El SpaceShipOne, tan convencional como impresionante

Este es el primer avión privado que puede subir tres pasajeros a 100 km de altura



SpaceShipOne, creado por el ingeniero Burt Rutan –padre también del Voyager, el primer avión que dio la vuelta al mundo sin repostar–, es convencional, pero impresionante.

Un avión nodriza llamado White Knight lo traslada durante una hora hasta los 50.000 pies de altura, dejando atrás el 85% de la atmósfera; una vez allí, el SpaceShipOne enciende motores y sube durante más de un minuto a más de 3.000 kilómetros por hora, más de tres veces la velocidad del sonido. Ya en el espacio, la ingravidez dura tres minutos, y la nave aprovecha para replegar sus alas y así disminuir la fricción con la atmósfera durante la reentrada.

Más tarde, el SpaceShipOne se convierte de nuevo en un planeador que baja suavemente durante 17 minutos desde 80.000 pies de altura hasta aterrizar como un avión convencional. El vuelo dura en total hora y media.

Un trayecto similar es lo que ofrecerá Virgin Galactic por 165.000 euros. Los vuelos se realizarán en un proyectado hermano mayor del SpaceShipOne de cinco plazas –llamado ya SpaceShipTwo–, así que la experiencia no será comparable a la de los dos pilotos cuyos vuelos permitieron ganar el Premio X Ansari.

Mike Melvill, el experimentado piloto de 62 años que tocó el espacio por primera vez en junio –fuera de concurso–, contó tras ese vuelo que había sido “casi como una experiencia religiosa”. Pero la segunda vez, en la mañana del 29 de septiembre, algo pasó: el SpaceShipOne, casi en lo más alto de su vuelo, se puso a girar a gran velocidad hasta una veintena de veces. El público en el desierto de Mojave, en California, donde Burt Rutan ha construido su aeródromo, contuvo la respiración. Sin embargo, el resto del vuelo fue bien.

No se ha aclarado qué causó los giros, aunque Rutan ha insistido en que la seguridad nunca estuvo comprometida.

De todas maneras, el miedo no parece ser un factor limitante en la demanda de plazas hacia el cielo. En un informe de diciembre de 2002 de la Oficina de Comercialización del Espacio, de la Administración estadounidense, se asegura que “de todos los factores que afectan la robustez de un futuro mercado de turismo espacial, el más crítico será claramente el precio.

Aunque la seguridad es importante, siempre habrá personas dispuestas a aceptar el reto a pesar del riesgo”. Según el informe, los numerosos estudios de mercado realizados en la última década arrojan conclusiones optimistas. “A un precio de un millón de dólares, unas 100 personas irían al espacio anualmente; a precios de entre 10.000 y 20.000 dólares, la demanda sube al millón de pasajeros”.

(El País Internacional)

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