El Rojo se afirma y sueña
<b>Independiente largó bien en el cuadrangular, porque venció en casa a Racing y lidera. </b>
NEUQUÉN (AN).- El envión anímico y futbolístico de Independiente de Neuquén se mantiene en este 2013. Ayer, en su cancha y ante su gente, el equipo de Gustavo Coronel comenzó con el pie derecho el cuadrangular de la segunda fase del Argentino B.
Es cierto, no le fue sencillo vencer (2-1) a Racing de Trelew, pero cumplió con la misión y ahora manda con la CAI de Comodoro.
El técnico del Rojo volvió a apelar al inusual dibujo 4-2-2-2. La marca en el medio se la ‘dividieron’ de manera correcta Denis Lizaso y José Ancaten, y la generación de juego quedó para la dupla Orlando Porra-Gonzalo Lucero. Fue mejor el local en el primer tiempo, y por eso se fue al descanso con una diferencia de dos goles. Hubo un par de insinuaciones en los arcos hasta que a los 24 Buongiorno bajó al peligroso Mauricio Villa y Lalo Porra trocó penal por gol.
El equipo de Trelew se mostraba rápido y determinado de mitad de cancha hacia adelante, pero lento y con dudas en defensa. Pudo empatarlo Matías Parolari, después de una gran jugada del zapalino Fabián Sambueza, pero falló increíblemente en la línea del arco. Y ese error se lo hizo pagar Independiente, que a los 40 puso el 2-0: encaró Nicolás Aranda, disparó al palo izquierdo de Chiappa y Villa empujó a la red.
La visita regresó a la cancha dispuesta a revertir la situación y casi descuenta en el despertar del complemento, pero José Salinas no alcanzó a definir tras un centro cruzado. Y fue sobre los 17 que apareció la figura del interminable arquero local Nicolás Peralta, quien le adivinó la intención a Parolari y le detuvo el penal.
Independiente a esa altura había bajado el nivel y la intensidad de juego, y Racing se adelantaba en el campo. Por eso no sorprendió que, sobre los 28 y después de un centro, Armando Mansilla acortase la diferencia de cabeza.
Desde ahí y hasta el final el equipo de Trelew buscó la igualdad, casi siempre por arriba. Claro, Peralta y sus marcadores centrales (Salinas y Pirotta) estuvieron firmes en la ‘cancha alta’. Por eso, el pitazo final desató un nuevo festejo Rojo.
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