Femicidio en Centenario: 6 meses de preventiva para el detenido

La fiscalía lo describió como un crimen "salvaje y bestial". La víctima habría sido golpeada con un matafuegos. El imputado era amigo, y negó el hecho.




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La audiencia por el femicidio en Centenario se realizó por Zoom. El imputado estuvo en la Ciudad Judicial de Neuquén.

La audiencia por el femicidio en Centenario se realizó por Zoom. El imputado estuvo en la Ciudad Judicial de Neuquén.

Rodolfo Fabián Lucini, de 55 años, quedó detenido con prisión preventiva por 6 meses por el femicidio de su amiga María Marta Toledo, de 46. La fiscal María Eugenia Titanti apoyó la acusación en pruebas técnicas: mediante las cámaras de seguridad, las antenas telefónicas y el rastro que dejó en Google Maps, reconstruyó el recorrido desde el departamento de la víctima en un edificio exclusivo del alto de Neuquén hasta el lugar donde ocurrió el crimen, en un apartado camino rural de Centenario, a metros del río Neuquén.

El imputado negó la acusación y su abogado particular, Roberto Berenguer, pidió que no lo manden a una cárcel porque dijo que correría riesgo que contagiarse el covid-19.

La hermana y la madre de la víctima, que siguieron la audiencia por Zoom, expresaron su enojo: "no tuviste la menor consideración con mi hermana, ahora pudrite en la cárcel. Fuiste una basura humana".

Lucini habló al final de la audiencia de más de tres horas, intentó desmentir algunas de las pruebas exhibidas por la fiscal pero resultó confuso y hasta le jugó en contra.

Es que además de las evidencias que reunió la fiscalía con el aporte de la Policía, Lucini tiene que remontar su propia conducta. Mientras Toledo estuvo desaparecida le mintió a la hermana de la víctima, a las amigas e incluso a su esposa, que se sorprendió al reconocerlo en una cámara de seguridad. Le ocultó, nada menos, que fue la última persona en ver con vida a la víctima.


La víctima


Dos hermanas de María participaron de la audiencia por videoconferencia.

María Marta Toledo era una arquitecta de 46 años, oriunda de Córdoba, integrante de una gran familia de cuatro hermanas y un hermano, radicada desde hacía cuatro años en Neuquén capital.

Aquí tenía un grupo de amigas y amigos entre los que figuraban Lucini y su esposa. Con el imputado había mantenido, en la última semana de julio, un intenso intercambio telefónico: 56 llamadas, la mayoría de él a ella, y 2 mensajes de texto cuyo contenido no se reveló.

El imputado le había propuesto un acuerdo comercial: comprar camionetas a una empresa en un remate y ponerlas a trabajar. Toledo tenía que poner la plata y él aportaba cheques. El entorno de la mujer le aconsejó que no aceptara.

Entre las pertenencias de la víctima hallaron un cheque firmado por el sospechoso por 127.000 pesos. La fiscalía mencionó una relación íntima entre ambos, pero no reveló cuál es su hipótesis sobre el móvil.


En el edificio


La mañana del miércoles 29 de julio, Lucini la pasó a buscar por su departamento, en el edificio de Brown 745, en la camioneta S10 Country de su suegro. Se la había pedido prestada sin explicarle el motivo.

La cámara de seguridad de la torre, explicó la fiscal Titanti, registró todo: a Lucini cuando estacionó, bajó, tocó el portero, volvió al vehículo, a María cuando salió del edificio, subió a la camioneta y partieron.

La encargada de limpieza también los vio, y hasta intercambió unas palabras con la mujer. Al hombre lo conocía de vista, no era la primera vez que pasaba por allí a buscar a la arquitecta.

Eran las 13.32. Fue la última vez que se supo de ella.

El allanamiento en la vivienda del imputado, en calle Jujuy.

Desde Córdoba, Cecilia, una de las hermanas de María, empezó a preocuparse porque no se podía comunicar con ella. Intentó con las amigas más cercanas para saber si tenía noticias, y tampoco.

Habló también con Lucini. El hombre, según la fiscal, intentó que se despreocupara. Le dijo que seguramente había tenido un problema con el teléfono, o con la computadora, por eso no usaba ni las redes.

Hasta fue al edificio y subió al departamento de la víctima, pero nadie lo atendió.


Las cámaras


El jueves 30, ya con la denuncia de desaparición presentada, dos amigas de María Marta se presentaron en el edificio y pidieron ver las cámaras de seguridad. Cuando llegaron a las 13.32 del día anterior vieron salir a la mujer con un hombre. "Ese es Fabián, mi marido", exclamó una de ellas, sorprendida.

Lucini dio una mala justificación. Dijo que la había pasado a buscar por unos planos, que Toledo no los tenía, y que se ofreció a llevarla unas cuadras para pagar la factura del gas.

La investigación determinó que la factura había sido pagada tres días antes por home banking.

Pero además, el rastreo del teléfono de la arquitecta llevó la pista hasta Centenario. Y el seguimiento de las cámaras de seguridad detectó el paso de la S10 Country por el mismo recorrido. De ida y de vuelta, hasta estacionar otra vez frente al edificio una hora y 35 minutos después. La segunda vez descendió solo Lucini, con la misma ropa.


La camioneta


El vehículo pertenece al suegro del imputado. En el interior hay manchas de sangre.

"Es una camioneta muy singular, hay muy pocas", dijo el fiscal jefe Agustín García. "Además tiene calcomanías y la antena rota que la identifican".

El defensor Berenguer retrucó: "los informes hablan de una camioneta parecida, o similar".

Lucini, que recién empezó a hablar de su reunión con la víctima después de que las cámaras del edificio lo dejaron en evidencia, tuvo problemas para justificar dónde estuvo en el horario en que se cometió el crimen, entre las 13.30 y las 14.30 del 29 de julio.

Tampoco supo explicar por qué a la hermana de la víctima, en Córdoba, le habló de llamadas perdidas de María que nunca existieron. En la audiencia insistió en que en su teléfono, esas llamadas están.

Además, en varios pasajes de la audiencia el detenido gesticuló con fastidio al escuchar imputaciones con las que estaba en desacuerdo.


La autopsia


El escenario del crimen y el cadáver se hallaron luego de un extenso rastrillaje con el perro Mora, en una zona rural deshabitada de Centenario. Estaba sumergido en un canal de riego a metros del río Neuquén.

La autopsia refiere terribles golpes en el cráneo que le causaron la muerte. Según la fiscal Titanti, pudieron ser aplicados con el matafuegos hallado en la camioneta.

La acusación es por femicidio, que tiene pena de prisión perpetua. Lucini irá a juicio por jurados.

El fiscal jefe Agustín García destacó que el imputado se aprovechó de "la confianza" por el conocimiento entre víctima y victimario. "Por eso sube a su vehículo, acepta ser trasladada".

También dijo que "existió premeditación, lo demuestra la conducta antes, durante y después al hecho" por parte de Lucini. "La fiscal la calificó como salvaje. Suscribo. Fue una bestialidad".

El juez Gustavo Ravizzoli, al imponer los seis meses de prisión preventiva, mencionó "la solidez de la imputación" de la fiscalía, que presentó pruebas "profusas y contundentes".

Añadió el magistrado que "esta cantidad de evidencia técnica y científica es coincidente y direcciona la autoría al señor Lucini en forma unívoca".


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