Historia neuquina sin develar: la Quinta 42, hoy Escuela 125



Neuquén

El trabajo y valor de los archivos históricos para quienes amamos escribir la historia de un determinado lugar o del país hace que -en esa heurística- nos topemos con cientos de misterios que no se pueden revelar. El caso de la Quinta 42 es un enigma para la historia neuquina. En el siglo XIX había nacido en algún lugar de Italia José De Giampietro, que arribó a la Argentina siendo muy joven.

A comienzos del siglo XX llegó a esta capital seguramente en uno de los primeros viajes del Ferrocarril del Sud, que fue inaugurado en 1902, y se bajó en los andenes de nuestra antigua estación.

En esos momentos el entonces gobernador don Carlos Bouquet Roldán estaba delineando con Talero y sus secretarios el emplazamiento de la nueva capital con sus diagonales, plazas, bulevares, manzanas, cementerio, y a pocos metros del emplazamiento de la actual Casa de Gobierno.

La Quinta 42 tenía 5 hectáreas, y delimitaba al norte por la calle Delfin Gallo -hoy Manuel Belgrano- y al sur por Carlos H. Rodríguez. La mitad norte pasó a ser propiedad de don José De Giampietro, mediante escritura N° 356 de la escribanía José Caliño (1911), quien tenía el certificado de vecindad como único documento.

En 1913 cedió en usufructo su quinta bajo riego a favor de don Tomás Herrera. Según las versiones que constan en el Archivo Municipal, don De Giampietro vivía en condiciones extremadamente austeras, en su precaria morada, dando testimonio de una vida llena de sacrificios y privaciones. Hacia la década del 30 tenía libreta de caja de ahorro en el Banco de la Nación Argentina con suma más que interesante para un jornalero del Neuquén antiguo. En 1942 murió en su rancho a los 69 años a causa de un cáncer de páncreas acompañado de un amigo y un perrito, según consta en su certificado de defunciones.

El juzgado a cargo de don Juan Julián Lastra se instruyó la causa por los herederos de los bienes de don José, que era soltero, sin familiares cercanos, ni amigos que pudieran atestiguar a favor de los deudos. Por este motivo el Estado nacional -en esos momentos Neuquén era Territorio Nacional- se quedó con la Quinta 42 y el Banco Nación con los depósitos, que para 1942 ascendían a la suma de $ 2.532 m/n.

Sus restos fueron sepultados en el cementerio Central el 27 de mayo de 1942, en la manzana 67, lote 12 bis. Posteriormente, en 1954, y bajo la gobernación del Dr. Pedro Luis Quarta -según consta en el Acta del Concejo Deliberante-, la mitad de los terrenos de la Quinta 42 fue transferida a la Gobernación del territorio neuquino, destinadas a barrio Obrero; y quedó la mitad norte para el Consejo Nacional de Educación, donde comenzó a construirse la Escuela N° 125. Asimismo consta en la documentación obrante en el Archivo Municipal la nota en que el entonces subsecretario de Hacienda y Obras Públicas, don Joaquín Pardo, dejara constancia del destino de las tierras que fueran propiedad de don José Digiampietro (su apellido aparece escrito de distintas maneras).

Coincidimos plenamente con el relato que escribiera en su oportunidad el Sr. Horacio López -Archivo Municipal-. Toda esta narración podría servir para guión de un best seller si pudiéramos saber acerca de los ancestros de don José y los motivos que lo impulsaron a elegir nuestro Neuquén -casi desolado y despoblado a principios del siglo XX-, para dejar sus tierras y su dinero, como si hubiera avizorado el futuro promisorio de un Neuquén que no cesa de prosperar.

Beatriz Carolina Chávez

DNI 6.251.256


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