Felipe VI, el nuevo rey de España, jura fidelidad a la Constitución
El flamante monarca de 46 años tendrá por delante la ardua tarea de devolver brillo a una monarquía desgastada por los escándalos y la crisis.
EL MUNDO
MADRID (AFP) – Felipe VI juró fidelidad a la Constitución, en su primer acto oficial como monarca, tras haber sucedido a su padre Juan Carlos en el primer relevo de la corona española desde la restauración de la democracia.
“Juro desempeñar fielmente mis funciones, guardar y hacer guardar la Constitución y las leyes y respetar los derechos de los ciudadanos y de las Comunidades Autónomas”, afirmó Felipe ante los diputados y senadores en el Congreso.
En sus primeras palabras, rindió además homenaje a su padre por su papel en la “reconciliación” de España tras la muerte del dictador Francisco Franco (1939-75) y “reconocer a España en su pluralidad”.
El nuevo rey, de 46 años, tendrá por delante la ardua tarea de devolver brillo a una monarquía desgastada por los escándalos y la crisis.
La jornada comenzó en el Palacio de la Zarzuela, en Madrid, donde, ante la cúpula militar, Juan Carlos, de 76 años, ciñó a la cintura de su hijo la faja de seda roja ornada con borlas doradas que le corresponde como nuevo capitán general de los ejércitos españoles, simbolizando el paso del testigo.
A la proclamación en el Congreso asistía su madre, la reina Sofía, pero no Juan Carlos, que quiso dejar así todo el “protagonismo” a su hijo.
El joven monarca presidirá después un desfile militar y recorrerá en coche junto a su epsosa, la reina Letizia, el centro de Madrid engalanado en su honor, con miles de flores y centenares de banderas.
Helicópteros sobrevolaban la ciudad desde primera hora de la mañana y alrededor de 7.000 policías debían garantizar la seguridad. Pequeñas manifestaciones prorrepublicanas fueron convocadas en señal de protesta, pero las autoridades las prohibieron.
Una pantalla gigante en el centro de la capital retransmitía en directo la ceremonia, y se espera que unas 10.000 personas acudiesen al Palacio Real a ver a Felipe VI y Letizia cuando salgan al balcón a saludar junto a Juan Carlos y Sofía.
Una recepción con 2.000 invitados y embajadores extranjeros cerrará la jornada.
Felipe juró fidelidad a la Constitución de 1978 vestido con el uniforme de gala militar y luciendo el fajín de seda roja.
Las ceremonias son estrictamente laicas, en un gesto que prácticamente todos los ámbitos de la sociedad española aceptaron como prueba de modernización de una institución identificada durante siglos con la fe católica.
“Es una ruptura muy inteligente con una tradición larguísima”, afirma el analista y exdirector del diario conservador ABC José Antonio Zarzalejos. “Es un mensaje de que la corona es neutral”, en una sociedad “aconfesional y multirreligiosa”, agrega.
El nuevo monarca tendrá entre sus principales retos enfrentar las tensiones independentistas de Cataluña, que vuelven a cobrar fuerza también en el País Vasco.
También sube al trono en un marco de fuerte desprestigio de los partidos políticos tradicionales, desafiados por la irrupción de fuerzas alternativas en las últimas elecciones europeas.
Y de recelo general ante el conjunto de las instituciones, monarquía incluida, en un país que apenas empieza a vislumbrar una salida a la crisis económica que dejó a un cuarto de la población sin trabajo.
“La primera tarea de Felipe VI será la de usar sus facultades para facilitar los grandes consensos”, escribía este viernes el diario El País en un editorial.
“Al Monarca se le espera en el terreno de la unidad de los españoles y en la forma de resolver los problemas que se ciernen sobre la convivencia, y también en las cuestiones sociales y en los derechos ciudadanos”, agregó.
AFP
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