En el Día de la Biodiversidad, Laguna Blanca es ejemplo de conservación

El parque nacional neuquino alberga más de 300 especies vegetales, muchas de ellas maravillosamente adaptadas al entorno.

En el Parque Nacional Laguna Blanca se celebra hoy el Día Mundial de la Biodiversidad con una invitación a que el visitante disfrute y conozca el trabajo de conservación de la flora argentina que se lleva adelante en el área protegida.

Volcanes, mesetas, basaltos, mallines, arroyos y lagunas permitieron el desarrollo de una elevada diversidad vegetal, representada por alrededor de 325 especies y varias subespecies.

La gran mayoría son pequeñas hierbas con flores que crecen entre neneos, coirones y uñas de gato, arbustos coloridos como las verbenas o el tomillo rosa surgen en la estepa y, en los escoriales, aromáticas como la satureja o el tomillón ; arbustos medianos o pequeños arbolitos, como los molles y la pataguilla crecen solitarios o formando bosquecillos en las mesetas y escoriales basálticos.

Muchas de las especies presentan formas extraordinarias como respuesta adaptativa a las condiciones climáticas -como las bajas temperaturas y los fuertes vientos–, en cojines muy compactos, como el neneo macho o alfombras al ras de suelo como la leña de piedra.

Asimismo, la mayoría son muy espinosas, como la chupa sangre o la malaspina, respuesta al clima seco y a la alta presión de herbívora.

En la cumbre de los conos volcánicos la vegetación es muy dispersa y las plantas, que son muy pequeñas, se mimetizan con las rocas como viola columnaris, pozoa coriacea, oreopolus glacialis y el amancay.

Esponjas naturales

Los mallines del parque se encuentran al norte de la laguna Blanca. Consisten en una pradera húmeda de relieve llano, cuyas vías de escurrimiento naturales revisten gran importancia desde el punto de vista hidrológico porque permiten el desarrollo de una diversidad de especies nativas, principalmente de pastos, juncos y ciperáceas.

Las lagunas del área protegida tienen la particularidad de haber evolucionado sin la presencia de peces. El desarrollo de plantas, como la gambarusa o vinagilla que puede cubrir completamente a las lagunas, es fundamental para la nidificación de diversas especies de aves acuáticas –como el cisne de cuello negro–, como también refugio para los anfibios, como la rana endémica.

El ecosistema de la laguna Blanca se encuentra drásticamente modificado por sucesivas siembras no autorizadas de perca entre los años 1943 y 1968, situación que ahora se busca revertir permitiendo su captura a contratemporada.

El arroyo del Llano Blanco, curso de agua temporal que desagua en la laguna Blanca, se encuentra encajonado entre paredones de unos 100 metros de alto. La variedad de sitios que existen entre las rocas y la distintas exposiciones al sol y al viento, permiten el desarrollo de la mayor diversidad vegetal del parque, con muchas especies que crecen exclusivamente en ella, como por ejemplo los helechos. Estos paredones son usados por la fauna autóctona principalmente reptiles y aves, así como por el chinchillón.

Riqueza natural

Unas 1.950 especies se consideran exclusivas de la Argentina; de ellas 48 son únicas de la provincia del Neuquén. De estas últimas, el 15% se protege en el Parque Nacional.

Datos

325 especies
se han identificado en el área protegida, el 90% son nativas y un 10%, de otros continentes.
Unas 1.950 especies se consideran exclusivas de la Argentina; de ellas 48 son únicas de la provincia del Neuquén. De estas últimas, el 15% se protege en el Parque Nacional.

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En el Día de la Biodiversidad, Laguna Blanca es ejemplo de conservación