El árbol de crecimiento veloz que aromatiza el jardín y sorprende con flores en forma de estrella
Originario de regiones tropicales, este árbol de crecimiento rápido se destaca por sus flores estrelladas intensamente perfumadas. Ideal para jardines amplios, aporta sombra, aroma natural y requiere cuidados simples en climas templados y cálidos.
Sumar árboles al jardín no solo mejora el paisaje: ayuda a oxigenar el aire, aporta sombra y eleva la sensación de bienestar. Y cuando, además, se trata de una especie perfumada, el beneficio se multiplica. Entre las opciones más atractivas aparece un árbol tropical capaz de transformar cualquier espacio verde con su fragancia envolvente y su floración singular.
Originario de regiones selváticas del sudeste asiático, el ylang-ylang (Cananga odorata) es reconocido por su perfume intenso y dulce. Sus flores, protagonistas de la perfumería y la aromaterapia, liberan un aroma floral que envuelve el entorno y vuelve al jardín un lugar ideal para el descanso y la contemplación.

Más allá de su fragancia, este árbol se destaca por su rápido desarrollo. En condiciones favorables puede crecer varios metros por año, formando una copa generosa que brinda sombra natural. Sus hojas son grandes y brillantes, y de ellas cuelgan racimos de flores de seis pétalos alargados, con aspecto estrellado. A medida que maduran, pasan de tonos verdosos a un amarillo dorado, intensificando su perfume.
Por su porte y velocidad de crecimiento, resulta una excelente elección tanto para jardines amplios como para patios donde se busca un árbol ornamental con presencia. Además, su floración prolongada asegura interés visual durante buena parte del año.
Claves de cuidado
Al tratarse de una especie tropical, el ylang-ylang prefiere ambientes cálidos y húmedos. El riego regular es importante, especialmente en épocas de calor: dos o tres aportes semanales suelen ser suficientes, siempre evitando el encharcamiento. Cultivarlo al aire libre favorece su desarrollo, ya que también aprovecha el agua de lluvia.
En cuanto a la luz, el sol pleno potencia su crecimiento y floración, aunque tolera sin problemas la media sombra. Si bien se adapta a distintas condiciones, responde mejor cuando las temperaturas no son extremas.
La poda cumple un rol clave. Conviene realizarla a fines del invierno o al inicio de la primavera, retirando ramas secas o dañadas y controlando el tamaño de la copa. Esto no solo mejora su forma, sino que favorece la circulación de aire y la salud general del árbol.
Con cuidados simples y un entorno adecuado, este árbol de flores estrelladas y aroma inconfundible puede convertirse en el gran protagonista del jardín, sumando belleza, sombra y una fragancia natural difícil de olvidar.
Sumar árboles al jardín no solo mejora el paisaje: ayuda a oxigenar el aire, aporta sombra y eleva la sensación de bienestar. Y cuando, además, se trata de una especie perfumada, el beneficio se multiplica. Entre las opciones más atractivas aparece un árbol tropical capaz de transformar cualquier espacio verde con su fragancia envolvente y su floración singular.
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