Gesto de un taxista
Centenario
Hay un refrán que dice: “Al que madruga Dios lo ayuda”. Pero hay otro que retruca: “No por mucho madrugar se amanece más temprano”.
A las 5:10 del 28 de enero de 2019, un taxi de la compañía Ceferino me estaba esperando. Viajé tranquilo, charla amena con el chofer. Pasamos a recoger a una amiga y llegamos a la terminal de ómnibus. Todavía no habíamos partido cuando me doy cuenta de que había extraviado mi celular.
Enseguida mi amiga hizo una llamada a mi número. Insistió, volvió a insistir, y contestó el chofer, que se pudo percatar de la presencia del celular en el piso de la parte trasera. Me tranquilizó su voz afirmándome que a mi regreso lo iba poder retirar de la base. Y así fue, a mi regreso ¡mi nieta me esperaba ya con mi teléfono recuperado! No fue solo amabilidad y gentileza lo que habíamos recibido de este señor, sino su gesto de honestidad y la calma para disfrutar de mi viaje a Copahue. Mi más sincero agradecimiento, y deseo que estos modestos ejemplos puedan ser copiados y multiplicados.
Elida Beatriz Segui
DNI 9.749.483
Centenario
Registrate gratis
Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento
Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora