Un día en Añelo: cómo se vive en el corazón de Vaca Muerta

La localidad convive con el desarrollo acelerado de la actividad hidrocarburífera. Energía On recorrió sus calles, comercios y barrios para conocer de primera mano cómo es ser vecino de los yacimientos de gas y petróleo de los que habla el país.




A 40 kilómetros de Añelo los carteles comienzan a ser más recurrentes. «Ya estamos llegando» es el pensamiento que nos aborda. La velocidad del vehículo disminuye de la mano de camiones que trasladan grandes equipos. Así, a menos de 80 kilómetros por hora, nos introducirnos en el presagio de desarrollo que marca a fuego a Vaca Muerta.

El recorrido comenzó en el casco viejo de Añelo, la ciudad adjunta a los yacimientos de la formación. En los últimos doce años, tras comenzar la producción, la imagen de la localidad se fue reconstruyendo en una suerte de combinación entre la industria y las actividades locales. Con una decidida apuesta por el colosal futuro de Vaca Muerta, las empresas buscaron afirmarse.

Así lo reflejan las primeras imágenes. La meseta de color rojizo hace que las primeras torres de perforación a la vista resalten. A su vez, los venteos visibles desde la Ruta 7 suman un naranja flameante a la gama de colores cálidos que marcan la entrada a la localidad.

Las camionetas toman protagonismo en la circulación de Añelo. Foto: Matías Subat.

Después se suma otro rojo, de los que obligan a tener la paciencia: los famosos (y numerosos) semáforos en la ruta. Ya estamos en Añelo. La ruta, a ambos costados, muestra complejos de departamentos destinados a trabajadores de la industria y algunas empresas instaladas. A su vez, familias y trabajadores hacen dedo en dirección a Neuquén.

Foto: Matías Subat.

La corriente circulación de camionetas 4×4 y camiones merma de a poco cuando se abandona la ruta. La estación de YPF al costado es un punto geográfico fácil para recordar cómo ingresar a la zona más céntrica de Añelo. Restaurantes, tiendas de ropa y minimercados van escoltando el paso hasta llegar a la plaza central «Intendente Justo Muñoz».

En tan solo una cuadra se agrupan instituciones clave en la vida civil. La comisaría 10, el edificio viejo de la municipalidad, el Banco Provincia del Neuquén y la biblioteca popular Juan José Paties. Los vecinos destacan la tranquilidad. Los niños y jóvenes pueden ir y venir de sus actividades y encontrarse sin mayores problemas, solo tomando recaudos ante la incesante circulación de vehículos en la ruta.

Vecinos destacan la tranquilidad de la localidad principalmente para los niños y niñas. Fotos: Matías Subat

«Amo Añelo, es lindo. Tiene muchos lugares, mucha historia», aseguró la presidenta de la biblioteca y ex secretaria de Turismo, Cristina Banfi. Su paso por este área en la gestión anterior le permite hablar sobre los atractivos que tiene la localidad. Desde bellezas naturales, como los pilares montañosos visibles en la ruta (columnas de erosión eólica en Trayatén), hasta los museos locales como el Viejo Correo y el Telégrafo, después de todo la localidad fue fundada hace nada menos que 107 años.

«El lugar, la tranquilidad, la seguridad para los tuyos«, remarcó Adriana, una trabajadora municipal que hace 22 años vive en Añelo a la hora de repasar los puntos a favor. Ambas coinciden en sus historias: llegaron a Añelo y se enamoraron del lugar. «Acá tenés esa tranquilidad, esa calma, si bien ahora somos muchos, el salir, conocer al vecino, te saludás con la gente, tenés la posibilidad de progresar«, aseguró Cristina, antes de sumar que la tranquilidad permite «compensar, de alguna forma, todo lo que falta«.

Adriana (izquierda) y Cristina (derecha) trabajan y colaboran en la biblioteca popular. Foto: Matías Subat.

Nuestro recorrido continúa hacia el parque industrial municipal y el provincial de más de 700 hectáreas por la ruta 7. Las casas quedan atrás y la imagen refleja numerosas hectáreas copadas por empresas de servicios, logística y las bases de algunas operadoras. «Hoy tenés unas 182 empresas asentadas», enumeró Cristina.

Como evidencia de la primavera, las flores amarillas y algunas lilas propias de los yuyos le otorgan un poco de color al paisaje. La ruta 7 está asfaltada. Sin embargo, los caminos entre las empresas son de ripio, obligando a usar un vehículo que cuente con buena suspensión ante el incesante serrucho marcado por el tránsito pesado. Lo mismo sucede con la ruta 17, camino a los yacimientos.

