Una foto del álbum familiar lo muestra con un sombrero de explorador en aquellos tiempos en que jugaba en las calles de Allen, su tío lo llevaba al museo a ver a los dinos, descubría la ciencia en las revistas y su historia estaba por escribirse.

Lo mejor de la sociedad finesa a mi parecer, es su transparencia, honestidad, y sentido de comunidad. Trabajan muy duro y pagan sus impuestos con gusto ya que saben que a cambio obtienen salud, educación y servicios públicos de primerísimo nivel.

Ahora, veinte años más tarde, después de hacer la primaria y la secundaria en Neuquén y recibirse de geólogo en Córdoba, Axel Cima hace un posgrado en Oulu, la cuarta ciudad de Finlandia, 800 km al norte de Helsinki. Desembarcó tras cuatro aviones y dos días de viaje, luego de ser uno de los cuatro elegidos entre 30 de todo el mundo que se postulaban para una beca. Allí disfruta de un sistema educativo único y una de las últimas fotos del álbum lo muestra con la barba congelada, una noche de 26° bajo cero que volvía del gimnasio del barrio.

Estudiar en Finlandia: la increíble experiencia de un geólogo allense
Barba congelada. Con -26C°, Axel vuelve del gimnasio.

A clase

Comparte departamento con dos fineses: Don (termina su carrera de grado en Tecnología e Información) y Mikko (escribe su tesis de Maestría en Matemáticas) que siempre se prende cuando ve que su amigo argentino vibra con River por internet. Y en su grupo del programa de Maestría en Geología Económica hay tres alemanes, un estadounidense, un colombiano, un irlandés, un ruso-canadiense, una inglesa, un eritreo y un finés. “Como siempre, la experiencia intercultural enseña más que cualquier curso”, cuenta Axel.

Estudiar en Finlandia: la increíble experiencia de un geólogo allense
Grupo de amigos internacionales haciendo la maestría.

¿Cómo fue el primer día en la Universidad de Oulu, de 10.000 estudiantes, entre ellos casi 1.000 extranjeros? Así recuerda Axel sus impresiones de aquel 31 de agosto del 2017: “Infraestructura increíble, limpieza y funcionamiento impecable. Pantallas en los corredores pasando horarios y aulas de las clases, menúes de los distintos restaurantes a los cuáles uno accede a un almuerzo universitario subsidiado, bibliotecas digitalizadas, gran uso de la tecnología para acompañar y facilitar la tarea del alumno.

En mi primer día de adaptación, además de los estudiantes de ‘Full Programme’ (los que comenzábamos nuestra maestría de dos años), estaban todos los chicos de intercambio, un clima de mucha emoción y expectativa. Apoyé mi termo, preparé el mate. Me miraban con curiosidad...”

Oportunidades

Pronto advirtió que las posibilidades de progresar eran altas. Ya en su primera semana asistió a una convención de minería. Tras un día de presentaciones, supo que el shock no iba a ser solo cultural: “Salimos al campo a visitar un proyecto de oro y uranio en medio de la Laponia Finesa. Hacer geología entre bosques y pantanos, casi sin afloramientos rocosos iba a ser un desafío”, dice.

“Hice mi Práctica Profesional Supervisada (pasantía obligatoria) en la CNEA, en la cual tuve la oportunidad de estar en un proyecto de exploración de uranio en la precordillera riojana, aprendiendo mucho de mis supervisores (Ggo Salvatore y Ggo Scarlatta)y familiarizándome con todas las tareas que un geólogo realiza durante un proyecto de estas características”.

Se enriqueció luego con cursos obligatorios y optativos y después concurrió a FEM, la convención de minería más grande de Escandinavia en Levi. “Primera oportunidad para ver lo que pasa en Europa, los proyectos a desarrollar, empezar a palpar de primera mano el concepto de minería sustentable”. Siguieron otro curso en Alemania y una beca para PDAC, la convención más importante del planeta en minería y exploración, con 25.000 participantes en Canadá, entre ellos tres gobernadores, funcionarios y empresarios argentinos con los que pudo conversar: no olvida que quiere volver. “Lo que vivía era irreal, impensado y gracias a estar estudiando en Finlandia. Las oportunidades son inmensas e intento aprovechar cada una”. ¿Qué sigue? Durante abril irá becado a un curso en Noruega y en mayo a otro en República Checa. Y lo mejor de todo: un profesor lo recomendó para una pasantía de verano en una mina de plata y trabajará además en un proyecto de tesis con la empresa y el servicio geológico.

