Estratagemas engañosos

Por Redacción

Puesto que, aún más que en otros países, en el nuestro muy pocos sienten tanta simpatía por los patos rengos que estarían dispuestos a permitirles continuar gobernando hasta la fecha fijada por el calendario constitucional, los Kirchner tienen forzosamente que mantener viva la ilusión de que “un pingüino o pingüina” esté en condiciones de triunfar en las elecciones próximas. Por supuesto que para lograrlo el eventual candidato tendría que superar el obstáculo supuesto por el hecho de que, según todas las encuestas, una mayoría sustancial de los votantes nunca soñaría con apoyarlo. Una forma de soslayarlo consistiría en mantener tan dividida a la oposición que ningún adversario consiguiera más que una proporción reducida de los votos y asustar a la ciudadanía advirtiéndole que “la gobernabilidad” corre peligro, con la esperanza de que en la primera vuelta al menos el 40% decida que a pesar de todo sería mejor prolongar la etapa actual por cuatro años más, lo que le ahorraría la necesidad de un balotaje en que con toda seguridad perdería por un margen muy amplio. Otra sería confundir al electorado enfrentándolo con un gran número de “listas colectoras” y “espejo”, además de “candidatos testimoniales”, que lo ayuden a aumentar su propio caudal de votos al brindar la impresión de que encabeza un movimiento multitudinario. Si bien según la ley electoral tales artimañas están prohibidas, muchos intendentes peronistas del Gran Buenos Aires están protestando contra los esfuerzos de Kirchner por crear una situación política tan caótica en la provincia más poblada del país que resulte ser el único que esté en condiciones de aprovecharla. Aún menos popular que el ex presidente y hombre fuerte del gobierno encabezado formalmente por su esposa es el titular de la CGT, Hugo Moyano, pero tal desventaja no le ha impedido erigirse en jefe del Partido Justicialista bonaerense. Aunque la mayoría de los peronistas comprometidos con el gobierno nacional, para no hablar de los “disidentes”, sabe que Moyano es lo que el general llamaba un “piantavotos”, dicho detalle no preocupa en absoluto a los kirchneristas porque a su entender les sería suicida permitir que el camionero combativo optara por trasladarse a la oposición. Tampoco les motiva preocupación el que la trayectoria ultraderechista de Moyano, su conducta prepotente y sus eventuales vínculos con “la mafia de los medicamentos” signifiquen que encarna la antítesis de todo cuanto –a juicio de los progresistas que apoyan al gobierno– representan los Kirchner. Es comprensible: para ciertos profesionales de la política, el poder físico importa más que los principios y “el relato” es lo bastante elástico como para abarcar cualquier cantidad de contradicciones. Así y todo, por imaginativos que sean los Kirchner y sus estrategas cuando de inventar trucos destinados a engañar a los votantes se trata, no les será del todo fácil arreglárselas para que conserven el poder más allá de diciembre del 2011. Mal que les pese, en última instancia los resultados electorales dependerán de la voluntad popular. A juzgar por lo que sucedió al celebrarse los comicios legislativos a mediados del año pasado, los votantes saben que no les convendría dejarse confundir por las listas colectoras, los candidatos testimoniales y así por el estilo, y también serán conscientes de que hay que tomar con cierto escepticismo las advertencias formuladas por los kirchneristas sobre lo catastrófico que sería permitir que el gobierno caiga en manos de dirigentes de la oposición. Puede que los Kirchner mismos ya entiendan que son escasas sus posibilidades de recuperar el terreno que han perdido a partir del conflicto con el campo, y que no les servirán para mucho sus intentos por hacer pensar que la política nacional gira en torno a su campaña furibunda contra aquellos medios periodísticos que no les gustan, pero, lo mismo que Carlos Menem una década antes, saben que no les queda más alternativa que actuar como si creyeran que la reelección es virtualmente segura. Caso contrario, los abandonarían pronto sus aliados actuales –Moyano y otros sindicalistas de mentalidad parecida serían los primeros en procurar pactar con la facción opositora más prometedora– y la fase final de la gestión de Cristina sería aún más agitada que las anteriores.

Fundado el 1º de mayo de 1912 por Fernando Emilio Rajneri Registro de la Propiedad Intelectual Nº 860.988 Director: Julio Rajneri Codirectora: Nélida Rajneri de Gamba Editor responsable: Ítalo Pisani Es una publicación propiedad de Editorial Río Negro SA – Miércoles 25 de agosto de 2010


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