El vivero de Viedma se suma al rescate del único sauce nativo de América del Sur

Investigadores usan dos métodos para producir nuevos ejemplares con la idea de forestar en el futuro. También el Concejo Deliberante declaró al sauce nativo como “el árbol” de la ciudad de Viedma.





La región atlántica de la provincia de Río Negro se sumó al rescate del único sauce nativo de América del Sur. El Vivero Provincial de Viedma ya dio el primer paso para generar en el laboratorio ejemplares con la idea de forestar y reforestar la región. También se le ha dado un reconocimiento histórico a la especie vegetal: el Concejo Deliberante de Viedma lo declaró en su última sesión de agosto como “el árbol” de la ciudad porque el sauce es parte del patrimonio natural de la ciudad.


La ordenanza había sido impulsada por el intendente Pedro Pesatti. Estipula la necesidad de realizar en un futuro tareas de plantación de ejemplares del sauce nativo e identificar si aún quedan plantas en pie en el municipio. Además, destaca el trabajo conjunto que está haciendo el Vivero Provincial de Viedma con el Laboratorio de Biotecnología Vegetal dependiente del Ministerio de Producción, Ganadería y Pesca con el INTA Bariloche.

El sauce criollo es la única especie de sauce nativa de Argentina y América del Sur. Su área de distribución geográfica es muy amplia, abarcando desde México en el Hemisferio Norte hasta el río Chubut en Argentina. En la Patagonia, también se lo conoce con otros nombres como “sauce colorado”, “sauce chileno”,“sauce amargo” o “Waljaina”. Su nombre científico es Salix humboldtiana.

El sauce nativo (también se llama sauce criollo o colorado) está amenazado como especie vegetal porque se deforestó para usar su madera en construcciones en las islas y en las costas. Se lo utilizó para muebles por su coloración rojiza. La invasión de otras especies lo afectó también. Foto: archivo

En el vivero de Viedma se intenta recuperar al sauce en base a dos métodos: un almácigo de estacas (“estaquero”) y la fertilización in vitro. La inyección para realizar ensayos en este valle marítimo fue un contacto con Leonardo Gallo del INTA-Bariloche. Con el envío de estacas andinas, el equipo de trabajo integrado por el agrónomo Mauricio Vocos, la licenciada en Ambiente María Nelén Cedrés Gazzo y el coordinador Edgardo Sandoval pusieron manos a la obra. También tuvieron en cuenta un remanente de sauces en estado de regresión a metros del río Negro, en inmediaciones de la vecina localidad de San Javier. De allí, extrajeron varios individuos.

Los primeros resultados en el “estaquero” determinaron una velocidad de crecimiento anual de 20 y 25 centímetros, comparable con los exóticos o híbridos. Sin embargo, en esos almácigos, la variedad estudiada exige un cuidado permanente, bajo media sombra y riego. “Falta sacarlo a campo y probar cómo se comporta. Se trata de una especie que crece en inmediaciones de los ríos y sufre mucho la sequía”, comentó Vocos a RÍO NEGRO.


Del “estaquero” conformado con material de Bariloche y San Javier están retirando las primeras varas, que a su vez son transforman en plantas para su multiplicación y experimentación, y en futuro reforestación o venta al público en general dentro del vivero. Según Vocos, “estamos en un primer paso y en pañales” porque llevará un par de años que esas plantas produzcan como para abastecer mínimamente los proyectos de investigación” en virtud de que “cada planta de esas produce 10 o 12 estacas que las usamos nosotros” y quizá “dentro dos años o tres tendremos muchas y podremos abastecer a otro nivel como para ensayos o parcelas de forestación o reforestación”.

En el laboratorio, a cargo de Cedrés Gazzo, la tarea es más difícil. Si bien la cuarentena por la pandemia del coronavirus los tomó de sorpresa, existen algunos avances. Lograron brotes en tubos de ensayo tras micropropagación, luego de trabajar pacientemente con medios de cultivos, hormonas, y mucha esterilización para evitar contaminaciones.


“Logramos enraizar micro estacas, y ahora falta sacarlas de los tubos de ensayo y frascos para aclimatarlas, que se transformen en rústicas y luego sacarlas afuera para que vayan adaptándose y en el futuro sean colocadas en ‘estaqueros’ o ser comercializadas. Ya con haber logrado ese enraizamiento y tener éxito en la formación de callos (tejido origen de raíces) nosotros consideramos que es un nivel de éxito moderado, podemos considerarlo una (primer) etapa cumplida” destacó.

El Vivero Provincial de Viedma se ocupa desde 1968 de la producción, promoción y venta de especies forestales a precio de fomento con destino ornamental para las forestaciones urbanas y forestales de la producción comercial y protección para zonas áridas y regadío. En el marco de los 50 años, hace dos años fue inaugurado el laboratorio de Biotecnología Vegetal que apunta a producir especies nativas del monte con la intención de repoblar zonas afectadas por desmontes, desertificación o incendios. Además buscará recuperar áreas degradadas por actividades extractivas, entre otros objetivos.


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