Entre la pandemia y Weretilneck






La crisis del coronavirus era impensada cuando Arabela Carreras ganó las elecciones, pero el peso del exgobernador en su gobierno era previsible.


Lo último que pensaba Arabela Carreras cuando logró ser la candidata a gobernadora por el oficialismo es que a pocos meses de asumir tendría que enfrentar una pandemia que terminaría signando su gestión. Sí tenía claro que más temprano que tarde la incidencia de Alberto Weretilneck sobre su gobierno iba a terminar apareciendo. Negarlo sería peligroso, lo mismo que resistirse, aunque presienta que lo que está en juego es su liderazgo.

La injerencia del hoy senador en su gobierno era previsible; la pandemia, no. Ante estas dos contingencias, de peso completamente distinto, en la Casa de Gobierno sobran suspicacias y faltan decisiones.

Como los melones que se acomodan en el carro, los funcionarios fueron abandonando la inercia con la que venían del gobierno anterior y se dieron cuenta de que el coronavirus exigía políticas para prevenir más que curar. Hay semanas en las que parece que el Ministerio de Salud da pasos firmes en ese sentido y otras en las que muestra cierto desconcierto.

El mayor logro en materia sanitaria es comunicacional. Las conferencias de prensa virtuales que todas las noches (salvo contadas ocasiones) brinda la secretaria de Políticas de Salud de la Provincia, Mercedes Ibero, es un vínculo permanente con la comunidad. Ha salido a dar informes cotidianos aun desde su casa, cuando cumplió aislamiento al regresar a Viedma de una visita al Alto Valle.


En solo siete meses cambiaron dos ministros y se crearon movimientos por debajo de la superficie del gabinete, con tensiones que a esta altura son inocultables.


No hay posibilidad de repreguntas, es cierto, pero la certeza de que al día siguiente estará de nuevo en las pantallas permite indagar un poco más en los brotes.

Tal vez debería dar Ibero algunos indicios más sobre la presunción (certeza es demasiado) de que la llamativa cantidad de contagios en Roca obedece al vínculo con la ciudad de Neuquén. Se refuta con la evidencia de que en Cipolletti la curva está mucho más aplanada.

En el gobierno celebraron la participación de la gobernadora rionegrina en la conferencia de prensa del presidente Alberto Fernández. No fue invitada por el éxito de su política sanitaria, sino porque en la provincia la proporción de casos acumulados es muy alta: 162,5 cada 100.000 habitantes. Está cuarta, detrás de Buenos Aires, la Capital Federal y Chaco, cuyos gobernantes también aparecieron en el acto realizado en la Quinta de Olivos.

Hay un dato que empieza a ser importante: la tasa de ocupación de las terapias intensivas. En Roca llegó al 70% pero se reforzó con camas de otras ciudades. En cambio, el peso de Weretilneck en el gobierno se podía prever. Hay funcionarios que responden al senador y algunos que son incondicionales de la gobernadora, como Juan José Deco (Desarrollo Social) y Daniel Sanguinetti (Secretaría General).

Carreras creció en la política provincial con mérito propio; fue ocupando espacios tanto en el Consejo de la Magistratura como en el área de Ciencia y Tecnología hasta transformarse en ministra de Turismo. Y se ganó la confianza de Weretilneck.

Después de desplazar a Agustín Domingo del Ministerio de Economía y a Nicolás Land de Desarrollo Social, se crearon movimientos en las capas menos superficiales.

Uno de los casos más llamativos es el de Altec, la empresa de tecnología de la Provincia que da servicios al Estado y a terceros. No son pocos en el gobierno los que se quejan de los problemas con los sistemas que desarrolla la compañía, que debería ser clave en una política que para la gobernadora iba a ser pilar de su gestión: la modernización y la despapelización de la cuestión pública.

La empresa dejó de estar en el ámbito de Economía y pasó a depender del Ministerio de Gobierno, cuyo titular, Rodrigo Buteler, puso a Soledad Gonnet al frente de una agencia llamada Río Negro Innova, con un avance sobre Altec y su presidente, Sergio Baroni.

Buteler es una creación de Weretilneck. Forma parte de los jóvenes de Cipolletti que se fueron acercando a Juntos por su oferta laboral y el carisma del líder. Se le reconoce muñeca política y cierta ambición que por ahora no molesta. Por ahora.


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