“Hay que ser lo más paleolítico posible”
Por eso, estamos diseñados para vivir en forma natural.
El investigador español José Enrique Campillo, catedrático en fisiología de la Universidad de Extremadura, explica que nuestros genes “apenas se han modificado” en los últimos 200.000 años. O sea, desde que nació el homo sapiens sapiens, nuestra especie, todo sigue más o menos igual. Para el especialista es “muy poco tiempo” para que se produzcan grandes cambios en nuestros genes y, así, llega a la conclusión de que nuestro genoma pertenece a la edad de piedra y, por ende, que el hombre actual es paleolítico. Por eso –explica– el diseño de nuestro organismo es el adecuado para la forma de vida natural de nuestros ancestros pero no para la que llevamos adelante en las sociedades desarrolladas. “Esta situación ocasiona que muchas de las enfermedades que hoy nos afectan se deban a que existe una incompatibilidad entre el diseño evolutivo de nuestro organismo y el uso incorrecto que hacemos de este diseño en nuestras sociedades desarrolladas”, dice Campillo en una entrevista con “Río Negro”, en la que habla sobre varios conceptos que se pueden encontrar detallados en su libro “El mono obeso”.
–¿Puede desarrollar esto de la incompatibilidad entre nuestro diseño y las condiciones de la vida actuales?
–El diseño de nuestro organismo, de nuestra estructura y de nuestras funciones es el resultado de los numerosos cambios introducidos a lo largo de millones de años de evolución. Estos cambios fueron los necesarios para adaptarnos y sobrevivir a las condiciones de vida y los ambientes en los que nos tocó vivir a cada etapa evolutiva. Este diseño se somete hoy en día a las condiciones de vida opulentas, desarrolladas, con sedentarismo y exceso de alimentos. De esa discrepancia surgen numerosas enfermedades.
–En este sentido, sostiene que el sedentarismo es una enfermedad en estos tiempos, ¿no?
–Claro. Todos los animales, incluidos los seres humanos, están diseñados para realizar movimiento casi de forma continua. Por ejemplo, ningún animal en condiciones naturales es capaz de conseguir alimentos sin gastar energía muscular para ello. Sólo los seres humanos que habitamos países desarrollados y opulentos nos atracamos de miles de calorías sin mover un músculo para conseguirlas. El ejercicio físico diario es necesario para mantener nuestra salud. Si no nos movemos sufrimos una enfermedad carencial que se llama sedentarismo.
–¿Cuáles son los problemas más graves de la alimentación actual?
–Dos. En primer lugar, el exceso que ocasiona que el sobrepeso afecte a más del 60 por ciento de la población de las sociedades desarrolladas (incluidos los niños). En segundo lugar, la poca variedad en los alimentos: esto es especialmente dramático en los extremos de la vida (adolescencia y ancianidad). Hay jóvenes y ancianos que se alimentan de menos de diez alimentos diferentes.
–Por eso recomienda comer “justo, sano y variado”…
–Sí. Comer lo justo para no acumular exceso de peso, ni tan escaso que enfermemos por carencias de nutrientes. Comer sano como indican las pirámides (de dieta mediterránea o de paleodieta) que proliferan en libros y en Internet (N. de la R.: se pueden consultar las características de una alimentación saludable en su web www.mono_obeso.typepad. com). Es importante comer variado para evitar ese defecto actual, que yo denomino el “embudo alimentario”: cada vez comemos mayor cantidad de un menor número de alimentos.
–¿Qué pasa, por ejemplo, con la alimentación fast food y la comida preparada de supermercados?
–Ningún alimento y ni ningún exceso, cuando son esporádicos, causan daño a nuestra salud. El problema es la reiteración. Una hamburguesa o una Frankfurt no causan daño cuando se consumen de vez en cuando, pero pueden causarnos enfermedad cuando constituyen nuestra única alimentación. Lo que sostengo es que hay que ser lo más paleolítico posible.
–¿Y en qué consiste eso?
–Adoptar formas de vida paleolíticas (dentro de lo que cabe) adaptadas a nuestra forma de vida desarrollada. Fundamentalmente hacer ejercicio cada día, tener una alimentación natural y saludable y afrontar las situaciones de estrés de una manera que nos causen el menor daño posible.
–¿Existe alguna relación entre el estrés y los hábitos de alimentación o el metabolismo?
–Sí, y también con el sedentarismo. La falta de ejercicio físico y la mala alimentación agravan los efectos negativos del estrés. Por el contrario, una alimentación saludable y la práctica diaria de ejercicio físico, según gustos y capacidades de cada uno, son las mejores medidas para aminorar los efectos negativos del estrés, que es la respuesta natural de cualquier organismo frente a una amenaza.
–El estrés se nos pega en el cuerpo y nos va haciendo daño, casi de manera silenciosa, ¿cómo se lo identifica y combate?
–Esto es muy complicado y en la mayor parte de los casos, el médico hace el diagnóstico por exclusión de otras patologías. Esto se debe a que los diferentes tipos de estrés presentan gran variedad de síntomas, que además dependen en gran parte de cada persona, y se confunden con muchas patologías. Existen muchos remedios eficaces para tratar el estrés. Una de ellas es hacer ejercicio físico: la contracción muscular es la forma universal de dar respuesta ante el estrés. Esto, por más que sea a destiempo. O sea, el ejercicio físico de la tarde nos alivia del estrés matinal.
–También dice que hay una “vacuna” contra el estrés, ¿en qué consiste?
–Pues como las vacunas contra los gérmenes, se trata de “inocular” pequeñas dosis de estrés controlado. Es de gran utilidad someter nuestro organismo a situaciones de estrés controlado. Esto puede ir desde hacer puenting o paracaidismo, hasta subir a una montaña rusa o hacer deporte de riesgo.
–En sus charlas habla de la medicina darwiniana, ¿podría ampliar sobre ese tema?
–Es una nueva forma de entender la enfermedad, desde una perspectiva darwiniana, evolucionista. Está teniendo un gran éxito científico ya que nos permite comprender mejor las causas de muchas enfermedades y cómo prevenirlas y tratarlas mejor. Es una nueva rama de la medicina que surgió hace años y recomienda que para estar sanos y ser felices debemos ajustar todo lo posible nuestros genes de la edad de piedra a nuestra forma de vida de la era espacial.
José Enrique Campillo, médico
Juan Ignacio Pereyra
pereyrajuanignacio@gmail.com
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