Fiestas en paz, el mejor regalo para la familia siria en Roca

Celebraron Navidad y Año nuevo con avances en el aprendizaje del idioma, trabajo, educación para sus hijos y un proyecto para emprender en gastronomía.



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El brindis de Año Nuevo con el pastor, su familia y miembros de la iglesia evangélica que los recibe. (Foto: Gonzalo Maldonado )

Por primera vez en cinco años, la familia AlZarouni celebró Navidad y Año Nuevo en paz. Las únicas explosiones que escucharon fueron fuegos artificiales y pudieron brindar y saludar sin problemas a vecinos y amigos. A casi once meses de su llegada desde Siria, devastada por una cruenta guerra civil, el Valle se ha transformado en un oasis de paz en el que quieren quedarse.

“Me gusta Roca, es tranquilo... y tengo trabajo”, resume en su todavía escaso castellano Raja AlZarouni, de 43 años, mientras su mujer Fahida ceba unos mates en la mesa que también comparten sus hijos Heba (15 años), Sara (13), Ghina(11), Daniel (9) y Shams (7).

Heba es la más locuaz y oficia de traductora improvisada del resto de la familia, que todavía utiliza el árabe para dialogar internamente. Había aprendido español con el embajador argentino en Damasco antes de venir a la Argentina, por lo que aprovecha mejor las clases de castellano que recibe desde hace 6 meses todo el grupo.

“Está bueno Roca, podemos ir a la escuela con mis hermanos y aprendimos bastante. Todavía cuesta un poco por el idioma, pero nos ayudan mucho la gente de la Iglesia, los compañeros, profesores”, señala. “Esta Navidad estuvimos con una familia de la iglesia y año nuevo con el pastor. La pasamos muy bien”, agrega.

Algo diferente a lo que sucedía en Siria. Ellos son cristianos de trasfondo druso en un país mayoritariamente musulmán, por lo cual al conflicto en sí se agregaban persecuciones y discriminación social por su fe.

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Los siete integrantes de esta familia llegaron el 20 de febrero de 2018 provenientes de la ciudad de As-Swaida, en el sureste de Siria, como parte de un programa de acogida de refugiados organizado por el gobierno argentino y comunidades religiosas (ver aparte).

Desde entonces viven en una casa en la calle Kennedy, a pocas cuadras del Canalito, y lindante a la sede de la iglesia evangélica Comunidad Cristiana de Roca, que se las ha cedido hasta que consigan establecerse.

Por el momento, la familia sigue dependiendo de la ayuda de la comunidad religiosa, pero de a poco Raja ha podido hacer trabajos del oficio que ejercía en su ciudad natal: pintura, albañilería de interiores y durlock. Por otro lado, la familia también intenta llevar adelante un emprendimiento de comidas típicas árabes, que ofrecen a conocidos.

Poco antes de la entrevista con “Río Negro”, un integrante de la comunidad sirio-libanesa de la ciudad pasó a retirar un paquete de “baklava” un postre tradicional árabe muy apreciado.

En los últimos meses, la familia recibió encargos para cocinar platos típicos en eventos de la Asociación Libanesa de Roca, con muy buena aceptación. Hace poco consiguieron un “horno shawarma”, para elaborar el plato del mismo nombre, o “kebab”: carne de cordero, ternera o pollo condimentadas, cocidas en este asador vertical, cortada en láminas y consumidas con pan junto con verduras y salsas típicas. “Nuestro deseo para el año que viene es poder abrir un restaurante o casa de comidas para vender mejor”, señala Heba.

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El pastor de la Iglesia, Rubén Lago, destacó la integración que ha logrado la familia. “Para tener éxito en estos casos se necesitan dos cosas: uno el apoyo de la comunidad, ya que llegan casi con lo puesto y sin saber el idioma ni las costumbres. Por eso se frustraron varias experiencias, hubo familias que se volvieron. Lo segundo y fundamental es la predisposición de aprender, trabajar e integrarse, que ellos tienen de sobra”, explica. Teresa, profesora de la universidad del Comahue, va dos veces por semana a enseñarles el idioma. Aunque son tímidos en público, especialmente los más chicos ya se hacen entender muy bien.

Boletines al día

En muchos aspectos la experiencia ha superado las expectativas. Los chicos, por ejemplo, asisten a la escuela 168 (los más pequeños) y al CEM 1 (las dos mayores). La intención era que compartieran con otros niños y aprender el idioma, pero finalmente todos pasaron al siguiente curso: Heba a segundo año, Sara a primero, Gina a séptimo grado, Daniel a cuarto y Shams a tercero. “En realidad ellos están un poco frustrados porque en Siria eran muy buenos alumnos. Acá lógicamente por el idioma les cuestan materias como historia, castellano o literatura, pero con matemáticas, física o geometría están muy bien, son universales”, explica Lago.

No todo es trabajo. Heba también pudo tener su fiesta de 15 años en el salón de la Iglesia, algo impensado en su país, donde dependían de la ayuda humanitaria para sobrevivir día a día. Daniel, que en As-Swaida apenas salía de su casa, da rienda suelta a su pasión por el fútbol en una escuelita local. Ya aprendió la técnica básica, asegura ser delantero nato y se plantea como objetivo para 2019 “jugar tan bien como Messi y hacer muchos goles”.

Dolor por su país

Pese a que están muy a gusto en Roca, los AlZarouni mantienen contacto con sus familiares en Siria vía Facebook o Whatsapp y siguen de cerca todas las noticias de su país. Consultado, el rostro de Raj se ensombrece al instante, habla en árabe y pide a su hija mayor que le traduzca. “Ahora está más tranquilo, pero cerca de Damasco está bastante complicado y otras ciudades también. A fines de julio un grupo rebelde (NDR: probablemente del EI) que habían echado de otro lugar pasó As-Swaida, y fueron atacados por el ejército. Murieron como 300 personas en menos de una hora, entre ellos varios conocidos y amigos de mi papá”, comenta Heba.

