El puente reeditó el debate por la venta de terrenos

En la margen sur cipoleña se intensificó la presencia de máquinas y movimientos de sueldo. El Municipio insiste en que <br />no hay ningún proyecto autorizado al otro lado del río Negro.



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Un tráiler de la Policía se instaló sobre el puente para controlar el paso hacia el otro lado del río.

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Susana Torres asegura que el puente les cambió la vida a las familias que viven en el sector.

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La aridez y soledad de la meseta patagónica contrasta con el valle irrigado y las ciudades ubicadas sobre la margen norte.(Foto: Fotos Juan thomes )

Desde que se inauguró el puente “Julio Rodolfo Salto”, que atraviesa el río Negro, la conectividad le trajo muchos beneficios a un puñado de familias que habitan la margen sur, en una franja de territorio arcilloso que está ubicada frente a la Isla Jordán. Sin embargo, la apertura de esa vía de comunicación volvió a poner en escena el debate por la venta de terrenos en el lugar y la realización de proyectos inmobiliarios que no están autorizados por el municipio.

Cuando el pasado 31 de octubre el gobernador, Alberto Weretilneck, cortó la cinta y dejó inaugurado el puente de la Isla Jordán, la emoción se hizo sentir entre los vecinos ribereños que pasaron toda su vida cruzando el río sobre la vieja balsa. Para poder concluir esa obra, que estuvo paralizada durante muchos años, el gobierno provincial hizo una inversión de más 24 millones de pesos que provinieron de la renegociación de los contratos petroleros.

Los lugareños

Susana Torres es una vecina de la margen sur a la que el puente le cambió la vida. Hace más de 20 años que vive junto a su familia del otro ladro del río Negro y asegura que la habilitación del puente no alteró la paz que se respira en ese rincón de Cipolletti. “Acá se sigue viviendo con tranquilidad, aunque ahora pasa gente que antes no venía”, contó.

Sobre el puente la Policía de Río Negro instaló un trailer para trabajar en las tareas de prevención. Aunque el paso de un lado al otro del río debería tener controles rigurosos para quienes no residen en la margen sur, cruzarlo fue demasiado fácil para un equipo de “DeCipolletti” que el jueves pasado en la mañana relevó la zona. En el puesto policial no hubo preguntas sobre hacia dónde íbamos y de regreso, a diferencia de lo que sucede en otros lugares como en Paso Córdoba, tampoco revisaron si llevábamos alguna carga en el baúl. Básicamente porque no había ningún efectivo policial afuera del tráiler, controlando el tránsito.

En el recuerdo de Susana y del resto de los pobladores de la margen sur quedaron esos días ventosos en los que la balsa no operaba y quedaban aislados porque para cruzar por Las Perlas o por Paso Córdoba había que recorrer largas distancias, entre caminos que se enlagunaban cuando llovía y se tornaban intransitables.

“Cuando sacaron la balsa y el puente todavía no estaba terminado, teníamos que trepar por una escalera de hierro para poder cruzar de lado a lado, a veces con la mercadería que llevábamos para la casa al hombro, en bolsos. Por suerte todo eso ya se terminó”, agregó la mujer.

Las viviendas de la margen sur sólo cuentan con el servicio de electricidad. Existe sólo una línea que abastece a los pobladores del lugar. No hay agua de red y la mayoría consume la que extraen de perforaciones subterráneas. Tampoco hay gas natural.

Un recorrido por las inmediaciones del puente, en la margen sur, sirve para observar los dos escenarios que conviven en la meseta. Por un lado están las parcelas en las que viven los lugareños, en modestas viviendas. En algunos sectores, como postales de un pasado que se esfumó, hay corrales y potreros abandonados que sirvieron para criar animales.

Presencia inmobiliaria

Pero en la margen sur de Cipolletti, frente a la Isla Jordán, hay otras parcelas en las que la actividad humana demuestra un gran interés por el valor de la tierra. Casi todos los cuadros están alambrados y un sinnúmero de estacas clavadas en el suelo son el indicio de que allí hay un negocio inmobiliario presente.

