Ese otro drama en el tránsito de Roca

Roturas, pozos, hierros que sobresalen del asfalto... postales ya habituales en las calles.

Redacción

Por Redacción

César Izza

ROCA (AR).- Más allá de los típicos, repetitivos y lamentables “detalles” del tránsito habitual. De las conductas transgresoras de muchos. De la falta de respeto por las normas y buenas conductas de tránsito. De la imprudencia de peatones, ciclistas, motociclistas y automovilistas… Están esos pequeños “grandes obstáculos” enclavados en medio de las calles, que entorpecen, obstaculizan y crean –día tras día- numerosos riesgos potenciales, extras, para todos aquellos que deben circular por las arterias más complicadas. ¿A qué nos referimos? No sólo a esos “eternos” pozos que traen también eternos dolores de cabeza, sino a todos aquellos inconvenientes que ya se han convertido en habituales obstáculos para muchos automovilistas, un peligro al acecho para peatones, ciclistas y motociclistas, y que parecen no estar a la vista de quienes son responsables de repararlos. “Lomos de burro” que desde hace largo tiempo no sólo cumplen su función sino que más que “con creces”… ¿Por qué? Porque están “destruidos” y casi es imposible pasar por arriba de ellos. ¿Un ejemplo? El reductor ubicado en 9 de Julio, a escasos metros de Almirante Brown. Sigamos. Las tapas de alcantarillas ubicadas en medio de las calles que, basta con recorrer el área céntrica de la ciudad, puede advertirse que en la mayoría de los casos están hundidas en medio de las capas del asfalto, con suerte a menos de 5 centímetros, pero en muchos casos, a bastante más profundidad. Otro notable problema en las calles roquenses también se evidencia en varias arterias, más precisamente en las juntas del pavimento, donde peligrosos hierros sobresalen al exterior. En la calle Tucumán y Tres de Febrero desde hace largo tiempo hay sobradas muestras de esto. Qué decir también, de cientos de desechos -chatarras, ‘rameríos’ en época de poda, arenales y demás- que invaden las calles y perjudican el tránsito. En calle España, casi Estados Unidos, días atrás un ‘container’, pegado a una montaña de arena, motivó las quejas de vecinos. Días después fue retirado. Sin embargo, antes de eso, un chico que iba a la escuela en bicicleta, por esquivar a un vehículo aparentemente, intentó cruzar y sufrió una pesada caída. Se llevó un enorme susto y estuvo tirado en la calle más de media hora hasta que fue asistido por personal de salud… Como muestra ‘basta un botón’ dicen. Y estos son solo algunos ejemplos de problemas que se repiten y multiplican en calles y calles de la ciudad. Al parecer, sin solución, y también sin ánimo de dejar de ser otro gran drama para el tránsito habitual.

Riesgo constante: hierros sobresalen del asfalto.


César Izza

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