En el mundo, las ideas políticas están arrinconadas

En un mundo donde las grandes ideas políticas ya no pesan, ni nadie se mata por ellas, hay situaciones que ya no sorprenden. ¿O acaso sí?

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OPINIÓN

La actualidad parece impregnada de pragmatismo de barrio chico y el que aún adhiere a firmes principios puede terminar siendo catalogado de dinosaurio. El caso es que en Francia el Frente Nacional de Marine Le Pen, la conductora del Frente Nacional, nucleamiento que mutó de derechista extremo a uno suave, está ganando adeptos entre los militantes y dirigentes comunistas. El Frente Nacional ya no tiene las características fascistas que le había impregnado su creador, el Le Pen papá de Marine, pero no puede ocultar viejas ideas y mantiene posiciones xenófobas, racistas e islamofóbicas. Y anti-Mercado Europeo. El Frente mantiene relaciones cordiales, asimismo, con todas las agrupaciones neofascistas que resurgieron con fuerza en Europa, a medida que crecía la crisis económica mundial entre el 2007 y 2008. Más: hasta algunos atentados lo benefician. Un caso fue la matanza en la revista humorística “Charlie Ebdo”. Muchos clamaron con los mismos gritos contra el Islam de los que caracteriza a Marine Le Pen en cada uno de sus actos partidarios. Los musulmanes de segunda, tercera y hasta cuarta generaciones nacidas en Europa, descendientes de los que llegaron al país para limpiar las cloacas y hacer los trabajos más pesados, son los ahora despreciados. Es cierto que el comunismo francés dejó de tener la gran fuerza que disponía después de la Segunda Guerra Mundial y que duró, pese a algunas reformas en sus posturas hasta la caída del Muro de Berlín, para esfumarse después. El PC de la resistencia contra los nazis, la sede de la Komintern que nucleó a los luchadores para integrar las Brigadas Internacionales que pelearon con los republicanos en la Guerra Civil Española, el mismo que decidió muchas elecciones por lo menos hasta 1980, ahora coquetea y duerme en la misma cama con los hijos y nietos de los colaboracionistas, de los que recibieron con los brazos abiertos a los nazis. Una crisis parecida sucede en el Partido Socialista, pero no con la misma intensidad. Muchos socialistas, fragmentados, heridos por el narcisismo de sus dirigentes, guardan, todavía, una cierta dignidad y adhesión partidaria. El candidato del Frente en Harnes, cerca de Pas-de Calais, militó 26 años en el Partido Comunista. En declaraciones afirmó que el Frente da soluciones más prácticas que el resto de los partidos juntos. El Frente Nacional -dueño de entre el 25 y el 30% de los votos en cualquier elección- se ha convertido en un gran contendiente en las elecciones y puede tener grandes chances de conseguir el máximo galardón del poder. Los gaullistas se han reducido, los nucleamientos de centro no tienen unidad y no mantienen las lealtades mínimas. En definitiva, el Frente de los Le Pen se erigen en la gran pesadilla de lo se conoce como “administración democrática republicana” de consideración y comprensión en una Europa con una crisis mayúscula y unos indicadores económicos desastrosos en toda la zona mediterránea, incluyendo a Irlanda. Quedan sólo algunos reductos de izquierda. Grecia, por ejemplo, es un caso. Pero carecen de programas de acción sensatos. Negocian las deudas en un gran estado de tensión que quiebra la calma diplomática. En Italia, Berlusconi amenaza con volver a dominar el horizonte político a medida que la izquierda no puede alcanzar ni siquiera el primer gol. Y hay desembozadas agrupaciones nazis en los Países Bajos, en Hungría, en el Parlamento griego y hasta en algunos condados alemanes. Muchos de los nazis alemanes, con sus características vestimentas y sus pelos cortados al ras suelen ser los hijos de los exfuncionarios de la Alemania comunista que se hizo añicos con el derrumbe del Muro. El desempleo, la desocupación juvenil, la siempre eterna corrupción, la presencia de polacos, rumanos y de otras regiones en búsqueda de empleo, los millares que cruzan el Mediterráneo en búsqueda de la “tierra prometida” corridos por el hambre, son una llaga abierta. O más bien una hoguera que crea estas locuras de lo que alguna vez fue la izquierda con una derecha que en vez de marchas callejeras con palos y con una sonrisa ganan votos. De lo contrario, las últimas elecciones en Francia no tienen explicación. Las mafias son dueñas de vastos territorios. Y crecen día a día, porque no sólo son dueñas de la droga solamente sino también del tráfico de personas y la prostitución proveniente de los países que han quedado rezagados detrás de lo que era la Cortina de Hierro. También se apropian del negocio de la basura, como sucede en la Italia geográficamente ubicada por debajo de Roma. Nápoles es el corazón de ese negocio. Dos países siguen guardando añejos principios. Imperan allí ideas, retocadas, modernizadas y hasta demagógicas. Uno es Alemania donde la socialdemocracia arbitra elecciones y hasta puede acceder al manejo del país. Y otro es España, donde el Partido Socialista ha perdido numerosísimos votantes pero sigue vigente en varias regiones, especialmente en Andalucía, mientras el Partido Popular sufre bofetones por parte del electorado donde se presente. En España ha ingresado otra corriente, con ideas populistas (y apoyo económico de los gobiernos populistas latinoamericanos): Podemos -los ex- manifestantes masivos contra las decisiones malogradas de los socialistas y los populares- que ocupan el tercer lugar de las predilecciones en la península. Que lo que alguna vez fue la izquierda se vuelque a lo que antes se llamaba la extrema derecha es la primera vez que ocurre en tiempos de democracia. En años de autoritarismo la cosa es distinta. Sólo el terror inaudito de los nazis hizo que los 13 millones de alemanes que votaron democráticamente en 1933 por la socialdemocracia y el comunismo, en el mismo momento en que Hitler era designado canciller, desaparecieran de la noche a la mañana. ¿Todos ingresaron al Ejército de invasión de Europa ? ¿Todos se hicieron nazis? ¿A todos los metieron en campos de concentración, matándolos con el hambre y los castigos brutales? (*) Periodista y escritor. Miembro del Club Político Argentino.

Daniel Muchnik (*)


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