“Gracias por todo lo que nos diste”
Quiero expresar mi eterno agradecimiento a instituciones que, con silenciosa tarea diaria, ejercen una abnegada misión: velar por el bien de los demás. Hace pocos días falleció mi madre, Antonieta María Perri. Inmigrante italiana de Calabria, llegó a tierras argentinas en 1928 y se instaló en Neuquén junto a sus padres en 1935. Trajo con ella su bagaje de ilusiones y su férreo corazón, dejando atrás, en el Viejo Mundo, al resto de sus familiares: vino a forjar el porvenir. Mi madre se casó en 1946 con un santiagueño que llegó a la zona de la mano de Gendarmería Nacional. Enviudó a los treinta y cuatro años. Quedó sola con nosotros pequeños, Chango y Vicky, por lo que debió sacar fuerzas y continuar. Y cuando algo más tarde, ya casada, la autora de estas líneas debió ausentarse para trabajar y estudiar, ella cuidó de sus tres nietos con el amor infinito de una verdadera “abuelaza”. Si bien entendemos que la muerte es una realidad universal, un hecho inherente a la vida, no podemos dejar de estar tristes. Precisamente en ésos, sus últimos días, la asistieron (nos asistieron) tres instituciones que merecen ser reconocidas por su accionar: • El hospital ADOS, institución manejada por una cooperativa de trabajadores que, cuando se produjo el vaciamiento del policlínico en el contexto de la crisis socioeconómica de los 90, definió la recuperación del espacio para conservar el trabajo. A partir de entonces sus integrantes no sólo resguardan el hospital: ejercen la medicina con humildad, sapiencia, servicio y desinterés. • El PAMI, obra social que cubre las necesidades de las personas de la tercera edad internadas y que brinda total asesoramiento y los medios necesarios en la difícil circunstancia de tener enfermo a un ser querido. • La cooperativa CALF, que con una mínima cuota mensual se hace cargo de todo lo referente al sepelio. ¡Valorémosla! Hoy estamos de duelo. Extrañamos mucho a Abu. Se nos ha ido físicamente el puntal de nuestras vidas, mi madre de andar y mirada serena que amó profundamente a sus nietos (Jorgelina, Federico, Tomás, Guillermina, Sofía) y a su bisnieto Vicentito y que permanecerá eternamente en nuestros corazones. ¡Gracias, mamá, por todo lo que nos diste sin pedir nada a cambio! ¡Gracias a todos los que nos acompañaron en este difícil momento! Vicky Chávez de Watkins DNI 6.251.256 Neuquén
Vicky Chávez de Watkins DNI 6.251.256 Neuquén
Quiero expresar mi eterno agradecimiento a instituciones que, con silenciosa tarea diaria, ejercen una abnegada misión: velar por el bien de los demás. Hace pocos días falleció mi madre, Antonieta María Perri. Inmigrante italiana de Calabria, llegó a tierras argentinas en 1928 y se instaló en Neuquén junto a sus padres en 1935. Trajo con ella su bagaje de ilusiones y su férreo corazón, dejando atrás, en el Viejo Mundo, al resto de sus familiares: vino a forjar el porvenir. Mi madre se casó en 1946 con un santiagueño que llegó a la zona de la mano de Gendarmería Nacional. Enviudó a los treinta y cuatro años. Quedó sola con nosotros pequeños, Chango y Vicky, por lo que debió sacar fuerzas y continuar. Y cuando algo más tarde, ya casada, la autora de estas líneas debió ausentarse para trabajar y estudiar, ella cuidó de sus tres nietos con el amor infinito de una verdadera “abuelaza”. Si bien entendemos que la muerte es una realidad universal, un hecho inherente a la vida, no podemos dejar de estar tristes. Precisamente en ésos, sus últimos días, la asistieron (nos asistieron) tres instituciones que merecen ser reconocidas por su accionar: • El hospital ADOS, institución manejada por una cooperativa de trabajadores que, cuando se produjo el vaciamiento del policlínico en el contexto de la crisis socioeconómica de los 90, definió la recuperación del espacio para conservar el trabajo. A partir de entonces sus integrantes no sólo resguardan el hospital: ejercen la medicina con humildad, sapiencia, servicio y desinterés. • El PAMI, obra social que cubre las necesidades de las personas de la tercera edad internadas y que brinda total asesoramiento y los medios necesarios en la difícil circunstancia de tener enfermo a un ser querido. • La cooperativa CALF, que con una mínima cuota mensual se hace cargo de todo lo referente al sepelio. ¡Valorémosla! Hoy estamos de duelo. Extrañamos mucho a Abu. Se nos ha ido físicamente el puntal de nuestras vidas, mi madre de andar y mirada serena que amó profundamente a sus nietos (Jorgelina, Federico, Tomás, Guillermina, Sofía) y a su bisnieto Vicentito y que permanecerá eternamente en nuestros corazones. ¡Gracias, mamá, por todo lo que nos diste sin pedir nada a cambio! ¡Gracias a todos los que nos acompañaron en este difícil momento! Vicky Chávez de Watkins DNI 6.251.256 Neuquén
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