“En situaciones límite uno aprende mucho”



ROCA (AR).- Viene La Plata y tiene 35 años. Es licenciado en arte especializado en escultura y hace más de diecisiete años que hace esculturas a través de lo cual ha evolucionado. Ha trabajado en distintos materiales y también tuvo distintos tipos de experiencias. Ha participado en muestras individuales, salones, eventos como éste o de otras características.

Su obra es en cierto aspecto diferente de lo que habitualmente realiza porque este material lo condiciona debido a que por sus características, que él utiliza de diferente manera, determina un tipo de obra muy simple. En la lectura es formalmente monolítica y austera y se adapta al material. “Está aparte del discurso que vengo desarrollando con otras técnicas y otros materiales como pueden ser madera o hierro”, explicó.

– Con respecto al entorno ¿te condicionó de alguna manera como les sucedió a los demás?

“El entorno ejerce no un condicionamiento sino una sugerencia. Yo creo que el arte contemporáneo de por sí es predispuesto a ser implantado, a acompañar. Tiene una individualidad propia que más bien tiene una comunión con el entorno pero a su vez es independiente de ese entorno, y establece un diálogo. No es netamente condicionante como un tema para una obra. Sólo hay que tener en cuenta ciertas características, pero no es una cosa primordial. Seguramente no vas a hacer una cosa que no entre en un lugar. Principalmente tiene que tener una escala y contemplar ciertas situaciones climáticas. Este entorno, al ser vegetal es más neutro, da para hacer muchas variables”.

Su obra, concretamente desde lo formalista, no requiere ningún tipo de especulaciones. “Es abstracta y creo que el espectador debe hacer su propia historia ante ella, que es lo que a mi me interesa”.

Para darle nombre “tengo varios títulos, pero eso tiene que ver con cierta visión de lo que vengo desarrollando. A lo mejor es difícil ponerle un título pero ésta no se sale en lo general de toda la obra que vengo desarrollando”, apuntó.

En cuanto a las dificultades que se presentaron con el clima, piensa que de todo modos ha sido una situación “de la cual uno aprende y que hay que afrontarla. Ahí tal vez está lo divertido y también el desafío que forma parte de este trabajo. En muchos casos la dificultad produce una respuesta.

“A mí me interesa el reto. Tener que hacer una obra en determinada cantidad de días no es lo más ortodoxo o lo más adecuado, a uno le gustaría tener tiempo para reflexionar, pero acá hay que recurrir a la experiencia, predisposición, talento de muchas cosas que va adquiriendo, para resolver situaciones extremadamente rápidas”, dice por experiencia.

“Cuando se trabaja sin tiempo casi no hay contemplación del objeto y uno tiene que acostumbrarse a todo eso. Lo único que puede pasar es que te quite goce, comunicación con el trabajo que estás haciendo. Lo estás apurando porque no es el trabajo cotidiano, pero tiene también un montón de cosas interesantes porque por ahí salen improntas azarosas o lúdicas que son creativas. Uno aprende”.

“En esto se va al límite y en situaciones límites muchas veces pasan cosas que pueden ser muy interesantes. Uno en ese estado puede fracasar o puede producir genialidades, vaya a saber”.


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