También en estos meses fallecieron familiares de Fahida. Un primo y otro familiar fueron reclutados por el ejército y perecieron en uno de los tantos frentes de combate. La familia también mantiene contactos con otros emigrados de su país. Tienen relación con una familia que se instaló en El Chaco casi en la misma época, y comparten experiencias.

Optimistas sobre el futuro , los AlZarouni esperan progreso y una mayor autonomía en 2019.

“Queremos obviamente mejorar en aprender el idioma, tener más trabajo, abrir un restaurante si es posible. Y también que finalmente se haga la paz en nuestro país” resume Heba.

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El mate ya era costumbre en Siria. La cebada a cargo de Fahida.
Andrés Maripe

“Hemos recibido ayuda de toda la comunidad de Roca, y ellos han puesto mucho esfuerzo por integrarse y mejorar”.

Rubén Lago, pastor de la iglesia Comunidad Cristiana, de Roca.

“Me gusta Roca, es tranquilo... y tengo trabajo”.
Raja Al Zarouni muestra su DNI, que le ha permitido desenvolverse en Roca.

Un emprendimiento familiar que esperan ampliar este año.

Ingresos al país

El paisaje roquense y el Valle se han vuelto habituales para la familia siria.
Andrés Maripe

El proyecto Siria, con metas ambiciosas y lento avance

El Programa Siria del gobierno argentino comenzó en 2014, con el objetivo de ayudar a aliviar la situación humanitaria de ese país, devastado por una guerra civil que desde el 2011 ha provocado más de 360.000 muertos y millones de desplazados y refugiados, además de una debacle económica y social. Al asumir en 2016, el presidente Mauricio Macri relanzó el proyecto pensando en albergar hasta 3.000 sirios. Sin embargo, el ambicioso plan sólo cubrió poco más del 13% de lo prometido: apenas unos 412 sirios lograron radicarse en el país con estatus de refugiados, de 926 solicitantes. La mayor cantidad fue en 2017, con 261 solicitantes y 166 permisos de ingreso.

Dentro de ese programa, existe un proyecto denominado “una iglesia, una familia” mediante el cual el movimiento misionero juvenil (Jucum) de la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de la República Argentina (Aciera) se comprometió a recibir y ayudar a más de 40 familias sirias forzadas a emigrar.

La intención del gobierno es continuar el programa, pero de forma paulatina, evitando los “aluviones” de refugiados que han generado problemas en otros países. Hasta el momento las ciudades que más sirios han recibido han sido Ciudad de Buenos Aires (159), San Luis(127), provincia de Buenos Aires(124), Salta(69) y Córdoba (58). Río Negro ha recibido 8 solicitudes: las 7 de Roca y una en Bariloche, cuyo solicitante finalmente se mudó a Capital . Neuquén no registra solicitudes.

El “choque cultural” es uno de los principales factores del fracaso de los programas: tanto en La Pampa como en Córdoba hubo familias que decidieron volver a su patria al no poder adaptarse a la realidad argentina.

En el caso de la familia roquense, al estar “apadrinados” por la iglesia la situación es más fácil. El programa establece que Comunidad Cristiana los apoya durante dos años, con opción a renovar, con la vivienda y un aporte económico, además de la capacitación en el idioma y en lo laboral. Además de la iglesia, en Roca han colaborado con la familia Al Zarouni la Asociación Libanesa local, que ayuda en la traducción y oportunidades de trabajo y las comunidades educativas de la escuela 168 y CEM 1, adonde asisten los chicos. Se atienden en el hospital y Gabriela, una odontóloga local, atiende a toda la familia en forma desinteresada. También hubo ayuda para agilizar los trámites para que toda la familia ya tenga sus DNI, con residencia temporal.

Solicitudes del Proyecto Siria hasta septiembre de 2018

Un país devastado por la guerra civil

Siria experimentó este año una leve mejora en la guerra civil que se desató en 2011 dentro del movimiento prodemocracia denominado “primavera Árabe”. En 2018 murieron unas 20.000 personas, la menor cifra en los 8 años de conflicto. La protesta derivó en lucha armada contra la dictadura de Bashar Al Assad, pero tras importantes avances rebeldes el conflicto se estancó y pasó a un escenario de “libanización” donde llegaron a operar 1.200 grupos armados bajo los intereses geopolíticos de potencias como EE.UU. y Rusia y países como Irán, Arabia Saudita, Turquía, Catar e Israel. Estado Islámico, grupo fundamentalista que pretendía reeditar un “califato” en todo Medio Oriente, ocupó buena parte del territorio y realizó ataques terroristas en Europa y EE. UU. Tras la derrota del EI, en 2017, el gobierno de Al Assad, apoyado por Rusia, comenzó una ofensiva que le ha permitido volver a controlar buena parte del país. En el noroeste, la provincia de Idlib es el último gran bastión insurgente. Las fuerzas kurdas controlan casi el 30% del país, pero Turquía amenazó con una ofensiva contra sus milicias, tras el retiro de tropas decidido por Donald Trump.

Datos

“Hemos recibido ayuda de toda la comunidad de Roca, y ellos han puesto mucho esfuerzo por integrarse y mejorar”.
412
ciudadanos sirios han ingresado al país desde 2014 mediante el Programa Siria, que recibió 926 solicitudes.
8
Los refugiados sirios que han llegado a Río Negro. La familia Al Zarouni y un joven que llegó a Bariloche, que luego emigró.

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