“El problema no son los pinos sino su manejo”

Por Redacción

El ser humano desde la cuna hasta el ataúd necesita madera. Si la saca del bosque nativo lo “termina”, porque tarda más de 100 años en recuperarse.

La producción de madera con especies de coníferas en la estepa contribuye a proteger los bosques nativos.

La discusión actual no es tan simple como que las plantaciones de especies exóticas implican pérdida de biodiversidad. La madera es una necesidad creciente para una humanidad creciente.

Entonces la cuestión es cómo y dónde plantamos pinos. Mis más de cincuenta años de experiencia forestal en la Patagonia me llevan a decir que hemos aprendido de los errores, que muchas veces vinieron del propio “saber científico”, cuando nos obligaban a plantar con distanciamientos de dos metros por dos metros entre plantas. Por supuesto que en esas plantaciones no hay luz, entonces no hay sotobosque ni pastizal. No hay biodiversidad.

Pero hemos ido aprendiendo. Y hoy podemos decir que es posible crear bosques de coníferas exóticas manteniendo condiciones óptimas de productividad, biodiversidad y paisaje.

También es necesario destacar que las plantaciones de coníferas en muchas zonas degradadas por el sobrepastoreo en la Patagonia crearon condiciones propicias para el regreso de cipreses, de maitenes, de notros a partir de la protección del suelo, de los vientos, la erosión y la regulación hídrica. Se plantan los pinos porque con su raíz pivotante llegan al agua y nutrientes acumulados en la profundidad del suelo integrándolos al ciclo de nutrientes, por estas características pueden sobrevivir a las condiciones climáticas adversas de estas zonas.

Se regeneraron los pastizales y hoy muchos de esos sitios generan una mejor economía, dando lugar a modelos silvopastoriles muy productivos. Estos modelos generan ingresos que sustentan el manejo mientras los bosques alcanzan su turno maderable. La idea es que conformen recursos renovables con un manejo a perpetuidad y regeneración natural asegurada y controlada.

Recientemente se ha publicado un manual de buenas prácticas para el manejo de plantaciones forestales (Proyecto Conservación de la Biodiversidad en Paisajes Productivos Forestales-GEF TF 090118. Editores: Luis Chauchard, María Cristina Frugoni, Carla Nowak. 2016. Ministerio de Agroindustria, Presidencia de la Nación). Los capítulos que hablan de la planificación forestal y la biodiversidad mencionan una serie de prácticas y recomendaciones para la conservación de la biodiversidad. Precisamente son las que he llevado a la práctica en estas plantaciones que para nada simplifican la discusión, sino que apuntan a una silvicultura naturalista.

Plantando árboles creamos fuentes de trabajo y arraigo para la región, madera para el país y oxígeno para el mundo.

PD: El título es en respuesta a la nota de Jordana Dorfman del 15/4/16, diario “Río Negro”.

Eberardo Hoepke

CI 93.328.470

San Martín de los Andes

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