¿Estas cosas le importarán al ciudadano?

Redacción

Por Redacción

Me queda la duda, cuando los ciudadanos de Bariloche se asoman a los diarios o escuchan otros medios de comunicación, de en qué categoría ponen las discusiones que se dan entre sectores políticos respecto de la boleta única para la votación o el tema de los padrones por circuito. Quizás muchos los pongan en el rango de una discusión de politiquería o junto con los debates de los mediáticos de la tevé. Sin embargo tiene capital importancia para el futuro de la ciudad. Son temáticas que hacen al fondo de la cuestión. Allá por 1912, cuando se imponía la denominada ley Sáenz Peña que establecía el voto secreto y obligatorio por padrones, se dio un gran paso para la democracia, aun cuando años después se impusiera como práctica el fraude sobre ese mismo sistema. En 1947, con la llegada del voto femenino se repara una situación injusta y se da otro gran paso. Como lo demuestra esta lenta evolución el sistema democrático, es necesario repensar y mejorar los sistemas de elección periódicamente de manera de darle transparencia y legitimidad al uso de las urnas. Pequeñas y grandes innovaciones se han registrado en los últimos 30 años que dinamizan la cuestión. Por eso todas aquellas mejoras que se introduzcan al sistema en busca de transparentarlo y dejar de lado prácticas clientelares son bienvenidas. En una ciudad cuya crisis de representación es evidente, dar pasos para legitimar el voto no sólo es bueno sino imprescindible. Los mecanismos clientelares como el famoso acarreo y entrega de boleta a sobre cerrado van, por un lado, contra la transparencia del acto eleccionario, pero sobre todo van en contra del individuo y sus derechos. Hacen que el sistema político “cosifique” al ciudadano, que lo vea como “un voto” y no como un sujeto libre, pensante y digno. Amartya Sen, premio Nobel de Economía, en su famoso libro “Desarrollo y Libertad” postula abiertamente que el desarrollo de los pueblos está basado en el desarrollo de su libertad y derechos, antes que en el desarrollo económico. Sólo la miopía de un sector político que piensa como asirse del poder por el poder mismo, sin pensar en los ciudadanos, puede pensar en abolir o vetar las mejoras que se han introducido en Bariloche al acto eleccionario a través de la boleta única y votación por circuitos. Ya hace más de dos años que el FpV local no puede resolver la interna propia, ni la que sostiene con el Frente Grande; quizás por eso es que le cuesta pensar en elecciones generales. (*) Dirigente de Pueblo. Bariloche

GUSTAVO GENNUSO (*)


Me queda la duda, cuando los ciudadanos de Bariloche se asoman a los diarios o escuchan otros medios de comunicación, de en qué categoría ponen las discusiones que se dan entre sectores políticos respecto de la boleta única para la votación o el tema de los padrones por circuito. Quizás muchos los pongan en el rango de una discusión de politiquería o junto con los debates de los mediáticos de la tevé. Sin embargo tiene capital importancia para el futuro de la ciudad. Son temáticas que hacen al fondo de la cuestión. Allá por 1912, cuando se imponía la denominada ley Sáenz Peña que establecía el voto secreto y obligatorio por padrones, se dio un gran paso para la democracia, aun cuando años después se impusiera como práctica el fraude sobre ese mismo sistema. En 1947, con la llegada del voto femenino se repara una situación injusta y se da otro gran paso. Como lo demuestra esta lenta evolución el sistema democrático, es necesario repensar y mejorar los sistemas de elección periódicamente de manera de darle transparencia y legitimidad al uso de las urnas. Pequeñas y grandes innovaciones se han registrado en los últimos 30 años que dinamizan la cuestión. Por eso todas aquellas mejoras que se introduzcan al sistema en busca de transparentarlo y dejar de lado prácticas clientelares son bienvenidas. En una ciudad cuya crisis de representación es evidente, dar pasos para legitimar el voto no sólo es bueno sino imprescindible. Los mecanismos clientelares como el famoso acarreo y entrega de boleta a sobre cerrado van, por un lado, contra la transparencia del acto eleccionario, pero sobre todo van en contra del individuo y sus derechos. Hacen que el sistema político “cosifique” al ciudadano, que lo vea como “un voto” y no como un sujeto libre, pensante y digno. Amartya Sen, premio Nobel de Economía, en su famoso libro “Desarrollo y Libertad” postula abiertamente que el desarrollo de los pueblos está basado en el desarrollo de su libertad y derechos, antes que en el desarrollo económico. Sólo la miopía de un sector político que piensa como asirse del poder por el poder mismo, sin pensar en los ciudadanos, puede pensar en abolir o vetar las mejoras que se han introducido en Bariloche al acto eleccionario a través de la boleta única y votación por circuitos. Ya hace más de dos años que el FpV local no puede resolver la interna propia, ni la que sostiene con el Frente Grande; quizás por eso es que le cuesta pensar en elecciones generales. (*) Dirigente de Pueblo. Bariloche

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