Fanelli: “La lógica de la inestabilidad lleva a la lógica del híper intervencionismo”

Entrevista con José María Fanelli, doctor en economía





La incertidumbre que rodea la coyuntura económica, explica gran parte de los desequilibrios actuales, mientras que los problemas estructurales son cíclicos y solucionarlos requiere no solo de buena praxis, sino de voluntad política. A ello se refirió en diálogo con PULSO y tras su ponencia en la Expo EFI Week, el economista y catedrático José María Fanelli.

PREGUNTA: ¿Cambió algo con el resultado electoral?
RESPUESTA:
La realidad es que cambió todo y no cambió nada. Al gobierno se le acabó el tiempo de procrastinar. La pandemia que fue fundamental para comprender al gobierno en los primeros dos años, ya no es un elemento determinante. Así que todo cambió. Pero a la vez, luego de la derrota electoral, el gobierno no modificó el rumbo. Por lo tanto no cambió nada. Una interpretación es que el gobierno tiene muy presente diciembre de 2001, y por lo tanto no cambia porque teme tomar medidas poco simpáticas a fin de año. Tiene sentido. Otra, es que las diferencias hacia el seno de la coalición de gobierno son irreconciliables, y no saben qué es lo que quieren hacer.

P: ¿Es posible un 2001 con el grueso de los depósitos en pesos?
R:
Hay depósitos en dólares, lo que no hay es crédito en dólares. El gobierno no lo permite y está bien. Si alguien tiene un depósito en dólares, no pueden prestarle sobre esa base a alguien que tiene un negocio no transable. Son importantes los dólares que están en el sistema, porque parte de esos dólares estan como encaje en el Banco Central, y el Banco Central podría usar una parte de los mismos. O la gente podría llevarse los dólares del banco, y eso sería una pésima noticia. Es cierto que no hay riesgo de un problema bancario, pero sí de un problema cambiario. No obstante, no existe riesgo de 2001 por otros motivos: la negociación con el FMI está avanzada, los bancos están más fuertes que en 2001, y hay un superávit comercial de u$s 13.000 millones hasta octubre.

P: ¿Cuál sería la consecuencia de no acordar con el FMI?
R:
No es una opción. La alternativa es acordar. Lo cierto es que no sabemos aún en qué términos se está negociando. Tal vez el acuerdo pueda llegar de la mano de un nuevo desembolso. Eso no es impensado. Pero sigue siendo un análisis en el aire hasta no conocer el detalle de la negociación. Lo que yo digo es “mostrame el programa, cuanto financiamiento adicional vas a tener para poder manejar las cuentas, y luego yo te digo como estamos”. Ahora, si no se consigue un buen acuerdo, es solo por mala praxis.

P: ¿Se necesita un plan de estabilización?
R:
No hay razones para que no puedan estabilizar la economía. ¿Es difícil? Si. Porque si fuera fácil, ya lo hubieran hecho. A favor tienen el superávit comercial, la fortaleza de los bancos y la deuda renegociada. En contra tiene la gestión de la enorme emisión monetaria y el enorme stock de Leliq. A ello hay que sumar la inestabilidad internacional. No sabemos si habrá tercera ola, y si Brasil devalúa estamos en un verdadero problema. Y hay que sumar un gobierno debilitado desde afuera y desde adentro. Desde afuera porque perdió las elecciones, y desde adentro porque no logran ponerse de acuerdo internamente. Hay un montón de signos de pregunta. Pero somos un país acreedor del mundo y tenemos un superávit comercial récord ¿de verdad te faltan dólares? Lo que sucede hoy es todo efecto incertidumbre.

Si los fundamentos están bien (hay crecimiento, se reduce el déficit fiscal, y hay superávit comercial), pero igual está todo mal, entonces significa que la gente no te cree nada. Si logras que te crean un poco, se va a notar enseguida.

P: ¿A qué se debe la mala praxis?
R:
La mala praxis no significa que no se entienda “qué es lo que hay que hacer”. Existe porque la lógica de la situación te lleva a tomar ciertas medidas. Si no se hace un plan de estabilización a tiempo, se dispara la brecha cambiaria. Si se dispara la brecha cambiaria, hay que suspender los pagos en cuotas para los viajes al exterior. No es que el gobierno está en contra de los viajes. Como no estabilizaste, esto es una mera consecuencia. La lógica de la inestabilidad te lleva a la lógica del híper intervencionismo.

P: ¿Cuáles serían las patas de ese plan de estabilización?
R:
Hay que diseñar un plan de transición hacia la normalidad. Principal, qué se hace con el pass through y cómo vas a devaluar. Cómo vas a ajustar las tarifas. Y qué régimen monetario vas a elegir. Hay un déficit alimentado principalmente por lo que le das a las empresas públicas y por el gasto en tarifas. La dominancia fiscal es clave. Y por supuesto hay que negociar con el Fondo, para lograr financiamiento.

P: ¿Hay plafón social para un plan de esas características?
R:
Es un buen punto. Un plan de estabilización puede ser pro cíclico. No está escrito sobre la roca, pero significa que puede generar todavía un poco más de pobreza y de desempleo por algunos meses. El tema es que esos meses pueden costarte la vida. Sin embargo cuando la incertidumbre es alta, el margen para ganar si la incertidumbre se reduce, también es alto. Si los fundamentos están bien (hay crecimiento, se reduce el déficit fiscal, y hay superávit comercial), pero igual está todo mal, entonces significa que la gente no te cree nada. Si logras que te crean un poco, se va a notar enseguida.

P: ¿Hay plafón político para un plan de estabilización?
R:
Se puede. Hay que hacer un programa de contención social eficiente, eliminando el clientelismo, y con acuerdo de la oposición. Esa parte es mucho más posible, porque la oposición de hoy es racional. en este momento estamos discutiendo un plan de estabilización y mientras tanto el peronismo propone un impuesto a los envases. Es extemporáneo. Un país que gasta 3% del PBI en subsidiar la energía que emite dióxido de carbono, promulga un nuevo impuesto para cuidar el medio ambiente. No es creíble, ni consistente con un programa de estabilización que necesita usar bien el dinero.

PERFIL

José María Fanelli es Doctor en Economía por la (UBA). Especializado en macroeconomía, moneda y finanzas.
Es investigador principal del CONICET.

Es profesor de macroeconomía y finanzas internacionales (Universidad de San Andrés) y en la UBA, donde es titular de la cátedra de macroeconomía. Fue director de la Carrera de Economía de la UBA e investigador del CEDES.


Ha liderado proyectos internacionales y publicado extensamente en la Argentina y el exterior. Ha realizado trabajos para CEPAL, BID, The G-24, UNCTAD, IDRC, y Banco Mundial.


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