“Everest”, un drama en las alturas
Hoy llega a los cines el filme que recrea una de las peores tragedias en el pico más alto del mundo, ocurrida en 1996, que terminó con ocho montañistas muertos.
CINE
“Everest”, la película que hoy llega los cines de la región, inauguró la 72 edición del Festival de Venecia, que terminó el domingo pasado. Muy pocas veces ocurre lo que pasó con esta película en un certamen de estas características: al concluir la proyección no hubo aplausos ni abucheos. Nada. Así de helada fue la reacción de la crítica ante la película que dirige el islandés Baltasar Kormákur.
Basada en hechos reales, la cinta relata la lucha de dos expediciones a mediados de los 90, cuando comenzó a comercializarse el ascenso a la montaña más alta del mundo y se formaban cuadrillas de montañistas. El australiano Jason Clarke ( “Zero Dark City”) y el estadounidense Jake Gyllenhal encabezan un reparto coral en el que también destacan Emily Watson, Keira Knightley, Robin Wright, Sam Worthington o Josh Brolin, entre otros.
Han pasado casi 20 años desde la tragedia que inspiró este filme, un drama en el pico más alto del Himalaya que se cobró la vida de ocho alpinistas atrapados por una terrible tormenta.
Hay muchos libros que cuentan vivencias individuales, pero nosotros “queríamos contar la historia desde el punto de vista del grupo”, explicó el director. Y puntualizó además que buscaba que ninguno de los protagonistas sobresaliese, pues no se trataba de crear personajes llamativos como en las películas de Hollywood, sino recrear “las historias íntimas, como en una película independiente, pero con la espectacularidad de un blockbuster”.
Gyllenhaal comentó que fueron los hijos de Scott Fisher, a quien él representa en el filme, los que le llamaron preocupados por cómo se iba a mostrar a su padre, un guía arriesgado que perdió la batalla contra la montaña. De esas conversaciones, señaló, extrajo la energía de su personaje.
“Mostrar sus posibles errores, los humaniza”, aseguró además Kormákur, quien se llevó a los actores hasta un campamento base en Nepal y allí fue lo máximo que pudieron rodar en los escenarios reales. Algunos miembros del equipo enfermaron y tuvieron que irse a las montañas de las Dolomitas (entre Italia y Austria), pero finalmente se vieron obligados rodar algunas escenas en los estudios de Londres con “nieve real”, explicó. “No pusimos a nadie en peligro”, dijo Kormákur, quien recordó que Gyllenhaal había comentado precisamente que hay una diferencia entre el dolor y la herida. “Les hice pasar mucho dolor, pero no les herí”, precisó el islandés.
Y esa experiencia vivida sirvió para poder simular todo el temor y el desasosiego que vivieron los montañistas, acotó Brolin. La película es la recreación de una experiencia, “no es sólo espectáculo”.
Una de las escenas de este filme que tiene un elenco estelar y mucha acción.