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Visita a Mina de Oro Kittilä durante el FEM en Laponia Finlandesa.

Diferencias

Cuando le comentaba a mis compañeros que en Argentina sacaba todas las materias en diciembre y descansaba todo el verano en mi casa o me iba a la cordillera o la costa con amigos, me miraban como no creyendo que se podía ser tan vago. Acá todo el mundo se consigue una pasantía desde temprano en la carrera de grado para trabajar durante el verano: tras cinco años de carrera se reciben con casi uno de experiencia laboral”, cuenta Axel.

Finlandia es un país que no reniega de sus recursos ni de cualquier oportunidad que tenga para impulsar el desarrollo de su nación.

Otra diferencia que marca es cómo se otorgan las becas: “En la Argentina son para los amigos del sistema”. Con todo, no reniega de la estructura educativa que lo llevó hasta Finlandia: “Es pública, gratuita y universal. Sin ella yo no estaría acá. Muchas carreras científicas como la mía no existen en la oferta privada en nuestro país, por una cuestión de costos”, señala. Y relata su asombro por el modelo finés: “Un sistema de educación inicial e intermedio casi sin escuelas privadas. La mejor es la de tu barrio, sin exámenes estandarizados, sin tareas, empezando el colegio a los 7, yendo menos de 20 hs semanales, incluidos los horarios de almuerzo. Casi irreal. Priorizan que afuera los chicos estén con la familia, tengan hobbies, se junten con amigos. Juegan mucho. Cito a una directora de escuela primaria: el cerebro debe relajarse; si sobretrabajás dejás de aprender. Es el país con menor cantidad de horas presenciales en Occidente. Aun así, les va mejor yendo menos a la escuela”.

El nivel y la gratuidad fueron dos claves a la hora de elegir Finlandia. Había otros destinos, pero con opciones privadas y costosas. Antes, debía tener una entrevista vía Skype con el coordinador de las maestrías. No lograban acordar un horario hasta que el finés le mandó un mail escueto: “¿Podés ahora?” Era verano en Neuquén y Axel tomaba unos mates en cuero, cerca del ventilador. Se puso una camisa, le pidió a su mamá que callara a la perra. Y tuvo, en inglés, la charla clave para ganar la beca.

A pesar de que llegaba en verano, yo me sentía en un típico día otoñal del alto valle. 18-20ºC, colores amarillentos en los abedules y una brisa fresca. La ciudad tiene una población algo menor a Neuquén Capital pero en un área 20 veces mayor. Bloques de edificios espaciados por bosques de pinos y abedules por todos lados, amplias calles, bicisendas, prolijidad y órden.

La vida cotidiana

Dos domingos atrás cumplió 25 años y el festejo comenzó el sábado: juntada con sauna, comida y bebidas, después al pub. “Al día siguiente estaba hermoso así que fuimos con un chulenguito a hacer una barbacoa con los chicos en el medio de un lago congelado”, cuenta Axel. Tuvo que acostumbrarse a nuevos horarios los fines de semana. “Un sábado tengo que empezar a cocinarme a las 5 de la tarde porque a las 6-7 nos juntamos en un depto a hacer la previa y tipo 9 ya estamos en un pub, quizás a la una volviendo en bici por la nieve”.

El gran problema para mi fue las horas de luz diaria, llegando a tener un “amanecer” a las 10:30 y anochecer a las 14:00hs en el solsticio de invierno (21.12).

Al principio le costó adaptarse a la onda sauna.” Es como para nosotros el mate o el asado. El primero fue en una visita a una mina que hice apenas llegué. De entrada me sorprendió tener que desnudarme para entrar con 10 desconocidos a transpirar por gusto. Es muy social: el finés mete tres veces por semana como mínimo, si es gente de confianza no hay problema en que sea mixto, con mujeres también desnudas. Con el tiempo no sólo le perdí la vergüenza sino que tengo un turno permanente reservado en mi departamento (el complejo donde vivo tiene lavandería y sauna para cualquier inquilino sin costo alguno) y en todas las previas con mis amigos internacionales metemos uno. Dato duro: hay más saunas que autos en este país”.

