Elsa Baltar, maestra normal en el Jardín de la Escuela Nº 10 de Choele Choel



Neuquén

Cuando las maestras normales nacionales egresábamos de la emblemática Escuela San Martín de Neuquén capital, nos esparcíamos, cual semilla, a lo largo y ancho del Valle. El territorio neuquino y rionegrino recibió en la segunda década del siglo XX oleadas pedagógicas de maestras desde diferentes provincias.

Nuestro Valle ingresó a la nación argentina luego de la denominada Conquista del Desierto en la que miembros de las Fuerzas Armadas al mando del general J. A. Roca fundaron fortines y sometieron pueblos aborígenes. Tal es el caso de Choele Choel, fundado por Conrado Villegas el 9 de julio de 1879, en la isla Pacheco, con el nombre del entonces presidente Nicolás Avellaneda. Su nombre fue cambiado por el de Choele Choel, que según Olascoaga significa “espantajos de cáscaras de árbol”.

El paleontólogo Rodolfo Casamiquela, distingue: si fuera en mapuche significaría “raza con flor amarilla o amarillenta”; si fuera tehuelche “Quijarro” o “ripio fino de río”. Con el tiempo, Choele Choel se fue convirtiendo en un centro urbano muy importante del Valle Medio, zona irrigada por el tramo medio del río Negro.

Cuando comenzaron a crearse las instituciones en ese poblado, una de ellas fue la Escuela Nº 10 fundada en 1904, según su libro histórico. Una de las egresadas neuquinas, promoción 1968, Elsa Baltar, dio clases en el jardín de infantes de esa escuela en 1969 cuando recién se creaba; hoy la institución hubiera cumplido 50 años. Elsa pertenece a una antigua familia asentada en esta capital neuquina. Es hija de Antonio Baltar, hijo de un inmigrante español que había llegado a Ingeniero Huergo y se casó con una descendiente de mapuches.

Su mamá Norberta Blanca era hija de español y de vasco-franceses. Sus padres se conocieron en Allen, donde se encontraba Norberta desde los 15 años. Antonio Baltar era ferroviario, viajaba desde Darwin hasta Zapala como guarda. Tuvieron tres hijas: María Alicia, profesora de corte y confección; Elsa Beatriz, maestra normal nacional; y Susana Mabel, asistente social. Desde muy jovencita conoció a su esposo, Mario Waldino Muñoz, neuquino nacido en San Martín de los Andes, trabajador de la Empresa Entel, hoy Telefónica.

Se casaron en Neuquén en marzo de 1969 y por trabajo del esposo se fueron a vivir a Choele Choel, donde se abrió el primer jardín de infantes en la Escuela Cabecera Nº 10; allí Elsa tuvo sus primeros alumnos. ¡Gratos e inolvidables recuerdos! Atesora su primer cuaderno de actuación firmado por la directora, Sra. Esther Catalina Serafini de Pérez Alchú, como el primer escalón de una vasta tarea docente. Y es en ese lugar en el que nació su primer hijo Mario Alberto que es abogado y escribano.

La tarea de su esposo los trajo nuevamente a Neuquén y ella comenzó a realizar suplencias. Fue así que trabajó en la Escuela 121; la Nº 2, la 61, la 20 de barrio Limay; hasta que llegó en 1974 y fue maestra y secretaria del Colegio Don Bosco. Luego ganó concurso en la Escuela 191 de San Patricio del Chañar. Posteriormente fue directora de la Escuela 109 de Centenario, hasta llegar como vicedirectora titular a la Escuela 61 y realizó tareas docentes como directora interina en la Escuela 175 de barrio Parque Industrial hasta el 2002 cuando se jubiló.

En 1972 nació su segundo hijo Héctor Ariel, ingeniero en construcciones, y en 1976 Rodrigo Omar, ingeniero eléctrico, los que le dieron cinco nietos. Hoy su jardín hubiera cumplido 50 años de vida, pero ya no existe: luego de un incendio en el edificio, se separó de la escuela y continuó de manera independiente.

Pero Elsa y su esposo volvieron a la vieja Escuela 10 este verano de paseo, como queriendo sacar de sus muros aquella historia de una docente joven que se iniciaba y que guarda en su corazón y en la foto que vemos remembranzas de un tiempo pasado.

Beatriz Carolina Chávez

DNI 6.251.256


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