentes de su

historia), pero interpela a Buenos Aires desde otra mirada; posmoderna,

post-rockera, más en sintonía con la crudeza de estos tiempos.

Personalmente la música de Piazzolla me influenció decisivamente, sobre

todo en mis años de formación.

Hay algo de esa mezcla de la música barroca, el jazz y una raíz

profundamente porteña, que es muy atrapante para alguien que vive en

esta ciudad y se empieza a interesar en la música. Creo que a todos nos

pasó; ¿Todavía queda algún tanguero que diga lo contrario?

Piazzolla es uno de esos músicos que lograron expandir las fronteras de

la música popular, y al mismo tiempo, establecer un diálogo verdadero

con la realidad y el tiempo que les tocó vivir. Como Aníbal Troilo,

Atahualpa Yupanqui y Luis Alberto Spinetta”.

Pablo Agri (violinista. Lidera su propio cuarteto): “Nací en el `68, el

año en que se estrenó la operita `María de Buenos Aires`, y mi viejo

(Antonio Agri) estaba ahí participando.

Mamé la música de Piazzolla desde la cuna: será por eso que como

intérprete siento algo especial cuando toco su obra. Me emociona y me

conmueve cada vez como si fuera la primera.

Astor ha creado tanto, y en forma tan original, que es imposible escapar

a su influencia.

Creo que hay que componer desde Piazzolla y no contra Piazzolla. Es un

peldaño muy alto en nuestra música”.

-Nicolás Guerschberg (pianista del grupo Escalandrum, que también

integra Daniel “Pipi” Piazzolla, nieto de Astor. Escalandrum se presenta

el 5 y 6 de julio en Estonia, el 8 en París y el 13 en Río de Janeiro):

“Al tener una relación muy cercana con la obra de Piazzolla, tanto como

pianista de la Fundación Piazzolla, y como arreglador de su música en

diferentes oportunidades -con Escalandrum en el último tiempo-, siempre

resultó una gran influencia y fuente de inspiración.

A la hora de encarar mi propio proyecto, el desafío es no transitar los

mismos caminos que Astor, sino tenerlo como referencia paro poder

proponer una música que esté cerca del tango pero que también esté

abierta a otras sonoridades provenientes del jazz, la música

contemporánea, o con aires folclóricos.

Y sobre todo que refleje los sonidos de hoy, de nuestra ciudad y de

nuestro entorno”.

-Pablo Mainetti (bandoneonista. Lidera su propio quinteto y conforma un

dúo con el guitarrista César Angeleri): “La figura de Astor Piazzolla

fue en casa, el nexo entre los tangos que se escuchaban. Desde las

orquestas más representativas de la época de la guardia vieja, pasando

por los años `40 hasta la música de Astor. Que sigue respondiendo a los

códigos del lenguaje del tango, logrando una modernidad distinta a la de

sus colegas (Pugliese, Salgán) y aun en sus experiencias más alejadas

-en apariencia- por su plantilla instrumental (Octeto Electrónico,

Orquesta Sinfónica, Cuarteto de cuerdas).

Su esencia fue siempre tanguera. Fue un verdadero académico del tango.

Su música formó parte de mis sumas en cuanto a la aceptación del marco

cultural que representa.

Desde este punto de partida podemos entender el resto de las benéficas

influencias que representó este gran músico”.

-Paublo Jaurena (bandoneonista del trío MJC. Se presenta el viernes

desde las 21.30 en el Club Atlético Fernández Fierro): “Desde mi punto

de vista Piazzolla viene a encarnar algo así como un ideal bastante

acabado de lo que un músico puede aspirar a ser:

-Un instrumentista virtuoso y de gran musicalidad, con una técnica

personalísima, renovador del lenguaje del bandoneón y de una inventiva

inagotable en sus improvisaciones.

-Un arreglador notable, de muy buen gusto, capaz de recrear su propia

música, o la música de otros autores, en diferentes y originales versiones.

-Un compositor genial, muy prolífico y creativo, estudioso de las

técnicas clásicas, que supo reinventarse a si mismo en sus diferentes

etapas sin dejar de tener un estilo propio.

Creo que uno de los desafíos más importantes para escribir música en la

denominada “era post-Piazzolla” es tratar de no caer en la imitación de

su estilo, lo cual no pienso que sea un aporte para el crecimiento

genuino del genero.

Tampoco creer, dentro de un criterio evolucionista de la música, que el

camino desandado por Piazzolla sea el único a seguir para que el tango

pueda seguir desarrollándose como lenguaje actual.

Quizá la mejor manera de dejarnos influenciar por Piazzolla sea tomar su

ejemplo como artista, totalmente comprometido con su obra y en constante

búsqueda de superación dentro de un lenguaje personal, y seguir más bien

ese camino (que además ha sido el de los grandes artistas de la

historia), y tratar de no confundir los limites, un poco difusos a

veces, entre influencia e imitación.

En mi caso puedo decir que Piazzolla fue uno de mis motivadores

iniciales (junto a Leopoldo Federico) para el estudio del bandoneón. Le

debo en gran parte el haberme sumergido en este maravilloso mundo.

Es un músico que luego de años de escucharlo aún me sigue sorprendiendo

y emocionando, por su manera de tocar, por sus ideas musicales, por su

fuerza creativa, que de tan grande me contagia de energía positiva”.

-Patricio Bonfiglio (bandoneonista de La Chicana y Rascasuelos. Se

presenta con Rascasuelos el 12 de julio a las 21 en el Centro Cultural

Torquato Tasso): “Cuando descubrí su música, a los 15 años, Piazzolla

significo el puente para acceder a todos los otros artistas de tango que

lo precedieron.

Al mismo tiempo, Astor fue la influencia y el ejemplo que necesitaba

para entender que no hay que detenerse en lo ya establecido; sino

siempre estar buscando formas de reinventarse. Es la única manera de que

el tango pueda mantenerse dinámico u vivo”. (Télam)