En la Policía se sentirán las consecuencias

El gobierno estudia sanciones a jefes. Aseguran que hubo “errores operativos”.



NEUQUEN (AN)- La muerte de Rubén Arias durante el desalojo de un plan de viviendas en Confluencia amenaza con desencadenar una purga en determinados niveles de la Policía, como paso previo a las consecuencias políticas del caso. Entre las numerosas versiones que circularon ayer hay una de máxima (caerán el jefe y toda su plana mayor) y otra de mínima (sólo pasarán a retiro a los responsables operativos del allanamiento).

Por ahora en el gobierno nadie quiere hablar de cambios en la línea política, aunque en un momento se llegó a especular con la remoción de la subsecretaria de Seguridad y Justicia, Alicia Comelli, y hasta del ministro de Gobierno, Jorge Gorosito.

En las últimas horas, en el Ejecutivo se analizó a fondo el desalojo de 17 familias que habían usurpado un plan de viviendas en barrio Confluencia. Y se llegó a la conclusión de que se cometieron “errores operativos” que llevaron en los graves incidentes cuyo pico fue la muerte de Arias, que se prendió fuego en un hecho todavía no dilucidado.

“No se puede ir a desalojar a familias, mujeres y niños con un grupo especial como la Despo”, explicaron algunas fuentes consultadas. “La Despo no está para dialogar sino para ir al choque. Y esa usurpación debió resolverse con el diálogo. Allí hubo un error de apreciación o los encargados del operativo tuvieron mala información”, añadieron.

La primera medida del gobierno después de los incidentes del lunes fue la virtual separación del cargo de Leonel Seguel, jefe de la comisaría 19. Lo obligaron a tomarse vacaciones, pero ahora se está evaluando aplicarle una sanción. Podría ser el pase en disponibilidad mientras la investigación interna y la judicial determinan su responsabilidad.

Otra sanción de la que se habla apunta al director de Seguridad Neuquén, comisario mayor Juan José Gil. Es una especie de jefe de todas las comisarías de esta capital y ciudades vecinas.

Gil ocupa ese cargo desde enero después de haber sido director de Tránsito. El lunes estuvo en Confluencia durante el desalojo, informaron fuentes del Ejecutivo.

Las circunstancias en que se produjo la muerte de Arias son analizadas con particular atención. En las últimas horas, se comparó su caso con el de una toma de rehenes. “Arias era su propio rehén, había amenazado con quemarse y todos lo sabían”, dijeron dos de las fuentes consultadas. “Y en los casos de rehenes hay que mandar un negociador, no un grupo de choque como se hizo. Ya no importa quién inició el fuego; lo trascendente es el error operativo de no contener a ese hombre”.

La cúpula policial también fue alcanzada por la onda expansiva de la crisis. El jefe, Juan Carlos Lezcano, fue sometido a una rigurosa interpelación en el Ministerio de Gobierno. Lezcano pasó las últimas horas encerrado en su despacho, y por ahora se mantiene en el puesto, igual que su plana mayor.

Por el lado de los funcionarios del Gobierno también se analizan las responsabilidades. Nadie olvida que el Ejecutivo recién se enteró del desalojo y de sus consecuencias cuando los medios de prensa empezaron a consultarlos. Y que recién al ver por televisión la terrible escena de Arias envuelto en llamas tomaron conciencia de la gravedad del episodio.

Aunque ayer hubo fuertes versiones sobre presentación de renuncias, los voceros indicaron que por ahora no hay ninguna decisión. También ratificaron que se mantendrá silencio hasta el lunes.


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