Una parada obligatoria es en la estación de servicio Shell del parque industrial. Punto no sólo de carga de combustible, si no también de uno de los eventos más convocantes que se dan en la localidad: las asambleas del sindicato de Petroleros Privados. «Se llena muchísimo de gente. Y a veces es un tema porque fuman cigarrillos y usan el celular», explicaron dos de los playeros del lugar.

A unos pocos kilómetros por la ruta 17 se ve el barrio sobre la meseta. Un plan de viviendas con una estética común en las casas que se ubican a ambos lados del camino. Sin embargo, muchas de ellas no tienen acceso al gas natural, por lo que pagan tarifas exorbitantes de electricidad. Daniela, una de las adjudicadas ejemplificó: «pagué una boleta de 18.000 pesos. No entiendo qué está pasando«.

El barrio de la Meseta es el más nuevo de la localidad. Foto: Matías Subat.

Además, indicó, que no hay buena presión de agua y tienen que comprar para su consumo «porque no se sabe el estado del agua que se distribuye». Ella vive hace diez años en la localidad. En este tiempo, presenció los movimientos que generó la industria: «se agrandó en cuestión poblacional pero no hay asfalto; no arreglan las calles; no hay forestación».

La mayoría de las casas no tienen cerrado el perímetro. Cristina remarcó que no representa una situación de riesgo olvidarse de poner llave en el domicilio o en el auto. Sin embargo, varios subrayaron la toma de casas que sucedió hace pocos meses en el mismo barrio. Son construcciones que aún no están terminadas y tienen los paneles a la vista.

Los futuros dueños de las casas se mudaron a las construcciones sin terminar para asegurar que no sean tomadas. Foto: Matías Subat.

Quienes serán adjudicados se mudaron sin tener acceso a los servicios básicos para asegurar su pertenencia. Este hecho evidenció la falta de soluciones habitacionales que está atravesando la localidad y la falta de respuestas ante las dudas que plantea la extracción tan cercana de gas y la falta de provisión en las casas.

«Creció la población pero no mejoró la calidad de vida», indicó otra vecina del mismo barrio que prefirió responder de forma anónima. «Esto se infló de tal manera que desbordó Añelo. Acá hay tomas de terrenos porque la gente llega con sus familias, no consigue lugar para alquilar, y lo que hay cobran fortunas», expresó Cristina.

Pese estos puntos que complejizan el día a día para los habitantes, muchos siguen eligiendo la localidad: «me quedo acá, si bien faltan algunas cosas, el pueblo apuesta a seguir adelante. Y colaborar. No es solo hacer crítica, hay que involucrarse y aportar para que esto siga y que el que venga también se enamore y crezca acá», remarcó Adriana.

La ciudad cuenta con unos 8.000 habitantes según datos del municipio. Foto: Matías Subat

Los precios de la canasta básica: ¿se diferencia de Neuquén capital?


Una vecina del barrio de la Meseta tiene un minimercado. Ella explicó que los vecinos siempre le comentan que es «carera». Por lo que explicó: «ya los proveedores nos vienen carísimos. Precios excesivos que se abusan del comerciante y de los clientes«. Según indicó, los distribuidores se excusan con los precios «por el viaje hasta acá».

Por su parte, Daniela indicó que es caro comprar productos pero hacer un viaje hasta otra ciudad y conseguirlos más baratos «es lo mismo» por el combustible. La localidad cuenta con dos supermercados: La Anónima, en el centro, y el mayorista Diarco, ubicado sobre la ruta 7 a la salida de Añelo.

El paso por el super céntrico muestra en el estacionamiento la convivencia entre operarios y citadinos. Camionetas blancas homogeneizan el estacionamiento y unos pocos vehículos de menor porte se mezclan.

Energía On relevó los precios de algunos productos que pertenecen a la canasta básica para compararlos con los de Neuquén capital. Uno de referencia es el kilo de asado: en Añelo, el que tiene hueso cuesta 1.800 pesos el kilo, mientras en Neuquén ronda los 1.500, valor que tiene el asado sin hueso en el corazón de Vaca Muerta.

En cuanto a otros productos, algunos valores se sostienen iguales o con un margen de diferencia menor a 50 pesos, como sucede con las galletitas, el pan, el arroz, la harina, las legumbres y los huevos. Los productos que superan ese margen y por ende son más caros en Añelo son la yerba, los fideos, el azúcar, la leche y otros lácteos como el dulce de leche y quesos.

La Anónima es el único supermercado ubicado en la zona céntrica. Foto: Matías Subat.

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