Aun se sorprende por los días cortos, el clima hostil, lo tímidos y reacios al contacto físico que son los fineses, lo dispuestos que están siempre a ayudar.

Y se sorprende todavía más por la alta cantidad de casos de depresión en una sociedad con tanto nivel de bienestar.

Se acerca un verano en el que ya no descansará dos meses: lo espera la pasantía en la mina de plata. Se despide así: “Estoy creciendo a pasos agigantados. Es una experiencia que recomiendo a todos, estudien lo que estudien. Uno buscando se las puede ingeniar para salir de la zona de confort y desarrollarse afuera”.

Así es la vida cotidiana de Axel, de Allen a Finlandia
¿Por qué hay tantos casos de depresión?

Es una pregunta que debe ser difícil hasta para ellos. Nosotros curiosamente frecuentamos mucho un bar under, que para ellos es un antro pero para nosotros es muy buena onda, en el cuál va toda la gente marginada, ya sean gente con depresión, adicciones, violentos, racistas, etc. A veces les preguntás sobre su vida y son historias tristes, pero es difícil entender cómo alguna gente queda afuera de un sistema tan igualitario. Entre otras cosas el Kella, que es como el ANSES, provee de asistencia social a cuánta persona lo necesite. Con ayudas que van desde darte un departamento, conseguirte trabajo, pensiones de >1000€. Este mismo sistema le da dinero a los estudiantes universitarios (a todos por igual, sin importar las calificaciones) hasta que se reciban. Una ayuda de entre 200-400€ que les sirve para pagarse el alquiler y ayudar a pagarse la comida. Es por esto que entre la ayuda del estado para el estudiante, más pasantías pagas durante el verano, los fineses se independizan prácticamente todos a los 17-18 años. Está mal visto o no es normal que un tipo viva con sus padres hasta los 23 años incluso aunque esté estudiando. En conclusión, yo pienso que el factor de la depresión quizás es un poco climático y ambiental pero también el hecho de la falta de relaciones más personales entre las personas. Su apego es muy distante. Recuerdo cuando llegué estuve como 1 mes para dejar de reprimirme en besar o abrazar a una persona cuando la saludaba. Les incomoda. Les incomoda casi cualquier tipo de contacto físico o intercambio. Muchas veces me cruzo vecinos y veo que miran para abajo para no saludar y a propósito les grito “Hola, cómo estás?” y veo como les sube la ansiedad y contestan nerviosamente de vuelta.

“En la Argentina las becas son para los amigos del sistema”

Axel obtuvo una de las cuatro becas para la maestría por la que pugnaban 30 profesionales de todo el mundo. Utilizó para ello su doble nacionalidad italiana para hacer menos engorrosos los trámites, aunque la validación del título demandó de todos modos un buen tiempo. Una vez allá, se sorprendió por la cantidad de oportunidades que surgían, entre ellas nuevas becas para asistir a convenciones de minería en Escandinavia y Canadá, y cursos en Alemania y República Checa, entre otros. “Las posibilidades son inmensas e intento aprovechar cada oportunidad”, dice. Y agrega: “El hecho de aplicar e ir como italiano por un lado fue triste ya que durante toda mi carrera y educación en Argentina y sintiéndome una persona nacionalista y orgulloso de ser argentino, nunca tuve ningún reconocimiento oficial por parte de mi Estado. Las becas y distinciones siempre eran para amigos del sistema y cuando se golpeaba alguna puerta para pedir alguna ayuda para asistir a un congreso o ir a un viaje de campo nunca había respuestas. Sin embargo, por otro lado, significó para mí la oportunidad de poder acceder a una educación que de otro modo no hubiese podido obtener, al mismo tiempo que ahorro de dinero por no tener que tramitar visa de estudio en Buenos Aires, o pasar por complejos permisos de residencia. Es importante decir también que no reniego de mis orígenes y yo, como más de 20 millones de argentinos, somos apenas tercera generación y venimos de abuelos inmigrantes, los cuales hallaron en nuestra tierra una oportunidad y fueron importantes para el desarrollo económico y cultural de nuestra nación”. Pese a cuestionar esa política de becas, se muestra agradecido con el sistema educativo argentino público, gratuito y universal que le permitió formarse “sin el cual hoy no estaría acá”.

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