El panadero Domínguez había anunciado la masacre
El juicio por el triple crimen ocurrido en Huincul tuvo una importante revelación ayer, cuando el fiscal Santiago Terán relató que el imputado presagió un incidente fatal en enero del 2001.
ZAPALA (AZ).- «Esto no tiene solución, me voy a mandar una c…» (sic) le advirtió el panadero Alcides Armando Domínguez al fiscal de instrucción de Cutral Co, Santiago Terán, pocos meses antes de la masacre de Plaza Huincul.
La referencia la hizo ayer el propio Terán en la segunda jornada del debate oral que se desarrolla en la Cámara de Zapala. El acusado había recurrido a la Justicia intentando poner fin a las permanentes desavenencias con la familia Cofré pero la mediación no resultó.
El psicólogo Alberto Arias definió el perfil de Domínguez como «con una tendencia a experimentar conductas explosivas». Además reveló que «no estamos frente a una personalidad psicótica ni psicópata». Previamente su par, Rubén Francisco Peral, había sostenido que Domínguez tenía «una conciencia difusa de los hechos».
El panadero Alcides Armando Domínguez intentó utilizar la mediación de la Justicia para resolver sus diferencias con la familia Cofré a mediados de enero de 2001. «Estaba muy traumatizado, me dijo que le tiraban piedras y pirotecnia todo el tiempo y que la mala relación con sus vecinos era insoportable», relató ayer Terán ante los jueces.
Según el fiscal pocos días después se reunieron en su despacho Margarita Mardones y Domínguez, pero el diálogo resultó infructuoso. «Se acusaban mutuamente hasta que la mujer, visiblemente alterada, se retiró del lugar», agregó.
Fue ahí cuando el panadero Domínguez le confesó que «esto no tiene solución, me voy a mandar una c…». En ese momento Terán aseguró que «le advertí que él ya tenía problemas con la Justicia y que podía agravarse seriamente su situación» al tiempo que recordó que «nunca explicitó que tipo de c… llevaría a cabo».
A su turno, el psicólogo que atendió a Domínguez pocas horas después de la masacre, Rubén Francisco Peral contó que «presentaba una amnesia reciente y casi no tenía actividad motora». Según la entrevista que pudo realizar en ese momento remarcó que en la personalidad del acusado halló rasgos de un individuo «muy perseverante y altruista». Ante la requisitoria de los camaristas sobre la si la conducta antisocial de Domínguez evidenciada en su mala relación con muchos vecinos podría encuadrarse en esta definición, el profesional respondió que «a veces atraviesan períodos de malhumor y producen reacciones explosivas».
En tanto, su colega Alberto Arias lo definió como «un sujeto con tendencia a ocultar su personalidad donde existe angustia y sentimiento de culpa». Descartado un perfil psicótico o psicópata, Arias consideró que Domínguez «muestra una tendencia a protagonizar conductas explosivas».
Ayer también desfilaron frente a los jueces el cabo de la policía provincial Juan Benegas y el testigo directo Aldo Talavera, quienes con sus declaraciones ratificaron los datos aportados en la jornada inicial por el resto de los vecinos que presenciaron la matanza.
Hoy se completará la nómina de testigos y posteriormente está prevista la lectura de los alegatos a cargo del fiscal Oscar Raúl Domínguez y el defensor oficial Miguel Angel Valero.
La lectura de la sentencia se realizaría el próximo jueves 17 de este mes.
Domínguez afronta cargos por triple homicidio calificado por alevosía, lesiones graves, lesiones leves y amenazas calificadas por los sucesos ocurridos el 16 de junio del año pasado en Plaza Huincul donde murieron Margarita Mardones, Pamela y Cristian Cofré.
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