Embarazo psicológico: por qué sucede y cómo detectarlo

Más frecuente en perras que en gatas, tienen todos los síntomas habituales y hasta preparan su lugar para parir. Suelen adoptar juguetes, peluches u objetos como hijos.





Para hablar de falso embarazo, pseudociesis, embarazo psicológico, falsa preñez, en medicina veterinaria, se debe conocer la fisiología de un ciclo estral o celo normal.
El tema en hembras caninas es mucho más frecuente que en gatas. El celo o calor aparece por primera vez entre los 10 meses y el año de vida, dependiendo del grado de nutrición, de la raza, de la presencia o no de machos; luego, sucede cada 4 a 6 meses normalmente. Comprende, a su vez, distintas etapas como proestro, estro o celo, metaestro y ano estro.


“Qué sucede cuando observamos que una hembra, un tiempo después de haber atravesado su celo, comienza a tener y desarrollar síntomas y conductas “extrañas”, se pregunta Juan Carlos Ferrer, médico veterinario de Cutral Co, al ser consultado por Río Negro.

Este fenómeno psicológico, que puede aparecer en todas las especies mamíferas no esterilizadas; se debe a una irregularidad hormonal”.

Juan Carlos Ferrer, médico veterinario MP 274.


Sucede que, si bien las personas saben que su perra no ha tenido contacto con perros, les ha cambiado el humor. En algunos casos aparecen más aletargadas, tranquilas, decaídas, a veces buscan esconderse; y, en ocasiones, pueden aumentar la agresividad, no juegan como de costumbre, su peso ha cambiado -puede aumentar o disminuir según cada caso- y las mamas pueden verse agrandadas. Todo parece indicar un embarazo; incluso llegan a producir leche. Pero solo se trata de una falsa gestación, nos explica el profesional.


“Vemos perras que preparan su nido para ‘parir’ y cuidan objetos como si fueran sus cachorros: juguetes, peluches, pelotas, zapatillas”, explica Ferrer. Durante el celo hay elevados niveles de progesterona que reducen naturalmente al final del mismo. En ese momento aparece la prolactina. Altos niveles de esta hormona en sangre pueden producir cambios fisiológicos que confunden a la perra acerca de un embarazo y genera comportamientos típicos de una futura mamá.


No es raro que esto suceda y suele darse de ente 4 a 6 semanas después del celo. Normalmente los casos se resuelven en 10 a 15 días sin mayores dificultades. No se debe estimular sus mamas y se debe evitar que puedan lamerse.
Si los síntomas persistieran o cambiara el aspecto normal de la región mamaria, se debe concurrir a la consulta veterinaria, ya que podría ocurrir que desarrolle una mastitis por retención de leche, con las consecuencias que ello acarrea”, concluye Ferrer.

Tips para tener en cuenta

Perras que buscan hacer pozos en el patio, o esconderse en lugares no habituales.

Buscan juguetes, peluches, zapatillas, etc., y los trasladan de un lugar a otro, o permanecen con ellos en la boca.

Pierden total o parcialmente el apetito.

Muestran aumento de las mamas y se lamen insistentemente dicha región.

En caso de que permanezca por más de una semana consultar con el veterinario.


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