A pocos metros de Puesto Jáuregui y sobre una parcela que da hacia el río Negro, se comenzó a construir una estructura de hierro de lo que podría ser el pórtico de un barrio. Allí también hay estacas con cintas que delimitan posibles lotes, terrenos nivelados y rellenados.

Más al sur, trepando en dirección hacia lo más alto de la meseta, un cartel indica la presencia de otro emprendimiento. En ese sitio también hay estacas y sectores que fueron alambrados recientemente.

La actividad del hombre se advierte en las huellas de máquinas que realizaron trabajos de movimiento de suelo. Por otro lado una página de bienes raíces e inversiones ofrece un desarrollo inmobiliario “de perfil ecológico”, destacando su entorno natural, a sólo 500 metros del nuevo puente de la Isla Jordán.

Pese a que el proyecto lleva largos años en camino, Cipolletti no pierde las esperanzas de que 30.000 de las 500.000 hectáreas que pertenecen al ejido de la ciudad sobre la margen sur puedan encontrar un horizonte de desarrollo. El área abarca una franja a lo largo de los ríos Limay y Negro de aproximadamente 220 kilómetros, entre Arroyito y la Isla Jordán. El 40% del territorio corresponde al Área Natural Protegida Valle Cretácico, aprobada por ley provincial.

La iniciativa denominada de “Desarrollo multipropósito productivo y territorial Barrial Colorado margen sur del río Negro”, busca lograr alternativas de desarrollo programado y armónico del sector. El horizonte del programa, que ideó un grupo de expertos, es de 30 años. Prevén que en ese lapso el casco urbano de la ciudad habrá superado largamente la capacidad de tierras para albergar a la población. Para el año 2052, llegó a proyectarse que más de 98.500 personas podrían habitar la margen sur. Sin embargo, la lentitud de proyecto (probablemente por su magnitud) podría ocasionar la generación de otras iniciativas que, por el momento no están permitidas.

Valor paleontológico

“Cuando sacaron la balsa y el puente no estaba terminado, teníamos que trepar por una escalera de hierro para cruzar de lado a lado”,

contó Susana Torres, que vive en la margen sur hace unos veinte años.

Los lugareños aseguran que desde que se inauguró el puente sobre la Isla Jordán se detectó la presencia de gente que antes no se veía en ese sector.

El Municipio sigue adelante con el proyecto Barrial Colorado, que busca un desarrollo programado y armónico de unas 30.000 hectáreas.

El puente,
una vía estratégica

La construcción del puente comenzó en el 2005 y recién se pudo inaugurar el año pasado.

El puente “Julio Rodolfo Salto” une la margen sur con la Isla Jordán y además permite la vinculación con la Ruta Nacional 22 y la Ruta 7, que lleva a Paso Córdoba y el paraje Las Perlas.

Además de permitir la colectividad de los lugareños, se espera que la estructura sirva para generar en el corto y mediano plazo un desarrollo productivo y turístico que le aporte a la margen sur otro perfil.

El desafío que enfrenta el municipio tiene que ver con que en la margen sur pueda lograrse un desarrollo planificado y ordenado.

La habilitación del puente es vista como una vía de comunicación para YPF, que planea perforar pozos de gas en la margen sur pero a la altura de Allen y que, anticipadamente, ya encontró en Roca cierta resistencia para cruzar los equipos por el área protegida de Paso Córdoba.

Datos

40%
del territorio cipoleño sobre la margen sur corresponde al Área Natural Protegida Valle Cretácico.
“Cuando sacaron la balsa y el puente no estaba terminado, teníamos que trepar por una escalera de hierro para cruzar de lado a lado”,
Los lugareños aseguran que desde que se inauguró el puente sobre la Isla Jordán se detectó la presencia de gente que antes no se veía en ese sector.
El Municipio sigue adelante con el proyecto Barrial Colorado, que busca un desarrollo programado y armónico de unas 30.000 hectáreas.

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