“El virus intrahospitalario”
Muchas veces me han comentado del virus intrahospitalario. Particularmente me resulta raro que este virus habite solamente en los hospitales, inclusive lleva su nombre. Y lo que me llama mucho la atención es que, según se dice, en la medida en que la persona más tiempo pasa internada aumenta la posibilidad de contraerlo. Después de escuchar estos comentarios, personas que estuvieron en el quirófano por operaciones prolongadas me han hablado del frío que pasaron al despertar de la anestesia: les provocaba un sufrimiento terrible. Y si a esto le sumamos la posibilidad de que el paciente vaya a terapia intensiva, en la que también personas que estuvieron allí me dijeron que pasaron frío y que solicitaron una frazada, quizá por no estar en plena conciencia, por timidez o por no molestar, los pacientes no solicitan abrigo y lo pasan mal por el frío. Así que, tanto consciente como inconscientemente, creo que pueden ir deteriorándose los cuerpos por ese efecto. ¿Por qué comento estas cosas? Porque llegué a la conclusión de que las personas cuando son operadas están sin ropa; el cuerpo de las mismas se encuentra a 36° cuando están en su vida diaria y en movimiento, pero ¿qué ocurre cuando están totalmente inmóviles y, digamos, con una temperatura ambiental de 22°? Hay diferencia de temperatura y con el cuerpo desnudo en este caso serían 14° entre el cuerpo y el ambiente… es mucho. Después de varias horas de quietud, sumado a que la anestesia da frío, más la vasoconstricción que el estrés provoca –por ejemplo, el miedo a morir y estar sin ropa–, es lo más lógico que el paciente sufra terriblemente el frío. Esto digo y lo estoy imaginando. El cuerpo que está luchando desesperadamente para mantener la temperatura y ¿qué ocurre? Que, lógicamente, con este esfuerzo se provoca la posibilidad de perder defensas y cualquier bacteria que tenga alojada en su cuerpo o ambiental tendrá mayores posibilidades de reproducirse y una de las cepas que más he escuchado nombrar es la de la neumonía… a mí me parece que en la mayoría de los casos es por el frío que las personas padecen. Los humanos –que somos endotérmicos, o sea que generamos nuestra temperatura y normalmente cuando hace frío nos abrigamos–, en verano, la mayoría de las veces cuando dormimos nos alcanza con una sábana, que es muy importante porque en caso de poco calor necesitamos cubrirnos o pasamos frío. ¿Por qué comento esto? Porque al perder temperatura perdemos defensas y cualquier virus que esté en el ambiente o en nuestro cuerpo, que es protegido por nuestros anticuerpos que mantienen a raya a diferentes tipos de bacterias, a su vez tiene que generar calor. A mí me parece que cuando se opera a alguien o alguien está en terapia intensiva debe tomársele la temperatura en las piernas y pies y en los dedos, porque esta sangre después sube al corazón y hace que el paciente que tiene 36° en el centro de su cuerpo reciba una temperatura menor y pierda calor. Si al paciente lo operan de las piernas para arriba, se debe considerar abrigárselas o a la inversa. Si me lo permiten los profesionales de la medicina, me gustaría que lean estas inquietudes porque estas cosas que comenté tienen solución. Me parece que mis dichos se pueden comprobar; por ejemplo, en esas largas operaciones, preguntándoles a los pacientes si tienen mucho frío al despertar o, como comenté, tomándoles la temperatura en las piernas u otras extremidades. Así sabremos si tiene frío y, por consiguiente, una pérdida de defensas. Si controlamos la pérdida de temperatura del cuerpo, aumentamos la probabilidad de vida. Horacio C. E. Marcote DNI 11.233.956 Neuquén
Horacio C. E. Marcote DNI 11.233.956 Neuquén
Muchas veces me han comentado del virus intrahospitalario. Particularmente me resulta raro que este virus habite solamente en los hospitales, inclusive lleva su nombre. Y lo que me llama mucho la atención es que, según se dice, en la medida en que la persona más tiempo pasa internada aumenta la posibilidad de contraerlo. Después de escuchar estos comentarios, personas que estuvieron en el quirófano por operaciones prolongadas me han hablado del frío que pasaron al despertar de la anestesia: les provocaba un sufrimiento terrible. Y si a esto le sumamos la posibilidad de que el paciente vaya a terapia intensiva, en la que también personas que estuvieron allí me dijeron que pasaron frío y que solicitaron una frazada, quizá por no estar en plena conciencia, por timidez o por no molestar, los pacientes no solicitan abrigo y lo pasan mal por el frío. Así que, tanto consciente como inconscientemente, creo que pueden ir deteriorándose los cuerpos por ese efecto. ¿Por qué comento estas cosas? Porque llegué a la conclusión de que las personas cuando son operadas están sin ropa; el cuerpo de las mismas se encuentra a 36° cuando están en su vida diaria y en movimiento, pero ¿qué ocurre cuando están totalmente inmóviles y, digamos, con una temperatura ambiental de 22°? Hay diferencia de temperatura y con el cuerpo desnudo en este caso serían 14° entre el cuerpo y el ambiente... es mucho. Después de varias horas de quietud, sumado a que la anestesia da frío, más la vasoconstricción que el estrés provoca –por ejemplo, el miedo a morir y estar sin ropa–, es lo más lógico que el paciente sufra terriblemente el frío. Esto digo y lo estoy imaginando. El cuerpo que está luchando desesperadamente para mantener la temperatura y ¿qué ocurre? Que, lógicamente, con este esfuerzo se provoca la posibilidad de perder defensas y cualquier bacteria que tenga alojada en su cuerpo o ambiental tendrá mayores posibilidades de reproducirse y una de las cepas que más he escuchado nombrar es la de la neumonía... a mí me parece que en la mayoría de los casos es por el frío que las personas padecen. Los humanos –que somos endotérmicos, o sea que generamos nuestra temperatura y normalmente cuando hace frío nos abrigamos–, en verano, la mayoría de las veces cuando dormimos nos alcanza con una sábana, que es muy importante porque en caso de poco calor necesitamos cubrirnos o pasamos frío. ¿Por qué comento esto? Porque al perder temperatura perdemos defensas y cualquier virus que esté en el ambiente o en nuestro cuerpo, que es protegido por nuestros anticuerpos que mantienen a raya a diferentes tipos de bacterias, a su vez tiene que generar calor. A mí me parece que cuando se opera a alguien o alguien está en terapia intensiva debe tomársele la temperatura en las piernas y pies y en los dedos, porque esta sangre después sube al corazón y hace que el paciente que tiene 36° en el centro de su cuerpo reciba una temperatura menor y pierda calor. Si al paciente lo operan de las piernas para arriba, se debe considerar abrigárselas o a la inversa. Si me lo permiten los profesionales de la medicina, me gustaría que lean estas inquietudes porque estas cosas que comenté tienen solución. Me parece que mis dichos se pueden comprobar; por ejemplo, en esas largas operaciones, preguntándoles a los pacientes si tienen mucho frío al despertar o, como comenté, tomándoles la temperatura en las piernas u otras extremidades. Así sabremos si tiene frío y, por consiguiente, una pérdida de defensas. Si controlamos la pérdida de temperatura del cuerpo, aumentamos la probabilidad de vida. Horacio C. E. Marcote DNI 11.233.956 Neuquén
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