Cría 180 gallinas de raza a pocos kilómetros del centro de Neuquén

Eduardo Rivas decidió reconvertir su chacra agrícola de Valentina Norte y dedicarse a su pasatiempo preferido. También cultiva 44 variedades de rosas.



La Cochinchina Azul no pierde la elegancia aunque ande en pantuflas. A su lado, residen unas japonesas petizas y bochincheras: las Nagasaky Plateadas. Más allá, la Bataraza con su modelo jaspeado pone el pico al sol. En la cabaña Crisguille se reúnen las de copete parado, cresta simple o muslos grandes, pero todas tienen raza noble.

Sobre la calle Crouzelles, entre el aeropuerto y el hipódromo, nadie imagina que esos paredones grandes esconden la elegancia avícola. Hace casi 30 años, Eduardo Rivas se dedica a la cría de gallinas de raza por hobby.

“En mi cabaña tengo 27 razas diferentes de gallinas. Las llevo a las exposiciones rurales. La gente las compra para el gallinero, para usarlas con fines ornamentales o por hobby”, dice.

En su casa, Miryam Fernández prepara mate, mientras él relata que antes fue chacarero. Cuando la urbanización avanzó sobre producción, la inseguridad y dos balas que guarda en el cuerpo, lo hicieron vender todo. De la chacra, solo conservan el lugar donde viven.

Mientras Eduardo habla, el sonido de una decena de pollos piando proviene del living. Sobre el porcelanato brillante está la caja iluminada y el hombre confiesa que los llevó ahí para que tengan calor. En la actualidad tiene unas 180 gallinas, más los pollos y los gallos.

En el parque verde de su casa hay 44 variedades de rosas y en los bordes están las jaulas con los planteles, compuestos de un gallo y seis gallinas. Pero, primero el huevo. Eduardo comienza a mostrar su hobby por el principio. En el quincho, los huevos están sobre una bandeja grande, tienen escrita la fecha y cada día los rota para que no se asienten.

El hombre abre la puerta de la incubadora roja y ya hay tres pollos mojados que acaban de salir del cascarón. “Este es un gusto un poco caro. Un gallo puede salir de 700 hasta 1000 pesos y una gallina 650. Se venden en las Expo rurales y en cada lugar tienen su raza preferida”, dice Eduardo. En Bariloche, las casas de té compran las más exóticas para que recorran los parques y las usan como adorno. En otros lugares eligen la doble propósito.

Los gallos son mas grandes y mas pintones. Uno negro saca pechuga y mira de reojo hasta que Eduardo Rivas lo agarra de las patas y se lo mete debajo del brazo para la foto. Mientras posa, cuenta que, a quienes se criaron en chacra o el campo, les gusta tener un gallinero. Él mismo inició esta actividad porque recordaba sus años de niño, cuando estaba a cargo de los pavos.

Mientras devuelve el gallo negro a la jaula, Eduardo afirma que el título de la nota debe ser “la pasión por las gallinas”. Alguien, de repente, lo asocia con el fútbol y ahí se arrepiente. Como buen hincha de Boca, las únicas gallinas que ama, son las que tienen plumas de verdad.

La urbanización y la inseguridad terminaron con la producción de la tierra en Valentina Sur. El criador de aves tuvo que vender todo. Sólo conserva la casa.

Las plumas en números

Datos

La urbanización y la inseguridad terminaron con la producción de la tierra en Valentina Sur. El criador de aves tuvo que vender todo. Sólo conserva la casa.
27
razas diferentes tiene la cabaña Crisguille. Se venden para gallineros y para ornamentación de parques.
$ 1.000
es el costo de un gallo. En tanto que las aves hembras son comercializadas en 650 pesos aproximadamente.

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Cría 180 gallinas de raza a pocos kilómetros del centro de Neuquén