En medio de un festival de versiones
BUENOS AIRES (ABA).- La sesión se realizó en medio de una caldera de versiones. Hasta fue válido el interrogante acerca de si tendría que desempatar el vicepresidente Cobos, lo trajo reminiscencias de aquella histórica noche de la 125 (aunque desde el kirchnerismo esta vez salieron a descartar que le dejarían a Cobos ese “plato en bandeja”). Esta vez la calle como factor de presión estuvo ausente. Más allá de una manifestación de la CTA, con el caer de la tarde en las adyacencias del Congreso solo permanecían minúsculas organizaciones vinculadas a la clase pasiva, con escaso acompañamiento. Adentro, el quórum para habilitar el debate se había obtenido pasadas las 13:30 y con él los interrogantes: ¿Por qué el oficialismo dio quórum? Según varias fuentes parlamentarias consultadas por este medio, se debió a que el tema había quedado instalado e iba a provocar un gran desgaste que una cuestión tan sensible como el de los haberes jubilatorios se presentara semana a semana. Menos inocentes fueron los que interpretaron que la presencia de los legisladores del Frente para la Victoria para habilitar el tratamiento de la ley obedeció a la seguridad de que la oposición no iba a reunir la mayoría pese a que senadores como Samuel Cabanchick contabilizaban “uno o dos votos de diferencia para sancionar la norma”. En un momento corrió el fuerte rumor acerca de un corrimiento de dos legisladores del Frente para la Victoria: el misionero Luis Viana y el sanjuanino César Gioja, pero ambos argumentaron en contra del incremento jubilatorio en las condiciones fijadas por el dictamen de mayoría. De tal modo, sólo el chubutense Marcelo Guinle respaldaba a priori la sanción de la ley, por lo cual con la ausencia de Carlos Menem y del radical catamarqueño Oscar Castillo, el conteo aparecía igualado en 35 votos por lado.
BUENOS AIRES (ABA).- La sesión se realizó en medio de una caldera de versiones. Hasta fue válido el interrogante acerca de si tendría que desempatar el vicepresidente Cobos, lo trajo reminiscencias de aquella histórica noche de la 125 (aunque desde el kirchnerismo esta vez salieron a descartar que le dejarían a Cobos ese “plato en bandeja”). Esta vez la calle como factor de presión estuvo ausente. Más allá de una manifestación de la CTA, con el caer de la tarde en las adyacencias del Congreso solo permanecían minúsculas organizaciones vinculadas a la clase pasiva, con escaso acompañamiento. Adentro, el quórum para habilitar el debate se había obtenido pasadas las 13:30 y con él los interrogantes: ¿Por qué el oficialismo dio quórum? Según varias fuentes parlamentarias consultadas por este medio, se debió a que el tema había quedado instalado e iba a provocar un gran desgaste que una cuestión tan sensible como el de los haberes jubilatorios se presentara semana a semana. Menos inocentes fueron los que interpretaron que la presencia de los legisladores del Frente para la Victoria para habilitar el tratamiento de la ley obedeció a la seguridad de que la oposición no iba a reunir la mayoría pese a que senadores como Samuel Cabanchick contabilizaban “uno o dos votos de diferencia para sancionar la norma”. En un momento corrió el fuerte rumor acerca de un corrimiento de dos legisladores del Frente para la Victoria: el misionero Luis Viana y el sanjuanino César Gioja, pero ambos argumentaron en contra del incremento jubilatorio en las condiciones fijadas por el dictamen de mayoría. De tal modo, sólo el chubutense Marcelo Guinle respaldaba a priori la sanción de la ley, por lo cual con la ausencia de Carlos Menem y del radical catamarqueño Oscar Castillo, el conteo aparecía igualado en 35 votos por lado.
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