+40 en modo reseteo: cómo reinventarse y romper el techo en nuestras profesiones
La autora de la nota, la roquense Mijal Orihuela, promueve su método de desarrollo de mentalidad y alineación energética para arquitectos basado en lo que ella aprendió como arquitecta independiente como en una curaduría de herramientas que utiliza desde hace 20 años.
Por Mijal Orihuela, especial para «Estar Bien»
Pasados los 40, muchos profesionales independientes tocamos un techo.
Económicamente nos va bien, pero algo no nos termina de cerrar.
En algunos casos nos aburre hacer siempre lo mismo, nos agota atender a clientes, no logramos subir la facturación, el cuerpo ya no banca el ritmo de trabajo o, incluso, sentimos que podríamos estar aportando al mundo algo más valioso.
Hay quienes lo resuelven jubilándose temprano, pero para la mayoría de nosotros eso no es una opción. Y seguir en piloto automático es un sinsentido: esta situación nos pasa a muchos y se puede resolver.
Pero requiere ver algo que molesta: el modo en que tomabas decisiones a los 20 hoy puede estar frenándote.
Salir de la meseta a veces se resuelve invirtiendo en tecnología o tomando un curso de actualización. Sin embargo, hay momentos donde lo que necesitamos es actualizar el modo en que tomamos las decisiones y así ponernos al día con nuestra situación actual.
Suena contraintuitivo, pero es real.
Antes de seguir, un dato. Soy arquitecta y urbanista. Bah, lo era. Ahora me identifico como arquitecta independiente y mentora de arquitectos en mentalidad y alineación energética.
Dicho esto, sigo.

Vale la pena, siempre
Empecé a trabajar en esto a la fuerza. Tras tomar excelentes cursos de negocios entendí que, para seguir creciendo, tenía que trabajar desde otro lado.
Hoy tengo amigos de distintos países haciéndolo y puedo decir que vale la pena.
Por eso quiero contar por qué y cómo lo hacemos.
Si te ha ido bien probablemente trabajás un montón y sos bastante racional a la hora de decidir en qué invertir y cuándo apretar clavijas.
El tema es que decidir en base a lo que funciona o a lo que se necesita hacer puede llevarnos a un punto de gran desconexión con nuestros deseos más profundos. O sea, a tener una empresa que factura un montón pero que se nos haga eterna la semana.
Lo irónico es que desde el punto de vista científico, en realidad no tomamos las decisiones desde la mente. Decidimos desde las emociones y usamos el raciocinio para justificar nuestras decisiones.
Entender esto fue lo que a mí me permitió abrirme a nuevas perspectivas.
El problema es que la mayoría de las veces nos vamos a un extremo. O pretendemos ser personas hiper racionales, que deciden en base a los datos, las estadísticas y las listas de pros y contras. O defendemos el fluir, seguir las pasiones y usar la intuición, lo cual raramente conduce a lugares interesantes.
Pero, ¿qué pasa si el modo más efectivo de decidir no es uno ni el otro?
Te doy una pista:
¿Te ha pasado de querer comprarte un auto en específico y de pronto empezar a verlo en todas partes?
Eso nos pasa porque nuestro cerebro filtra la mayor parte de la información que percibimos del entorno. Lo hace con un objetivo simple: evitar que nos volvamos locos.
La información ingresa al cuerpo por los cinco sentidos, de ahí va a la mente subconsciente y esta filtra. Sólo un pequeño porcentaje de toda esa información es transformada en pensamientos conscientes. El resto queda en el subconsciente.
Esto significa que nuestro cuerpo es una mina de oro informacional. Si aprendemos a usar esto a nuestro favor, tenemos la posibilidad de decidir más rápido y con menos margen de error.
Esto en los negocios es clave. Y pocos lo usan.
Cuando aprendemos a percibir las señales del cuerpo, identificamos más oportunidades y riesgos. Además, nos es más fácil saber si una decisión nos va a favorecer en el largo plazo o no. El tema es que rara vez podemos explicar cómo llegamos a estas conclusiones.
Por eso, cuando escuchás a empresarios millonarios decir que ellos siguen su intuición no están mintiendo. Lo que tienen es hiper desarrollada la inteligencia somática, que es el nombre técnico de esto que estamos hablando.
El riesgo cuando uno decide ir por este camino es creer que cualquier cosa es intuición. Esto nos puede llevar a esquivar toda tarea que no nos gusta, cosa que nos va a generar un montón de problemas.
La solución no está en dejar de analizar tablas de Excel ni hacer estudios de mercado. Son importantes. Y mucho menos está en querer manifestar la realidad de nuestros sueños haciendo un collage o cosas así.
Los pasos a seguir son simples:
-Aprender a bajar el ruido mental, identificar qué significa cada sensación física y regular el sistema nervioso. Suena difícil, pero en gran parte se hace observando la respiración.
-Identificar cómo nos conviene entrar en acción y si nos funciona mejor tomar las decisiones al instante o a través de varias semanas. En los negocios es esencial ser decisivos, pero esto no siempre significa decidir rápido ni ser proactivo. Ser ágil no significa lo mismo para todas las personas y el desconocimiento sobre esta temática muchas veces nos lleva a remarla en dulce de leche, cuando no era necesario.
-Identificar nuestro ritmo de trabajo y nivel de presión sostenibles. Muchos de nosotros somos buenísimos trabajando y no tenemos ni idea por qué nos enfermamos, caemos en burn outs o cosas así. La respuesta puede estar acá e impacta de modo directo en nuestro modelo de negocio, así como en los roles que nos conviene ocupar dentro del mismo.
-Visionar a largo plazo y planificar a corto plazo. Necesitamos un rumbo claro y a largo plazo, pero quererlo controlar todo resta más de lo que suma. En especial en países con economías cambiantes como Argentina.
-Deconstruir creencias, patrones, hábitos y alianzas que tenemos a nivel subconsciente. Unpaso esencial si queremmos sostener niveles de ingresos más altos.
-Aprender a identificar nuestras señales corporales. Tengo que saber qué significa cada cosa que siento.
-Identificar si me conviene tomar decisiones rápido o si es mejor darme tiempo para las procesar las cosas. Una vez que la decisión está, hay que ser asertivo. Pero no todos llegamos a la claridad del mismo modo.
-Aprender a regular mejor tu sistema nervioso. Es increíble lo poco que sabemos de esto y lo útil que es en los negocios.
-Entender el tipo de clientes que atraés a nivel energético y cómo trabajar con ellos o filtrarlos.
-Revisar el nivel de coherencia entre eso que estamos haciendo y todas las partes de nuestro ser. Es muy común que algo funcione en papel, pero una parte nuestra no lo quiera. Y viceversa. Este es el último paso a tomar siempre que estamos por hacer un plan de acción.
En conclusión:
Tras recibirme de arquitecta hice el doctorado en estudios urbanos y después abrí mi estudio de arquitectura. Este año empecé a promover mi método de desarrollo de mentalidad y alineación energética para arquitectos que está basado tanto en todo lo que aprendí como arquitecta independiente como en una curaduría de herramientas que vengo usando desde hace 20 años (programación neurolingüística, diseño humano y meditación).
Utilizo un enfoque somático que parte de la premisa de que a no a todos nos funcionan las mismas estrategias porque cada uno de nosotros es distinto y tiene una energía que es diversa.
Romper el techo muchas veces se puede y está bueno.
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