En el principio fue la música

Ayer se inauguró en Roca el Festival Internacional de Percusión, organizado por la Fundación Cultural Patagonia. Fue un acto sencillo del que participó la mayor parte de los destacados invitados.

Redacción

Por Redacción

ROCA (AR).- Con la magnitud de los grandes eventos, pero sin sobrantes innecesarios. Los bombos y platillos sólo estuvieron para ser utilizados, dejando de lado las estridencias. Así suceden las cosas verdaderamente importantes y así ocurrió ayer: con casi un centenar de inscriptos, la presentación del II Festival Internacional de Percusión organizado por Fundación Cultural Patagonia anticipó la sencillez y la envergadura con la que se desarrollará cada clínica y concierto hasta el sábado. Alumnos sentados junto a profesores, en una cercanía dentro de la distancia de sus conocimientos. Pegados, respirarán el mismo aire y se escucharán dialogar en idiomas de los que cada uno descifra sólo la primera letra de cada palabra. Pero intentarán comunicarse, interaccionando desde la música. Así transcurrirá cada encuentro en el marco del Festival, y eso es lo que lo que realza su importancia. Músicos mundialmente reconocidos llegaron a Roca a tocar y enseñar lo que saben. El público y los asistentes a las clases maestras y clínicas, agradecidos.

La inauguración de ayer incluyó un repertorio sintético, pero representativo. Norberto Mario Rajneri, presidente de Fundación Cultural Patagonia y rector normalizador del IUPA, agradeció la presencia de los músicos y alumnos y llamó al escenario al maestro Angel Frette, quien presentó a cada uno de los artistas del Festival.

Luego, el grupo de Tango de Fundación interpretó tres obras y, para terminar con el agasajo a los músicos invitados, el Ballet Folklórico mostró un compendio de las danzas típicas argentinas. Inmediatamente después, en la Aula Mayor del IUPA, se iniciaron las primeras clínicas, con los percusionistas Amadeo Videla (Argentina) y Víctor Mendoza (Estados Unidos). El programa de ayer terminó con el concierto nocturno a cargo de Angel Frette, Orlando Tumini y Oscar Albrieu Roca.

Hoy, las principales propuestas en el Auditorio serán Frank Kumor y Dan Mark, a las 18, y el grupo uruguayo PERCEUM, en otro concierto que estará abierto al público y se iniciará a las 22. Cabe recordar que desde la organización del evento se recomendó, en los casos de las presentaciones nocturnas, adquirir las entradas en forma anticipada, ya que los lugares son limitados.

Mañana, los conciertos abiertos serán dos, a las 18 y a las 22. En el primer turno, un grupo conformado por los maestros del Festival, y en el segundo, Víctor Mendoza y el Grupo de Jazz de Fundación. Don Liuzzi (Estados Unidos), Ricardo Zanón y Oscar Albrieu Roca abrirán las presentaciones del viernes, a las 15; Javier Nandayapa (México) proseguirá a las 18 y el Ensamble de Percusión junto a Don Liuzzi cerrarán a las 22. El sábado, Kai Stensgaard (Dinamarca) tocará a las 18, mientras que Bill Molenhoff (Alemania) y el grupo de Jazz de Fundación cerrarán el evento, con el último concierto nocturno, a las 22.

Sonidos del viento

Más de una vez se ha citado a Charles Darwin y Jorge Luis Borges, diciendo algunas perversidades acerca de la Patagonia. Al primero se le recuerda una impresión hostil que dejó en sus diarios, y al segundo por una frase poco feliz donde denunciaba que en el sur del sur (recordemos que para Borges el sur era una cosa muy distinta al confín patagónico) no había literalmente nada.

Antes que discutir sus opiniones resulta mucho más gratificante buscar otras anotaciones que ambos dejaron sobre esta geografía.

Darwin terminó preguntándose por qué, a pesar del profundo pesar que le provocaron un clima riguroso y la inmensidad sin maquillaje, jamás pudo dejar de pensar en la palabra que lo remitía a tal desolación, Patagonia. Y Borges, de visita por su admirada Escocia, concluyó que aquellos paisajes tan perfectos, hablados en inglés «of course», le recordaban exclusivamente a la belleza salvaje del fin del mundo. Un mundo latino emparentado en la memoria del genio al anglosajón. Esto ya se ha dicho, la Patagonia es un territorio donde las simbologías toman cuerpo. Es soledad, espacio, montañas, es el frío y también un sonido que requiere de cierta sensibilidad para volverse real en los oídos.

La música de la Patagonia ha ido cambiando. Hubo un tiempo en que fue propiedad de los habitantes originarios establecer las pautas de convivencia entre su nada filosófica y los propios instrumentos. Un canto sacral mapuche o las descripciones rítmicas de los Selk nam. Fantásticas, poderosas. Los hombres del extremo están acostumbrados a las oleadas de energía que atraviesan la piel. Sin embargo, hubo un tiempo en que la mayor de todas las armonías fue el viento.

Hoy ese viento encuentra un espacio compartido. Los géneros se han multiplicado. En este lugar apartado de los centros de producción masiva existe una verdadera posibilidad de ser original. Es deber de los que imaginan el arte encontrar las mejores herramientas para inventarse a sí mismos y así provocar otras sonoridades.

El Festival Internacional de Percusión en la Ciudad de las Artes constituye una oportunidad de desarrollo. Y sus alternativas deberían figurar entre los grandes acontecimientos musicales del año en el país. Su primera edición, el año pasado, fue sencillamente, en términos artísticos y organizativos, brillante.

Angel Frette junto a un grupo de músicos y alumnos, marcaron un hito. No es un hito regional, su vocación ha ido mucho más allá de las fronteras cercanas. Todos esos años de clima riguroso, de melodías naturales, de momentos carentes de testigos, de nieves y desiertos, se funden aquí, entre las aulas del IUPA. Un hecho simbólico, a la vez que vanguardista y osado por concepción. Ocurre aquí, en el lugar que esbozaban las bitácoras. (C.A.)


ROCA (AR).- Con la magnitud de los grandes eventos, pero sin sobrantes innecesarios. Los bombos y platillos sólo estuvieron para ser utilizados, dejando de lado las estridencias. Así suceden las cosas verdaderamente importantes y así ocurrió ayer: con casi un centenar de inscriptos, la presentación del II Festival Internacional de Percusión organizado por Fundación Cultural Patagonia anticipó la sencillez y la envergadura con la que se desarrollará cada clínica y concierto hasta el sábado. Alumnos sentados junto a profesores, en una cercanía dentro de la distancia de sus conocimientos. Pegados, respirarán el mismo aire y se escucharán dialogar en idiomas de los que cada uno descifra sólo la primera letra de cada palabra. Pero intentarán comunicarse, interaccionando desde la música. Así transcurrirá cada encuentro en el marco del Festival, y eso es lo que lo que realza su importancia. Músicos mundialmente reconocidos llegaron a Roca a tocar y enseñar lo que saben. El público y los asistentes a las clases maestras y clínicas, agradecidos.

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