Gasto público neuquino: ¿virtud o despilfarro?
DANIEL A. DARRIEUX (*)
Sabemos que la sociedad argentina está haciendo frente a un escenario económico complicado. Basta mencionar una tasa de inflación alta, en niveles del 35% anualizado; dificultades crecientes en el mercado laboral, dadas por la nula creación de empleo en el sector privado desde hace un par de años, y un aumento del precio del dólar oficial del 150 o del 230% en el segmento no oficial en los últimos seis años. Alta inflación, devaluación de la moneda local y estancamiento del empleo configuran una temible combinación acá y en cualquier lugar del mundo para los habitantes de a pie. Gran parte de la responsabilidad la tiene la política fiscal: un “tsunami” de aumento del gasto público fenomenal que llevó en la última década el gasto consolidado (Nación, provincias y municipios) a niveles que orillan el 45% del PBI cuando el promedio histórico se ubicaba en el 30%. Como esta explosión de gasto público tiene que financiarse de algún lado, la contracara es la suba de la presión tributaria de los impuestos legales (IVA, Ganancias, retenciones a exportaciones, etcétera), el impuesto inflacionario y el endeudamiento público (fundamentalmente con el Banco Central, la Anses y el Banco Nación). A nivel provincial la política fiscal no desentonó respecto del comportamiento irresponsable del gobierno nacional. En Neuquén, según datos del Ministerio de Hacienda, los ingresos provinciales aumentaron un 729% (poco más de ocho veces) entre el 2003 y el 2013. Sin embargo, los gastos estatales subieron mucho más en el mismo período: un 776% (casi nueve veces). En la misma década los salarios estatales se incrementaron once veces, generando un problema creciente: en el 2003 la masa salarial equivalía al 38% del gasto público provincial y actualmente representa la mitad. Si los salarios suben más que el resto de los gastos, quedan menos recursos para ser asignados a obra pública y a la compra de insumos y servicios fundamentales para el funcionamiento de hospitales o escuelas públicas. Según un informe del “Río Negro” sobre la base de datos oficiales, los recursos asignados a obra pública en el 2013 sumaron 864 millones de pesos, es decir, sólo el 5,3% de las erogaciones totales. Recordemos que según la Constitución de la provincia (en su artículo 99) las utilidades provenientes de las regalías deben emplearse en obras productivas. Probablemente exista alguna relación entre la falta de inversión en las rutas neuquinas y el enorme incremento de las muertes por accidentes de tránsito (en el 2013 aumentaron en un 32% los muertos en las rutas en Neuquén respecto del 2012, muy por encima del aumento del 6% a nivel nacional). Lo más preocupante es el nivel de gasto per cápita que tiene la administración pública neuquina. El año pasado se estimó en unos 580.366 habitantes la población de la provincia, con un gasto público total de 16.334 millones de pesos. Esto supone un gasto público per cápita anual de 28.144 pesos. Siendo que no toda la población neuquina utiliza los servicios estatales –por ejemplo, educativos o de salud–, se puede calcular que el gasto per cápita sobre aquellos que sí los usan supera largamente los 35.000 pesos anuales. Comparemos qué sucede en otras jurisdicciones del país. En la Ciudad de Buenos Aires (CABA) el gasto público es casi tres veces mayor que en la provincia de Neuquén, para una población cinco veces mayor en la capital del país. Esto significa que el gasto per cápita anual de la CABA asciende a unos 16.578 pesos, el 58% del neuquino. Esto se repite en otras provincias: el gasto público per cápita anual en Córdoba alcanza los 10.275 pesos, en Mendoza los 11.698 pesos y en Santa Fe los 12.303 pesos. Entonces, ¿cuál es la justificación para que el Estado neuquino tenga un gasto por habitante que representa casi el triple del cordobés, dos veces y media más que el mendocino o un 70% más que el de la capital del país? En las cuatro jurisdicciones mencionadas la estructura de gastos del Estado es similar a la de Neuquén: educación para los niveles Inicial, Primario y secundario; servicios de salud; seguridad; Justicia; programas de vivienda y asistencia social, entre otros. ¿Qué justifica que el gasto por habitante neuquino sea tan elevado en comparación con el de las otras jurisdicciones? Si el gasto por habitante en Neuquén fuera igual al de la Ciudad de Buenos Aires, el gasto público provincial no sería mayor a los 10.000 millones de pesos, un 60% menos que el actual. Esto permitiría, por ejemplo, tener una presión tributaria provincial menor a la actual, mejorando así la competitividad de la provincia y haciéndola más atractiva para las inversiones del resto del país y del mundo. (*) Contador y periodista económico