Frutos secos ganan terreno en el Valle Inferior
En este escenario, las universidades Del Comahue y de Río Negro dictarán un posgrado sobre este tipo de cultivos para ingenieros agrónomos. La idea es generar alternativas en la industrialización de los frutos que impliquen valor agregado, sobre todo en nueces y avellanas. Investigadores ya trabajan en la producción de aceites y sumarían harinas.
VIEDMA (AV).- El notable crecimiento de los cultivos de frutos secos en la región evidenciado durante los últimos años, que llevó a que sólo en el Valle Inferior se alcancen las mil hectáreas en explotación, generó la demanda de recursos humanos específicamente formados para la asistencia técnica a los inversores. Por ello, de manera conjunta entre las Universidades del Comahue y de Río Negro, se implementará desde noviembre próximo el posgrado para ingenieros agrónomos en este tipo de cultivos.
Mientras tanto, también en el ámbito de la investigación universitaria, se avanza en la generación de alternativas de industrialización de las nueces y avellanas de la zona que permitan aportar valor agregado y mano de obra a la cadena productiva. En este sentido, el docente de la UNRN e investigador del Conicet, Daniel Barrio, trabaja con su equipo en la producción de aceites a base de estos frutos, que también en su proceso de producción permitirían la obtención de harinas de esos frutos.
Según explicó el científico “los altos contenidos de ácidos grasos poliinsaturados que tienen los aceites de nueces y avellanas son promisorios en cuanto a la disminución de los triglicéridos y el colesterol”.
Barrios destacó que en el laboratorio del INTA poseen una prensa a partir de la cual se obtienen los aceites y en el laboratorio de la UNRN se estudia la composición físico – química de ese resultado, tanto en niveles de ácidos grasos como de omega 3 y omega 6 y contenidos de antioxidantes. “Estamos ahora buscando la forma de desarrollar un aceite que se pueda tener en la góndola y que no se ponga rancio rápidamente, que es el principal problema que tienen estos aceites”, indicó. Afirmó el investigador, que ya se cuenta con un proyecto aprobado para montar una planta en la que puedan producirse aceites a escala comercial.
La capacitación de recursos humanos específicamente formados en esta actividad y la posibilidad de agregar valor a la materia prima son vistas por los productores del rubro con gran expectativa para consolidar el crecimiento de la explotación de frutos secos en la región. Alejandro Arancio, de la Cámara de Nogalicultores del Valle Inferior, informó que en los últimos diez años se ha duplicado la superficie plantada de nueces y avellanas, alcanzado las mil hectáreas.
“Hemos crecido en organización, nos hemos asociado en una Cámara, con la que formamos parte del clúster, el cual por iniciativa del Estado nos permite tener mejor diálogo con organismos que se dedican a mejorar la producción, con el mismo objetivo pero desde distintas miradas”, explicó.
Al respecto, la directora de ese clúster, en representación del Ministerio de Agricultura , Ganadería y Pesca de Río Negro, Lila Andrada dijo que ese ente “es un espacio de coordinación entre muchas instituciones que tienen que ver con el cultivo de frutos secos, junto con el Crear, el Idevi, ambas universidades, el INTA y en particular las organizaciones de productores de los valles”.
Andrada explicó que “la idea nació como respuesta a una iniciativa nacional de desarrollo de clústeres que se lleva adelante con financiamiento del Prosap y en la que la provincia pidió formar parte. En el 2011 se culminó con un proceso de planificación y se desarrolló el plan de trabajo para dinamizar producción de frutos secos”.
La funcionaria dijo que “los aspectos a fortalecer para que crezca la actividad, fueron incluidos como áreas estratégicas a las que hay que apoyar, dentro de las cuales se destacan la comercialización y la incorporación a nuevos mercados”.
Mil hectáreas en explotación generan demanda de recurso humano especializado