La vida junto al río de Sebastián Leyes, el viedmense que fabrica palas de canotaje, integró la Selección y ahora es la voz del Mundial 2026
Fue parte de la Selección Argentina, ganó una medalla mundialista y fabrica palas que llegan a más de 12 países. En el Mundial de Canotaje de Gualeguaychú, encontró otra manera de transmitir su experiencia y acercar los secretos de la disciplina al público.
Sebastián Leyes, el exintegrante de la Selección Argentina que encontró otra forma de vivir el canotaje entre palas, medallas y micrófonos.
La historia de Sebastián Leyes tiene al canotaje como hilo conductor. Palista de la Selección Argentina, protagonista de la Regata del Río Negro, fabricante de palas y ahora una de las voces oficiales que se escuchan por los altavoces del Mundial de Canotaje que corre en Gualeguaychú, el viedmense encontró distintas maneras de mantenerse ligado a su gran pasión.
Su voz vuelve a llevar a los espectadores al corazón de la competencia pero detrás del relato hay años de experiencia sobre el agua, una trayectoria deportiva que incluye una medalla mundialista y un emprendimiento familiar que logró proyectar un producto rionegrino a más de una docena de países.
Su desembarco en el streaming ocurrió casi por casualidad, apenas tres días antes de una edición de la Regata del Río Negro. Marcelo Barra, amigo y compañero de remo, lo convocó para sumarse a la transmisión. Leyes imaginaba que tendría una función vinculada a la organización de la carrera, como había hecho después de dejar de competir. Sin embargo, la propuesta fue otra: ponerse frente al micrófono y contar lo que sucedía en el río.

“Yo sé que vos no te vas a quedar sin palabras…”, le dijo el presidente del Náutico La Ribera, organizador de la Regata del Río Negro. Aquella frase terminó convirtiéndose en una especie de punto de partida para una nueva etapa.
El desafío era grande. Leyes no es locutor ni periodista, pero conoce como pocos los secretos del canotaje. Y esa experiencia se transformó en su principal diferencial: explicar con palabras sencillas lo que ocurre durante una regata, desde los cambios de ritmo hasta las estrategias de los palistas, para que el público pueda comprender una disciplina que muchas veces esconde sus momentos decisivos lejos de la costa.
“Yo lo que buscaba es que las personas que están viendo desde afuera vayan entendiendo el deporte”, resume. Con el tiempo, el streaming se volvió una parte esencial de la Regata del Río Negro y acercó al público a situaciones que antes quedaban fuera de su alcance. Ya no se trata solamente de ver la largada y la llegada: ahora también es posible interpretar lo que sucede en el medio del río.

Antes de convertirse en relator de regatas, Leyes vivió el canotaje desde adentro. Integró la Selección Argentina de pista durante los años noventa y los primeros años de la década del 2000, una etapa que recuerda con especial orgullo por haber compartido equipo con grandes referentes de la disciplina, entre ellos Javier Correa.
“Para mí fue un orgullo muy grande haber sido convocado a la Selección Argentina de pista, que es lo más difícil de estar”, recuerda. Aquellos años le dejaron aprendizajes que fueron mucho más allá del deporte y que hoy también aparecen cuando le toca explicar una competencia.

Su recorrido incluye, además, una medalla mundialista en K2 junto a Julián Algañaras, en Shaoxing, China. Pero cuando habla de su historia, Leyes no se detiene solamente en los resultados: destaca los vínculos construidos a lo largo de los años y define a algunos de sus compañeros como hermanos que le regaló la vida.
“Julián es uno de ellos, al igual que el ‘Figu’ López, Rodrigo Caffa o Damián Dossena. Prácticamente nos criamos juntos en todo esto”. Esa relación profunda con el canotaje también explica su conexión con la Regata Internacional del Río Negro, una competencia que considera una parte fundamental de su historia personal.

Un emprendimiento nacido a pulmón
El micrófono es apenas una de las facetas de Leyes. Desde hace años, también dedica buena parte de su tiempo a la fabricación de palas para canotaje a través de Danit Argentina, una empresa que creó hace aproximadamente 18 años y que lleva en su nombre una referencia a sus hijas.
Conoce las dificultades de producir en el país y competir con marcas internacionales, pero encontró la oportunidad de desarrollar palas con características similares a las importadas, a un precio más accesible para los deportistas argentinos.

Mientras algunos modelos de las principales marcas internacionales rondan los 650 dólares, sus productos se comercializan a valores de entre 200 y 350 dólares, según el modelo. La apuesta requirió paciencia, aprendizaje y mucho trabajo para superar los primeros inconvenientes de fabricación y alcanzar la calidad que buscaba.
Hoy, la empresa tiene presencia en más de 12 países. Incluso llegó a destinos tan lejanos como Angola. “Es un producto argentino, es rionegrino, es de Viedma. Lo hacemos nosotros, a pulmón”, destaca.
En ese camino, resalta el acompañamiento de su esposa, María Mercedes, a quien considera un pilar fundamental, además de la colaboración de familiares y personas que forman parte del emprendimiento. Detrás del crecimiento no hubo grandes estructuras ni financiamiento externo, sino trabajo cotidiano, esfuerzo y una relación directa con el ambiente del canotaje.
El mismo objetivo, desde otro lugar
Leyes no sabe si el relato deportivo llegó para quedarse definitivamente en su vida. Disfruta de la experiencia, valora las convocatorias y está dispuesto a seguir cuando lo llamen, aunque deja en claro que reconoce el trabajo de quienes se formaron profesionalmente para ejercer el periodismo.

Su aporte está en otro lugar como el haber compartido momentos, conocer a los protagonistas y comprender desde la experiencia lo que sucede sobre el agua. Una mirada que le permite traducir los códigos de un deporte exigente y acercarlos a quienes lo siguen desde la orilla o a través de una pantalla.
Entre las palas que fabrica en Viedma, los recuerdos de la Selección Argentina, los amigos que le dejó el río y las transmisiones que hoy lo llevan a distintos escenarios, Sebastián Leyes sigue encontrando formas de vivir del y para el canotaje.

Este remador de la vida cambió el lugar desde el que participa, pero no el vínculo que lo une al deporte. Antes lo hacía arriba de un bote y ahora con un micrófono o en su fábrica de palas. En todos los casos, su objetivo sigue siendo el mismo: que la pasión por el canotaje llegue cada vez a más personas.



La historia de Sebastián Leyes tiene al canotaje como hilo conductor. Palista de la Selección Argentina, protagonista de la Regata del Río Negro, fabricante de palas y ahora una de las voces oficiales que se escuchan por los altavoces del Mundial de Canotaje que corre en Gualeguaychú, el viedmense encontró distintas maneras de mantenerse ligado a su gran pasión.
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