“Estoy esperando la reparación de la Justicia, para mis hijas y para mí”
El 12 de abril el abusador de mis hijas comenzó por fin a cumplir su condena de diez años, sucedieron algunas situaciones que me preocuparon y volví a la Justicia a pedir explicaciones y soluciones y descubrí que, si durante el proceso nos sentimos violentadas y abandonadas por el sistema, en la etapa de ejecución la desprotección era mayor, porque nosotras ya no existíamos, no teníamos parte porque al final éramos sólo “las víctimas”. Y aquí estoy, expuesta otra vez, porque aunque la Sra. Justicia habla mucho de resguardar a las víctimas guardando su identidad, mi mejor defensa fue la exposición. Porque al exponerme logré protegerme no sólo del abusador y su entorno, también del sistema. Porque exponiéndome, mis hijas dejaron de ser un número de expediente y comenzaron a tener voz y rostro.
Y aquí estoy esperando esa “reparación” de la Justicia para mis hijas y para mí porque hoy sigo creyendo que una justicia lenta no es justicia y que “un derecho no es lo que alguien te debe dar, un derecho es lo que nadie te puede quitar” y a mis hijas les siguen quitando su derecho a la libertad.
Me pregunto: ¿por qué el STJ se demora tanto en resolver causas que tienen como protagonista a un abusador sexual o un asesino, si saben que al dejarlo libre ponen en riesgo a toda la sociedad?, ¿por qué los criterios y pautas para conceder excarcelación son iguales para un estafador, un ladrón de gallinas, un asesino y un delincuente sexual? Ustedes plantean que, si no hay riesgo de fuga, no hay antecedentes, hay arraigo y buena conducta, todos pueden quedar en libertad. Ustedes dicen que todos tienen derecho a un juicio justo, a defenderse, a una condena que no suponga un castigo, a un lugar adecuado para cumplir esa condena y un montón de garantías más… Yo les pregunto: ¿están seguros de que no se fugarán?, ¿cómo saben que no hay antecedentes en un abusador sexual?, ¿saben acaso que el arraigo es porque el abusador estaba cómodo y conocía el terreno donde cazar?, ¿no saben acaso que una de las características de un abusador es camuflarse como “buen tipo”?, ¿no entienden que mientras esté en la cárcel se portará bien simplemente porque no tiene niños para someter y porque su buena conducta le permitirá volver antes a su “coto de caza”?, ¿entienden acaso que ellos siempre serán sumisos ante ustedes porque su interés específico es someter solamente niñas/os?, ¿saben ustedes que la mayor cantidad de beneficios son para el imputado y la víctima deambula por los pasillos sin entender los plazos que se extienden indefinidamente, lo que lo transforma en un juicio injusto para los niños?, ¿notaron alguna vez que a las víctimas nos cuesta tener un defensor mientras que algunos reos tienen dos?, ¿pensaron alguna vez que la condena de un niño abusado es un castigo eterno o que un familiar al que le mataron a su hijo sufre un castigo permanente?, ¿saben acaso que muchos niños abusados viven en pésimas condiciones porque las madres se deben repartir entre conseguir el techo y la comida y lidiar contra el sistema judicial y sus plazos?
Tengo miles de preguntas pero voy a intentar encerrarlas todas en una sola, señores jueces del STJ de Río Negro: ¿podremos comenzar a marcar jurisprudencias que más allá de respetar los derechos de los delincuentes y todos los tratados internacionales defiendan a las víctimas de tanta impunidad? Sres/as. legisladores de la provincia de Río Negro, ¿habrá manera de crear leyes que le den más autoridad al tribunal provincial?
Rosa Noemí Castro
DNI 17.194.925
“Me pregunto: ¿por qué el STJ se demora tanto en resolver causas que tienen como protagonista a un abusador sexual o un asesino, si saben que al dejarlo libre ponen en riesgo a la sociedad?”.
Rosa Noemí Castro
DNI 17.194.925
Cipolletti
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- “Me pregunto: ¿por qué el STJ se demora tanto en resolver causas que tienen como protagonista a un abusador sexual o un asesino, si saben que al dejarlo libre ponen en riesgo a la sociedad?”.
El 12 de abril el abusador de mis hijas comenzó por fin a cumplir su condena de diez años, sucedieron algunas situaciones que me preocuparon y volví a la Justicia a pedir explicaciones y soluciones y descubrí que, si durante el proceso nos sentimos violentadas y abandonadas por el sistema, en la etapa de ejecución la desprotección era mayor, porque nosotras ya no existíamos, no teníamos parte porque al final éramos sólo “las víctimas”. Y aquí estoy, expuesta otra vez, porque aunque la Sra. Justicia habla mucho de resguardar a las víctimas guardando su identidad, mi mejor defensa fue la exposición. Porque al exponerme logré protegerme no sólo del abusador y su entorno, también del sistema. Porque exponiéndome, mis hijas dejaron de ser un número de expediente y comenzaron a tener voz y rostro.
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