Estrategias hasta el 2020

La Argentina produciría en el 2020 alrededor de 1.350 millones de unidades de medicamentos (frente a menos de 500 millones del año pasado), generaría 40.000 nuevos empleos y revertiría la balanza comercial que es de 1.300 millones de dólares entre principios activos y medicamentos, mediante la mayor producción, con posibilidades de alcanzar un superávit de 1.500 millones, según Débora Giorgi, ministra de Industria. Para ello se implementaron medidas que “impulsan la producción de los laboratorios multinacionales en el país como condición de acceso al mercado”. “Sin un Estado presente, en el 2020 el sector tendría un déficit de 2.800 millones, por lo que las políticas públicas activas apuntan a torcer esa tendencia que erosiona inexorablemente la competitividad de la industria”, dijo Giorgi en el tercer foro del Plan Estratégico Industrial 2020 sobre la “Cadena de valor de medicamentos de uso humano”, en mayo último. Con un mercado interno de medicamentos de 4.400 millones de dólares, el gobierno nacional exigirá más producción local; fortalecer la vinculación internacional de las pequeñas y medianas empresas (pymes) y financiar la reconversión tecnológica. Incluso habilitará estudios y ensayos para la autorización de genéricos basados en los patentados, antes del vencimiento de las patentes, e impulsará elaboraciones dirigidas al mercado regional, entre otras medidas. “Pocos países tienen una industria de medicamentos nacional que abastece a casi el 60% del mercado” –indicó Giorgi–, quien destacó que “las exportaciones también crecieron, pero la cadena presenta un déficit comercial creciente, por lo que el objetivo es alcanzar el equilibrio en la balanza del sector”. “Tenemos en la Argentina 230 laboratorios inscriptos, pero sólo 110 cuentan con plantas industriales”, subrayó la ministra. Como entre el 2003 y 2010 las importaciones de principios activos crecieron el 60% y las de medicamentos el 229%, explicó que para revertir el desequilibrio se impulsará el ingreso de “nuevos jugadores internacionales muy competitivos para producir en el país, por lo que los importantes esfuerzos que hicieron los laboratorios de capitales nacionales deberá redoblarse”. Y agregó: “Es necesario que la cadena farmacéutica aumente las incorporaciones de valor a nivel local, potenciando la producción de medicamentos terminados; para lograrlo, se requiere el compromiso del sector público y aumentar las inversiones privadas”. Las importaciones sufrieron una fuerte retracción en el 2002, como consecuencia de la crisis político-social, y tuvieron una recuperación posterior a partir de la mayor demanda. El comportamiento histórico del comercio exterior mostró un resultado deficitario. Luego de la salida de la convertibilidad se redujo la tendencia negativa, que se revirtió en los últimos años, alcanzando los niveles previos. Esto se atribuyó a las crecientes importaciones de los laboratorios multinacionales, como consecuencia del proceso de desinversión industrial y deslocalización de plantas. Últimamente, el 28% del consumo interno estuvo abastecido por importados y el 72% restante por los fabricados en el país. El fondo del bicentenario, que otorga créditos a una tasa de interés fija anual del 9,9%, los concedió a ocho proyectos por casi 400 millones de pesos, que generarán cerca de 500 puestos laborales. En la cartera de Industria indicaron que los principales destinos de las ventas externas fueron Brasil, Uruguay, Venezuela, Canadá, Chile, Colombia, México, Paraguay, Perú y Ecuador.


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