Salud mental en pandemia: cómo aceptar la nueva realidad

Entrevista a Miguel Vera, presidente de la Asociación de Psiquiatras de Río Negro (Aprin), a cargo de la cátedra de Psiquiatría de la carrera de Medicina y decano de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional del Comahue.





Manuel Vera integra el comité de crisis cipoleño y coordina el voluntariado en Medicina de la UNCo.

Manuel Vera integra el comité de crisis cipoleño y coordina el voluntariado en Medicina de la UNCo.

“El confinamiento y el aislamiento atacaron al corazón mismo del ser humano. Por eso el estrés, la ansiedad y la depresión son reacciones esperables al contexto de la pandemia”. Es la visión del psiquiatra Miguel Vera, presidente de la Asociación de Psiquiatras de Río Negro (Aprin), a cargo de la cátedra de Psiquiatría de la carrera de Medicina y decano de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional del Comahue.

En la entrevista con Río Negro aludió también a “una nueva realidad y no una normalidad”, de la que las personas y la sociedad deberán hacerse cargo para salir del estado de confusión e incertidumbre sembrados por el coronavirus.

P- ¿Cómo impactó la pandemia en la salud mental de las personas y los grupos?
R- Los seres humanos requerimos de ciertas condiciones que son indispensables para satisfacer nuestras necesidades básicas de alimento, abrigo, afecto y sexualidad. Esas condiciones son cuatro: un ambiente saludable y sustentable en lo económico; por eso es una falacia lo de dividir salud o economía porque todo lo que el ser humano hace para poder sobrevivir necesita sustentarlo, sea intercambiando o teniendo bienes. Otra es la libertad, que deriva en la autonomía para tomar decisiones -yo y mi grupo familiar o las sociedades-. Una tercera cuestión es vivir en grupos. Somos lo que somos porque nos vemos en un espejo permanente con otro ser humano y lo tenemos en contacto desde el día en que nacemos, incluso nueve meses antes. Su presencia y su cercanía son claves para poder construir mi vida. Por último, debe haber un sistema organizado de relación social, y eso lo hacen las normas y las leyes que construimos en grupo. Cuando digo que esta pandemia, que viene del ambiente, impacta en el corazón es porque ha tocado todos estos puntos y afectado así la satisfacción de las necesidades básicas.

P- ¿Entonces el estrés, la ansiedad, la angustia y la depresión vendrían a ser reacciones si se quiere hasta normales?
R-
Esperables y probables. Porque el estrés es un estado de alerta permanente ante un peligro real o imaginado y produce tal agotamiento que puede enfermar. El miedo y la incertidumbre también son estrés. La depresión es por las pérdidas: el no ver a los nietos, a los hijos, o la más grave de todas que es la del fallecido en una familia. La ansiedad, en cambio, es porque estamos viendo más hacia adelante y ahora justamente eso es incertidumbre.

P- ¿Y los adolescentes y niños?
R-
El adolescente está en un momento en que empieza a construir su futuro. Es tal el grado de incertidumbre que los impacta y reaccionan más emocionalmente por una cuestión hormonal, de desarrollo, de que están con toda la fuerza vital y no saben dónde ponerla. Es el grupo más afectado y de más alto riesgo.

P- ¿Desde la psiquiatría qué recomendación ofrecen?
R-
Una buena actitud de ayuda, sobre todo un mensaje que llegue a la familia y a los decisores políticos es aceptar la realidad como es -el dicho “es lo que hay”-. Fijarse en lo que está pasando ahora en lugar de pensar lo que podría pasar cuando venga la vacuna porque es un ideal o es una quimera. Centrarse en los comportamientos, y no en que volvamos a la fase uno, que es un absurdo porque sigue atacando las necesidades básicas. Porque el virus no circula, sino las personas que lo llevan.Y aquí está la recomendación: el barbijo sí o sí, el lavado de manos, el no compartir la vajilla, el mate ni el termo. Pero por sobre todas las cosas la distancia corporal. Que no se acerquen a ninguna persona con la que no se conviva en casa a menos de dos metros. En el día a día, hay que ordenar la convivencia. A los chicos y adolescentes hay que hablarles claro, darles seguridad.

P- ¿Y los que viven solos?
R-
En ellos lo que se disparó fue la soledad y la angustia. Por eso estamos recomendando también las mascotas, que es alguien de quien ocuparse, con quién renegar.

P- ¿Una reflexión final?
R-
Sí, que en los protocolos para todas las actividades durante la pandemia aparece la salud mental. Espero que ya no se piense solo en enfermedades físicas en el futuro. Si estamos bien de salud mental, nos enfermamos menos.


Comentarios


Salud mental en pandemia: cómo aceptar la nueva realidad