España y la enseñanza de la historia
Por Jorge Vogelsanger
En muchos colegios españoles los alumnos de secundaria y bachillerato estudian la historia de su país sobre la base de libros de texto que ofrecen una visión «parcial, sesgada e inexacta» o en los que la palabra «España» no aparece ni una sola vez. Este al menos es el dictamen de un informe presentado por la Real Academia de la Historia, que denuncia «tergiversaciones interesadas» sobre todo en comunidades autónomas con lenguas propias como el País Vasco, Galicia y Cataluña.
El texto desató una tormenta política y provocó la ira de las fuerzas nacionalistas, que a su vez arremeten contra los académicos, acusándolos de distorsionar la realidad y hacerse eco de estereotipos infundados.
La crítica más dura de la academia se refiere a las escuelas donde se enseña en vasco («ikastolas»). Allí, según el informe, «la historia que se enseña es de contenido parcial y tendencioso, inspirado en ideas nacionalistas favorecedoras del racismo y de la exclusión de cuanto signifiquen lazos comunes».
La Real Academia de la Historia (RAH) pone otros ejemplos. Así, en algunos libros de secundaria utilizados en Galicia, se explica en apenas 22 líneas todo lo sucedido en España en la Segunda República (1931-1939), la Guerra Civil (1936-1939) y la dictadura de Francisco Franco (1939-1975), mientras que la historia gallega en ese mismo período ocupa 22 páginas.
La conclusión de los académicos es dura. En ningún país de Europa, afirman, «la ignorancia sobre el pasado se utiliza con la finalidad política de tergiversar y de oponer».
Con este informe, en el que intervinieron 350 de sus miembros, la RAH ha puesto el dedo en la llaga de una herida abierta desde hace tiempo: ¿cómo enseñar en los colegios la historia de España y la historia de sus regiones sin que una tenga más peso que la otra y sin que haya lagunas que a la larga sólo perjudicarán a los alumnos? Mientras destacados historiadores abogan por el entendimiento y advierten que no hay que caer ni en un «nacionalismo españolista» ni en un «nacionalismo periférico», el informe de la Academia ha causado indignación en el País Vasco, Cataluña y Galicia.
Así, el consejero vasco de Educación, Inaxio Oliveri, tachó de «ofensa» el dictamen de los académicos. «El objetivo es tratar de amedrentar (a los nacionalismos) con otro ataque político mediático, intentado condicionar su capacidad legal para establecer la formación de sus alumnos en el conocimiento de lo propio», denunció. Arnaldo Otegi, el portavoz de la alianza radical Herri Batasuna (HB), cercana a la organización separatista vasca ETA, fue más allá al acusar al gobierno de Madrid de buscar el «etnocidio» del País Vasco.
Para el jefe del gobierno regional de Cataluña, Jordi Pujol, el planteamiento de la Real Academia de la Historia se asemeja al discurso utilizado durante la dictadura franquista, que combatió de forma feroz toda expresión nacionalista. «Me ha sorprendido la música del informe», dijo, «me recuerda un lenguaje de otros tiempos».
Por su parte, el Bloque Nacionalista Gallego (BNG) acusó a los académicos de «sectarios» y de «ponerse al servicio de la política gubernamental» contra el nacionalismo.
En cambio, la ministra de Educación española, Pilar del Castillo, consideró el informe de la academia «riguroso» y «bien hecho», ya que, a su juicio, «desvela muchos de los problemas de la enseñanza de la historia» en el país.
El espinoso tema provocó incluso una reacción del jefe de gobierno, José María Aznar, quien desde Hong Kong, donde cumplía una visita oficial, consideró una «estupidez» politizar la enseñanza de los niños españoles. En su opinión, ocultar la existencia de una historia común sólo puede entenderse si se niega el hecho mayor: la existencia de España como nación. Por ello, llamó a que impere el sentido común.
Impresionado por la durísima respuesta de las comunidades autónomas, el director de la Real Academia de la Historia, Gonzalo Anes, ha matizado el dictamen del informe, sobre todo en lo que concierne al País Vasco. «Las críticas del texto no se refieren a las «ikastolas», sino a las ideas nacionalistas», dijo, al tiempo que reconoció que no se debió generalizar.
Sin embargo, y pese a admitir errores de forma, Anes defiende el dictamen de los académicos. «Se tendría que haber dicho lo mismo con otras palabras, sin que se sintieran heridas tantas personas», sostiene. (DPA)
En muchos colegios españoles los alumnos de secundaria y bachillerato estudian la historia de su país sobre la base de libros de texto que ofrecen una visión "parcial, sesgada e inexacta" o en los que la palabra "España" no aparece ni una sola vez. Este al menos es el dictamen de un informe presentado por la Real Academia de la Historia, que denuncia "tergiversaciones interesadas" sobre todo en comunidades autónomas con lenguas propias como el País Vasco, Galicia y Cataluña.
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