En negro

Mar del Plata

Ni verde, ni celeste; acromático y sin edad. Si el permiso para matar ha de acuñarse en una probable legalización del aborto (ya ha sido concedido en resoluciones aberrantes como la 956/2018) el permiso para morir debe ser otorgado.

Aunque no cuente con marejadas de entusiastas, aunque no pueda canjear en votos el favor, el derecho a decidir en forma legal la continuidad o no de la propia vida es primario al de tomar en manos la decisión, arbitraria o no, de coartar la de otros.

En estos raros tiempos en los que se pide prisión para quien elige salvar vidas, se agrede a quienes ayudan a otros a vivir y se manosean los conceptos más básicos de dignidad, ser conscientes de ser dueños de la letal decisión sobre nosotros mismos haría que los argentinos comprendiéramos la real magnitud de la muerte.

Muy lejos de cualquier religión o de románticos preceptos y más cerca del real final.

Karina Zerillo Cazzaro

DNI 21.653.863


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