Guardia Mitre, 157 años reclamando proyectos de desarrollo
Por Héctor Jorge Colás *
En agosto de 1860, la comisión municipal de Carmen de Patagones se reunía para analizar la posibilidad de construir una guardia de avanzada militar en la margen norte del río Negro.
Se pretendía dar protección y seguridad a los establecimientos de agricultura y ganadería que se asentaban en la zona ubicada aproximadamente a 100 kilómetros del Fuerte de Río Negro.
Comisionado por el comandante del Fuerte del Río Negro, coronel Julián Murga, el capitán Mariano Bejarano procedió a dejar oficialmente inaugurado el 16 de diciembre de 1862 un Fortín foseado, que recibió el nombre del entonces presidente de la Nación, general Bartolomé Mitre.
La incomunicación que actualmente padece la localidad de Guardia Mitre fue un tema que también se incorporó en la agenda de los militares del Fuerte.
A poco tiempo de su fundación, el teniente Cornelio Mercado construyó una balsa destinada a unir ambas márgenes del río Negro y acercar a los chacareros y estancieros del sur y del norte.
Era un elemento indispensable para la zona y un paso positivo en el largo y tortuoso camino de la civilización patagónica.
El traslado de mercaderías y personas era manual, lento y muy limitado en peso y volumen…
Han pasado 157 años y todavía la balsa sigue vigente en Guardia Mitre. El sistema de transporte de mercancías y personas continúa siendo el mismo. Mejorado, con estructura de hierro, impulsado por motores y con más capacidad de carga, pero, como ayer, cumple las necesidades mínimas de la población.
Ante distintas inconvenientes de la balsa, la población tiene que hacer un rodeo y cubrir una distancia de 80 kilómetros por caminos de ripio para trasladarse a Carmen de Patagones o General Conesa.
Todos los intendentes de Guardia Mitre en sus respectivas gestiones intentaron interesar a los representantes de los gobiernos provinciales y nacionales en la construcción del puente.
Algunos intendentes, incluso conocían el presupuesto para la construcción de un puente sobre el río Negro de aproximadamente 300 metros de extensión. La obra vial tendría un costo estimado de 5 millones de dólares.
Guardia Mitre pasó de una época de trabajo, comercio y esplendor, con casi 5.000 habitantes, a ser una localidad marginada y postergada.
Una de las poblaciones más antiguas de la Patagonia quedó condenada al estancamiento y al olvido.
También los funcionarios municipales han reclamado la adecuación y construcción del centenario proyecto del ingeniero Carlos Wauters, que contemplaba el regadío de una depresión de 400.000 hectáreas entre Guardia Mitre y Patagones.
Cuando hay sequías se habla de ese meduloso estudio, pero también claramente quedan al desnudo la incapacidad y el fracaso como comunidad patagónica y la ausencia de la Nación, para cristalizar un anhelo postergado de tantas generaciones.
También en el Congreso Nacional duermen iniciativas relacionadas con la conexión ferroviaria entre el puerto de San Antonio en el océano atlántico y los puertos chilenos del océano pacifico, pasando por los valles de Viedma, Guardia Mitre, Conesa, medio y alto valle y Neuquén y culminar con el cruce de los Andes.
La construcción del puente, la puesta en marcha del proyecto Wauters y la conexión ferroviaria que permita a los productores de los valles de Río Negro trasladar el esfuerzo de su trabajo a los puertos de los océanos Pacífico y Atlántico.
Estos siguen siendo los ejes del desarrollo sustentable que Guardia Mitre reclama para un crecimiento armónico al cumplir 157 años de vida.
* Periodista de Viedma
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