¡En la cola no!

Por Redacción

–Siendo gobernador de Cuyo y mientras organizaba el Ejército de los Andes, San Martín pasaba horas resolviendo temas de la vida cotidiana de los cuyanos – reflexiona Camogli a “Río Negro”. Y acota: –En algunas decisiones muestra una veta interesante de humor. A modo de ejemplo, en su libro señala: “Como la Asamblea del año XIII había prohibido los castigos corporales, el presbítero Francisco Morales le solicitó al gobernador que lo autorizara a seguir aplicándolos en los alumnos que asistían a su colegio. Luego de consultar con el cabildo cuyano (que recomendó la autorización, aunque con un “coto racional”), San Martín dictaminó el 23 de noviembre de 1815 que, siendo el trasero una parte corporal y a los ojos modestos muy mal vista, donde se pretende castigar, cuando no puede ser oída, ni puede ser vista, declaro no ha lugar. Solo se concede al suplicante dar doce azotes a lo sumo y en la palma de la mano, con guante”. (Pablo Camogli –39– es misionero y licenciado en Historia por la Universidad Nacional de Cuyo. Ejerce el periodismo en su tierra natal y ha publicado “Batallas por la libertad”, “Batallas entre hermanos” y “Nueva historia del cruce de los Andes”, un trabajo minucioso en el que San Martín es abordado por fuera de la mitología que lo rodeó por más de un siglo y medio).